Calentamiento global: Planeta en riesgo, la hora de las soluciones realistas

ENERGIA-NUCLEAR-BIOENERGYEste influyente académico de la London School of Economics reniega de las soluciones ultraconservacionistas que buscan frenar el desarrollo y asegura que manejaremos mejor la situación si usamos nuestro potencial tecnológico para negociar una crisis que ya no podrá evitarse.Por John Gray

Una atmósfera de irrealidad domina el debate sobre el cambio climático. Fuera de un lunático sector marginal que cuestiona el consenso científico, la gente ahora acepta que un cambio en el clima del mundo está en marcha y que ese cambio ha sido provocado por la actividad humana. Muchos científicos incluso hoy creen que el cambio climático es de mayor escala -y posiblemente más abrupto- de lo que se creía hace sólo unos pocos años. Si bien no puede haber certeza en ninguna rama del conocimiento humano, parece razonable concluir que la necesidad de una respuesta política efectiva es más urgente que nunca.

Pese a esto, gobiernos y sociedades parecen trabados en un patrón de pensamiento que, virtualmente, garantiza que cualquier medida que se tome será ineficaz o contraproducente. Gran parte del discurso público es altamente moralista, lo que produce medidas meramente simbólicas -que tendrán muy escaso impacto práctico, si es que lo tienen-, o demandas de una reconstrucción total de la economía global. Hay una desconexión sistémica entre la escala del problema y la respuesta que se le da, y es difícil resistirse a la sospecha de que el verdadero objetivo de muchos debates es generar un estado de comodidad psicológica en vez de concretar resultados en el mundo real.

Uno de los motivos de este estado de cosas es la falta de disposición a confrontar la magnitud del problema. El cambio climático no siempre fue causado por la humanidad -la mayoría de los cambios climáticos importantes en la historia del planeta se dieron antes de que hubiera humanos- pero el actual cambio es un efecto secundario de un fenómeno humano muy poderoso: la industrialización mundial. Las sociedades industriales dependen de combustibles fósiles para sus necesidades energéticas y es esta dependencia lo que está en la base de la descarga de carbono a la atmósfera. En efecto, el cambio climático es la otra cara de la globalización; al avanzar y acelerarse la globalización, lo mismo sucede con el calentamiento global. Esto no se debe sólo a que las emisiones tienden a incrementarse con la globalización, ya que las emisiones son sólo la mitad del problema o aún menos.

La industrialización mundial causa a la vez un rápido crecimiento poblacional y la destrucción continua de la biosfera como consecuencia de la agricultura y el uso de biocombustibles. Al dañar la biosfera, estamos debilitando los mecanismos naturales del planeta para regular el clima. Se prevé que la población humana global crecerá en alrededor de 2000 millones de personas en los próximos 20 años. Toda esa gente buscará tener un estilo de vida similar al que actualmente disfruta la minoría más acomodada. Eventualmente el crecimiento poblacional se amesetará y el número de seres humanos comenzará a declinar, pero mientras tanto las presiones sobre el planeta aumentarán.

Un consenso engañoso

Las soluciones estándar propuestas por gobiernos occidentales, economistas especializados en el desarrollo y ambientalistas se concentran en la energía renovable y el desarrollo sustentable, además de la redistribución económica entre los países ricos y pobres. Este enfoque elude los vínculos existentes entre el cambio climático, el avance de la globalización y la población humana en aumento. Algunos ambientalistas sugieren revertir la globalización y adoptar estilos de vida de baja tecnología, basados en la autosuficiencia local, pero una población de 9000 millones no puede sostenerse con una combinación de granjas orgánicas y turbinas eólicas. Los economistas especializados en el desarrollo nos dicen que el problema es el uso de recursos per cápita, no el exceso de población, pero las demandas humanas ya sobreexigen la capacidad del planeta y, en cualquier caso, no existe la más remota posibilidad de una redistribución de recursos a gran escala y en el nivel global.

Hay un consenso bien-pensant respecto de que la economía mundial debería diversificarse para abandonar el petróleo. Ese consenso no toma en cuenta el hecho de que para algunos países -Irán, Rusia y Venezuela, por ejemplo- las reservas petroleras son la principal fuente de su poder geopolítico. Los economistas neoliberales creen que, al volverse más caro el petróleo convencional, se volverán más viables los combustibles alternativos y la crisis climático-energética se resolverá por sí sola. El problema es que la mayoría de las alternativas, tales como las arenas bituminosas, son más sucias que el petróleo convencional. Es más, incluso si los países occidentales pudieran encontrar una alternativa sistémica a los combustibles fósiles (algo difícil de imaginar) el petróleo se seguiría extrayendo y usando. En este escenario, los países productores de petróleo tendrían un incentivo para extraer más rápidamente sus reservas buscando evitar tener que venderlas a precios más bajos en el futuro. La crisis ambiental no puede resolverse exclusivamente sobre la base de las fuerzas del mercado.

En realidad, ninguna de las soluciones estándar tiene mayor incidencia en el problema. La actividad humana ha causado la actual oleada de cambio climático, pero eso no significa que la acción humana pueda detenerlo. El planeta no es un reloj al que pueda darse cuerda y detener a voluntad. Aunque los seres humanos dejaran mañana de polucionar la atmósfera, el calentamiento global no se detendría, porque está incorporado al sistema de la Tierra. Incluso podría acelerarse como resultado de una reducción del opacado global (el efecto de opacado de aerosoles en la atmósfera, que contrarresta parcialmente los efectos de calentamiento de los gases de efecto invernadero). Esto no significa que no haya nada para hacer. Todo lo contrario: se puede hacer mucho para mitigar los efectos del calentamiento global en marcha y hasta podría haber alguna perspectiva de desacelerar su avance. Pero las respuestas que pueden ser más efectivas requieren de un pensamiento más realista del que se ha evidenciado hasta la fecha. Y suponen tener confianza en soluciones tecnológicas que serán muy desagradables para aquellos que ven en la crisis ambiental una oportunidad para asumir poses moralistas que les permiten regodearse en su admiración por sí mismos.

El punto de partida del pensamiento realista en esta área debe ser la aceptación de que el cambio climático con efectos negativos no puede evitarse. Se debe poner el acento en evitar que cause daño a la vida civilizada. Los países emergentes requerirán ayuda para adquirir las instalaciones que aún no tienen y esto no se hará realidad si no hay una buena disposición a usar tecnologías frente a las cuales los movimientos ambientales han sido virulentamente hostiles. Por supuesto que hay muchas cosas que la tecnología no puede hacer. No puede, por ejemplo, rejuvenecer sistemas biológicos dañados (quizás se pueda recuperar especies extintas usando su ADN, pero no los hábitats en los que vivieron). No hay solución tecnológica que pueda resolver totalmente la crisis energético-climática del mundo, que es resultado de demandas excesivas de la humanidad al planeta. Aun así las soluciones tecnológicas serán indispensables para navegar los rápidos que se avizoran: las tecnologías que pueden demostrar ser más útiles bien pueden incluir a aquellas a las que más comúnmente se demoniza.

Reducir la huella humana

Los ambientalistas han persuadido al púbico -y a muchos políticos-de que los problemas ambientales pueden superarse si vivimos más naturalmente. Si esto fue cierto alguna vez, ya no lo es. El imperativo dominante es reducir la huella humana en el planeta. Con una población global de 9000 millones, esto sólo puede lograrse explotando soluciones de alta tecnología al máximo.

Tanto la energía nuclear como los alimentos genéticamente modificados presentan serios riesgos, pero no podemos darnos el lujo de contar con soluciones libres de todo riesgo. Es más que dudoso que los métodos de producción agropecuarios tradicionales -orgánicos o no- puedan garantizar alimentos para la población humana que existirá hacia mediados de este siglo. El tipo de agricultura intensiva que se ha desarrollado desde la revolución verde es un proceso basado en petróleo -de hecho, es la extracción de alimentos del petróleo- que por sí misma promueve el calentamiento global. Probablemente nuestra única esperanza de limitar el daño futuro al medio ambiente es usar energía nuclear y alimentos genéticamente modificados que, con todos sus peligros, no llevan a la destrucción de la biosfera.

Hay una paradoja que no puede ser comprendida por el pensamiento convencional. La raíz última de la crisis ambiental es la disyunción entre el crecimiento industrial exponencial y los recursos naturales del planeta. Simplemente como cuestión matemática, el crecimiento de la población humana, la producción y el consumo no pueden continuar para siempre; inevitablemente nos chocaremos con las limitaciones de una creciente escasez de recursos, tales como el petróleo, el agua potable y la tierra cultivable, que son inalterablemente finitos. De hecho, probablemente no estemos lejos de llegar a los límites, experiencia que se volverá cada vez más severa en el siglo por delante. Nuestro actual sistema económico, basado en el crecimiento exponencial, claramente no es sostenible.

Al mismo tiempo, no hay manera de salir de este dilema con crecimiento lento o sin crecimiento. En China, el crecimiento continuado es una precondición de la estabilidad política: si los cientos de millones de personas que están ingresando en el mercado laboral no encuentran los puestos de trabajo que necesitan, el resultado será el conflicto social. Lo mismo vale para otros países emergentes, e incluso para las sociedades más avanzadas. Sean o no democráticos en su forma, la mayoría de los gobiernos del mundo ahora dependen para su supervivencia del consentimiento popular, y este consentimiento no se dará en circunstancias en las que se dé crecimiento estático -o negativo- por períodos prolongados.

Actualmente los gobiernos se ven obligados a estimular el crecimiento para escapar al impacto deflacionario de la crisis financiera. En algunos sentidos es una estrategia peligrosa. Se puede prever que en poco tiempo volverán los altos precios de los commodities de hace pocos años. El retorno al crecimiento económico alimentará también tensiones geopolíticas. La primera Guerra del Golfo fue una guerra por recursos y, como Alan Greenspan observó recientemente, el petróleo también fue un factor crucial entre las causas que detonaron la guerra contra Irak. La recuperación económica sin duda vendrá acompañada de una intensificación de la competencia por el patrimonio de recursos naturales del mundo. También se puede decir con seguridad que a medida que el calentamiento global derrita el hielo ártico, esa región del planeta se convertirá en una zona de conflicto geopolítico cada vez más intenso.

Como sea, reiniciar el crecimiento es una parte necesaria de cualquier respuesta adecuada al cambio climático. Se habla mucho de “crecimiento verde” (en el sentido de energía renovable y cosas por el estilo). No puede haber duda de que la energía alternativa debbería ser parte de nuestra respuesta, la energía solar sin duda se ve particularmente prometedora; la energía nuclear, que es esencial desde mi punto de vista, no es por cierto una bala de plata. Lo que debe incluir toda recuperación del crecimiento, como su componente más vital, es la investigación y el desarrollo de tecnologías que puedan cubrir necesidades humanas y limitar al mismo tiempo el impacto humano en el planeta. Las granjas verticales que se están desarrollando actualmente en Estados Unidos, por ejemplo, quizás no satisfagan la sensibilidad estética urbana, pero si permiten que algunas tierras vuelvan a ser salvajes estas torres agropecuarias bien podrían demostrarse valiosas.

Podría argumentarse que un enfoque de alta tecnología para enfrentar la crisis ambiental no demanda mucha mano de obra y, por tanto, no cubrirá las necesidades del mercado laboral global. Pero si no puede detenerse el cambio climático, habrá mucho que hacer para enfrentar sus efectos. El nivel de los mares se elevará y tendrán que ser reforzadas las defensas costeras. Se necesitará crear sendas seguras para la vida salvaje, como se ha hecho en Holanda, y en algunos casos se devolverán tierras a los mares. La vida en las ciudades necesitará ser reconsiderada de manera que requiera un menor consumo de energía. Los refugiados ambientales -de los que podría haber muchos millones- necesitarán socorro. Estas son tareas potencialmente vastas y requerirán todos nuestros recursos humanos. No hay motivo para que gran cantidad de gente quede sin empleo.

El principal obstáculo para la implementación de una política efectiva es una generalizada mentalidad de negación. Hay intensa resistencia a la idea de que la crisis climática no es totalmente solucionable y a enfrentarse al hecho de que el calentamiento global continuará no importa lo que hagamos. Pero estas conclusiones son resultados inevitables tanto del mejor conocimiento científico disponible como de cualquier evaluación realista de la política global. Las dificultades que enfrentaremos en las próximas décadas serán masivas y, en algunos contextos, posiblemente ingobernables. Manejaremos mejor la situación si renunciamos al pensamiento no realista y usamos nuestra creatividad tecnológica para negociar una crisis que ya no podrá evitarse. Al limitar nuestros objetivos incluso podremos terminar viviendo más felices.

© 2009, John Gray

Quién es el autor

John Gray es un influyente filósofo político nacido en Durham, Inglaterra, en 1948. Profesor de Pensamiento Europeo en la London School of Economics, es autor de numerosos libros y ensayos. En ellos ha examinado -y en ocasiones cuestionado- numerosos aspectos centrales de la realidad, desde la ciencia hasta las contradicciones del capitalismo, aunque, como dice el escritor español Antonio Muñoz Molina en una nota sobre Gray publicada en El País de España, “su tema central son los variados espejismos de la modernidad y el progreso”.Es autor de obras como Falso amanecer, Las dos caras del liberalismo o Contra el progreso y otras ilusiones.

Fuente: La Nación

5 Comments

5 Comments

  1. Francisco Z. Lantos

    junio 7, 2011 at 2:22 pm

    ¿POR QUÉ NO SE PUEDE EVITAR CON EL AVANCE DE NUESTRA TECNOLOGÍA EL SOBRECALENTAMIENTO DE LA TIERRA Y RESOLVER EL PROBLEMA DEL CAMBIO CLIMATICO?

    Es casi natural que, a primera vista, cualquier mal que afecte a nuestra vida se tome como un hecho dado, y sin relacionarlo con una causa, y se buscan remedios para una solución directa. Esta postura puede valer para males que no sean transcendentales, cuyos orígenes y tratamiento acertado conocemos por la práctica, pero tales males, como la desenfrenada y antinatural expansión demográfica y el antinatural consumo de energía, de cuyas consecuencias son la grave contaminación nociva de la atmósfera y el sobrecalentamiento de la Tierra, que, como nunca se han presentado a esta escala en la historia en nuestro mundo, nos indica que estos males, junto con los otros nuevos que han surgido en el último siglo de manera improvisada, no son accidentales ni coyunturales, sino que son efecto de una causa común, y para eliminarlos no es suficiente con tratarlos directa y separadamente cada uno, como lo están haciendo las Naciones Unidas en sus conferencias mundiales y otros organismos oficiales y organizaciones profesionales, sociales, etc., en sus congresos internacionales y nacionales, sino que tendrían que completar sus programas con la búsqueda de esta “Causa” fundamental de todos nuestros innumerables e interrelacionados males.

    Como este enfoque es más complejo y exige un conocimiento más profundo relacionado con la Verdad sobre el mundo y la vida y es un tema más bien para los filósofos y grandes pensadores y no para la masa compuesta de representantes de distintas organizaciones y organismos estatales, políticos, economistas y todo tipo de especialistas, quienes han participado en las citadas conferencias y congresos, y quienes con sus mentalidades analíticas no han podido ni imaginar que sus métodos prácticos y rutinarios en este caso podrían ser erróneos. Para descubrirse estos errores tenían que pasar 30 años, para que las contradicciones entre sus tratamientos y teorías y la realidad se manifestaran con más evidencia y algunas personas empezaran a interesarse por este nuevo tipo de enfoque.

    No obstante, como este interés aún no es unánime, para los que siguen pensando que el sobrecalentamiento de la Tierra y las contaminaciones del aire, agua y tierra, causados por el antinatural consumo de energía de nuestras civilizaciones podrían resolverse con nuestros avances tecnológicos, quiero llamar la atención de que los resultados alcanzados en este campo, hasta ahora, han sido muy inferiores para poder cumplir los derechos de emisión de gases nocivos adjudicados a cada país en la Conferencia de Kyoto, cuando la población del mundo aún tenía 5.800 millones de personas y China e India, hoy, con sus 2.500 millones de habitantes han consumido una tercera parte de la energía por persona que los Estados Unidos, Canadá, Japón y Europa Occidental, y que la población ,hoy, ya tiene 6.200 millones, y para el año 2050, según las estimaciones de las Naciones Unidas la población mundial puede alcanzar la cifra de los 10.000 millones, y para satisfacer esta demanda creciente del consumo de energía, extendido ya por todas las partes de nuestro planeta, ésta tiene que duplicarse.

    Encontrar energías limpias para abastecer este consumo, que sólo las podríamos obtener por la transformación de la luz solar, y a través de fuerzas naturales tales como el viento, saltos de agua, construcción de diques, con nuestros avances técnicos y tecnológicos, que además deberían ser capaces de competir en precio con las energías obtenidas de materiales fósiles y aplicables para los distintos usos que aplicamos hoy (vehículos de transporte, maquinaria agrícola, aparatos domésticos y electrónicos, etc.) dentro de 42 años, los que faltan para el año 2050, y basado en los resultados obtenidos en el campo de la tecnología hasta hoy, que ni llega al 20 – 25% de lo necesitado, sólo un falso e ingenuo optimismo en este medio podría justificarse.

    Empero, el peligro de este tipo de enfoque de nuestros problemas que ante algunos resultados obtenidos por el uso de la tecnología en diferentes campos aislados en la práctica, los participantes de las conferencias de las Naciones Unidas aún no se han dado cuenta que estos, no son más que una gota de agua en el océano de lo que necesitamos y sólo sirven para auto engañarnos y desviarnos del verdadero y necesitado camino de búsqueda.

    Tomando en consideración de que el enfoque que busca la causa de nuestros innumerables e interrelacionados males, por las circunstancias en las que nos encontramos sólo daría buen resultado a más largo plazo de tiempo del que necesitamos, el otro, que actualmente practicamos podría valer para casos específicos para tiempos de transición, pero sólo si se relacionaran éstos con los otros, que tratan la causa de los mismos.

    Esta causa, en la última Conferencia de las Naciones Unidas, a la vista de los hechos, ya se ha reconocido como el modo de vida del hombre contemporáneo, pero como allí no se ha dicho el porqué ha podido ocurrir esto y para que esta acertada observación no se convirtiera en una simple frase sin trascendencia, sería necesario desarrollar este enfoque por un grupo formado por eminentes filósofos, historiadores, científicos de biología, ciencias naturales, físicos, artistas, arquitectos, etc., cuyas profesiones están relacionadas con la vida del hombre y con el mundo, y están acostumbrados a ver y juzgar las cosas en esencia, y poseen una capacidad creativa para expresar a través de sus obras sus ideas.

    Completando el informe sobre los manifestados males elaborados por los científicos y especialistas, basado en los hechos concretos sin relacionarlos con una causa común de cada uno, con este otro que trata justamente esta causa, tendría materia suficiente para redactar un programa acertado para la próxima Conferencia de las Naciones Unidas, que serviría para poder intervenir los responsables de la Conferencia para redactar las directrices definitivas y compromisos de cada país para intentar resolver este grave problema.

    Madrid, 26 de Marzo de 2008
    Ferenc Z. Lantos

    BASANDO EN EL HECHO DE QUE LAS CONFERENCIAS MUNDIALES DE LAS NACIONES UNIDAS CELEBRADAS EN VALENCIA, BALI, POZNAN, BARCELONA, COPENGADUE Y CANCÚN, COMO CONSECUENCIA DEL ERRÓNEO ENFOQUE DE NO INCLUIR EN SUS PROGRAMAS LA BÚSQUEDA DE LA CAUSA Y CORRESPONDIENTES SOLUCIONES DE ESTE MAL HAN ACABADO EN FRACASO, ENCUENTRO JUSTIFICADO EXPONER MI TEORÍA EN ESTA OCASIÓN EN MI BLOG, CON LA ESPERANZA QUE A TRAVÉS DE ESTE MEDIO TENDRÉ MÁS SUERTE DE SER ACEPTADA MI TEORÍA.

    Madrid 15 de Abril de 2011
    F.Z. Lantos Dr. Arquitecto

  2. Francisco Z. Lantos

    junio 11, 2011 at 1:19 pm

    OBSERVANDO A CADA VEZ MAS FRECUENTES CONTRADICCIONES ENTRE LOS RESULTADOS DEL ERRÓNEO ENFOQUE DE LAS NACIONES UNIDAS Y OTROS ORGANISMOS OFICIALES QUE DURANTE LOS PASADOS 35 AÑOS EN SUS COSTOSOS CONFERENCIAS Y CONGRESOS MUNDIALES HAN TRATADO NUESTROS MALES, Y DE LA REALIDAD HOY EMPIEZAN YA ACEPTAR QUE ESTOS MALES NO HAN SURGIDO POR AZAR SINO SON LOS MANIFESTADOS EFECTOS DE UNA CAUSA COMÚN Y ESTA CAUSA ES EL MODO DE VIDA DEL HOMBRE CONTEMPORÁNEO DE NUESTRAS CIVILIZACIONES.

    SI NO LOGRAMOS CAMBIAR DRÁSTICAMENTE NUESTRO MODO DE VIDA EL CAMBIO SE REALIZARA POR UNA DESTRUCCIÓN PLANETARIA.

  3. Francisco Z. Lantos

    noviembre 4, 2011 at 5:48 am

    TRATANDO EL PROBLEMA DE CAMBIO CLIMÁTICO JUNTO CON EL PROBLEMA DE ANTINATURAL Y DESENFRENADA EXPANSIÓN DEMOGRÁFICA SE DEMOSTRARA PORQUE NO SE PODRÍA REDUCIR LAS EMISIONES DE CO2 Y PORQUE NINGÚN PAÍS PODRÍA ACEPTAR EL CUMPLIMIENTO DE PROTOCOLO DE KYOTO.

    La causa de continuos fracasos de las Naciones Unidas de hacer cumplir el Protocolo de Kyoto y resolver el problema de Cambio Climático, ha sido que Ellos han tratado este problema directa y separadamente de otros nuestros nuevos tipos de males, entre loa que los más graves han sido el antinatural y desenfrenado expansión demográfica y excesivo consumo de energía de los hombres de nuestras civilizaciones, los que tienen una relación directa con este problema. Y si tomamos en consideración estos datos que referente a la población del mundo con su 7.000 millones es 35 veces más que existía en la época de Jesucristo y 10 veces más que existía en la época de Renacimiento, y la media del consumo de energía hoy es de 3 – 4 veces más que existía en la época de Renacimiento, al que podemos considerar como normal que corresponde a la naturaleza especial humana, pero que estos cambios aún no han llegado a su techo y se espera que para el año 2050 la población del mundo alcanzara la cifra de 9.500 millones el exceso consumo de energía se extenderá en toda parte de nuestro planeta, que será 14 veces más que existía en la época de Renacimiento cuando la población del mundo era entre 400 – 800 millones.

    Este hecho nos demuestra la importancia del número de la población en el problema del cambio climático, ya que si no hubiera producido el antinatural y desenfrenado expansión demográfica, las nocivas emisiones producidas por el excesivo consumo de energía de los hombres de nuestras civilizaciones, nuestro planeta podría absorberla.

    Siendo la causa principal del sobrecalentamiento de la tierra y cambio climático el antinatural y desenfrenado expansión demográfica, no contar con ello será otro fracaso del próxima Conferencia Mundial de las Naciones Unidas.

    Empero como el antinatural y desenfrenado expansión tampoco ha ocurrido por azar sino es la consecuencia del erróneo conducta y actividades del hombre contemporáneo, resolver, no sólo estos males todos lo que se han presentado después de la revolución industrial, lo que tenemos de hacer es reconocer que la causa real de todos estos males es el hombre,. Y buscar la causa de porque ha podido ocurrir este negativo cambio en su conducta y actividades y como resolverlo.

    Para obtener este objetivo las Naciones Unidas tendrían que cambiar sus enfoques de tratar nuestros males directa y separadamente e incluir en sus programas la búsqueda de causa y el correspondiente solución de de estos males, elaborando por un equipo compuesto de Sabios, filósofos, poetas, artistas, arquitectos, antropólogos, historiadores de la conducta y actividades del hombre, científicos de ciencias naturales y biólogos, quienes por sus profesiones están preparados de ver y juzgar las cosas en esencia y holisticamente, y conocer el real naturaleza de la especie humana.

    Solo teniendo estos dos informes, el uno ya existente elaborados por los científicos que trata los manifestados efectos de nuestros males, y el otro elaborado por este otro equipo que trata la causa de estos manifestados efectos, tendrán suficientes datos los participantes de las Conferencias para juzgar y valorar estos problemas y redactar sus decisiones.

    Madrid 03 de Noviembre de 2011
    Francisco Z. Lantos
    Doctor Arquitecto

  4. Francisco Z. Lantos

    noviembre 27, 2011 at 4:34 pm

    PORQUE SERÁ OTRO FRACASO LA PRÓXIMA CONFERENCIA MUNDIAL DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO QUE SE CELEBRARA EN MES DE NOVIEMBRE ESTE AÑO EN DURBAN (SUD ÁFRICA)

    Año pasado La Fundación BBVA para concienciar un conocimiento hoy ya público, (pero sin hacer mucho caso de este hecho), que el causante del cambio climático es el hombre, elige a Klaus Hassermann, por ser un reconocido científico alemán y Fundador del Instituto Max Planck de Meteorología , galardonando con su Premio Fronteras del Conocimiento con 400.000 Euros, pero al no decir porque ha podido ocurrir este negativo cambio en la conducta y actividades del hombre contemporáneo, sino según su contestación al periodista Doña Mercedes Barrutia de ¿Cómo abordar el cambio sin disminuir las comodidades, la calidad de vida?, Expone que “La gente cree que se reduce la calidad de vida pero no es así. Hay que invertir en tecnologías, desviando recursos para ello. Si logramos vencer la crisis financiera será posible. El porcentaje que se dedica actualmente a estos menesteres es muy bajo, cuando se consigan mejoras en las energías alternativas y renovables daremos un gran paso”, sin darse cuenta, su teoría cae en contradicción con si misma, ya que si el causante del cambio climático es el hombre, tendría que exponer porque es y como podríamos resolverlo.

    Y como el único que el Sr. Hasselmann ha acertado con su anuncio es que el causante del cambio climático es el hombre, (sin referirse de los otros innumerables e interrelacionados males, causados también por el erróneo modo de vida del hombre contemporáneo), las Naciones Unidas,el único Organismo que trata este grave problema, basada en un enfoque erróneo, aceptando este y los otros nuestros nuevo tipos de males, como un hecho dado y casuales, y sin relacionarlos con su causante, ahora si La Fundación BBVA que ha soltado 400.000 Euros para concienciar esta indiscutible verdad, ¿Cómo es posible que las mismas Naciones Unidas no han incluido en su Programa de Investigaciones esta búsqueda en su Conferencia Mundial celebrada año pasado en Cancún, ni figura en la próxima Conferencia que se celebrará en el mes de Septiembre en Durban, quedando este descubrimiento sin ningún efecto positivo, como una simple noticia más.

    Tampoco entiendo como el BBVA no exige del Señor Hasselmann de demostrar ¿Por qué es el hombre el causante del cambio climático, y si es así, porque ha galardonado este año con su Premio de Fronteras del Conocimiento al economista británico al Sir Nicholas Stern quien sin hacer caso a las teorías del Señor Hasselmann, piensa resolver este problema, según sus palabras, como: “Es más rentable tomar medidas contra el cambio climático que afrontar el coste de no hacerlo”, una verdad y un sentido común, que nadie cuestiona pero justamente por razones económicas ningún país es dispuesto hacerlo ni puede realizar.

    Este hecho va a demostrar la próxima Conferencia Mundial de las Naciones Unidas, en la que tampoco llegarán a un acuerdo sobre las proposiciones presentadas por los Organizadores, los participantes de la Conferencia.

    Ante los continuos fracasos celebrados en los últimos 35 años en las Conferencias Mundiales de las Naciones Unidas, tendríamos que reconocer que el cambio climático es sólo un mal entre los innumerables e interrelacionados males, que no se presentaron por azar sino causado por el erróneo conducta y actividades del hombre contemporáneo, y para saber ¿Por qué ha podido ocurrir este negativo acontecimiento?, como este conocimiento es relacionado con la Verdad sobre la Existencia misma, que es cuestión filosófica, no es para la muchedumbre, que participan en las Conferencias Mundiales de las Naciones Unidas, ,sino para los sabios y hombres destacados en campo de Filosofía y Ciencias, quienes tendrían que elaborar un informe, basado en verdadero conocimiento sobre el hombre y del mundo, y que servirá, junto con el informe existente realizado por los científicos especializados sobre el tema, como base para que los representantes de cada Gobierno tendrá materia para discutir, juzgar y aprobar la solución más conveniente.

    Madrid 26 de Noviebre de 2011
    Francisco Z. Lantos Dr. Arquitecto

  5. Francisco Z. Lantos

    noviembre 7, 2012 at 6:08 am

    PORQUE SERÁ OTRO FRACASO LA PRÓXIMA CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO QUE SE CELEBRARA ESTE AÑO EN QATAR

    La causa de los anteriores fracasos de cumplir los países sus compromisos y aceptar el protocolo del Kyoto ha sido que a pesar que hoy ya es un conocimiento publico que la causa de sobrecalentamiento de la tierra y cambio climático es el hombre, para cuya concienciación la Fundación BBVA en el año 2010 busco un científico internacionalmente conocido otorgándole su Premio de Fronteras del Conocimiento, del que nadie ni las Naciones Unidas han hecho caso, y ni figuraba en programa de sus sucesivas Conferencias en la búsqueda de la razón de este hecho, sino continúan aceptando este negativo acontecimiento como un hecho dado y casual, la próxima Conferencia tenia que ser otro fracaso.

    Para evitar esta fatal ocurrencia y desviar con el actual programa de investigación, preparada por científicos sin fondo filosófico, especializado sobre este tema, los Organizadores de la Conferencia tenían que completar sus programas de investigación con otro informe que busca la causa de este negativo acontecimiento.

    Al exigir este tipo de investigación un conocimiento real de la naturaleza especial del hombre, del mundo y el justo relación del hombre con el mundo, que es u n cuestión filosófica, el equipo para preparar este informe tendría que ser compuesta de filósofos, sabios, videntes, poetas, artistas, antropólogos, biólogos, científicos de ciencias naturales, y historiadores, quienes por sus tipos de trabajos están acostumbrados de ver las cosas en esencia y juzgar los acontecimientos holisticamente.

    Sólo teniendo estos dos tipos de informes; uno que busca la causa y correspondientes soluciones, basado en conocimiento del mundo y de la vida, y otro que hoy esta reconocido, y que aceptando este mal junto con los otros innumerables e interrelacionados males, surgidos desde la revolución industrial como unos hechos dados y casuales, y buscan soluciones para eliminarlos, cayendo en un error de un mal medico quien intenta curar una enfermedad infecciosa manifestado su efecto en epidermis con pomadas, sin conocer la existencia de su causante, la de la infección, tendrá suficiente materia la Conferencia para que los participantes podrían tener suficiente conocimiento para poder obtener con éxito sus decisiones.

    Budapest 2012 del 20 del Augusto
    Francisco Z. Lantos
    Doctor Arquitecto

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias más leídas

To Top
Compartido