harinas proteicas

Argentina es el primer exportador mundial de harinas proteicas

Con una producción anual de 27,8 millones de toneladas, aportaron divisas por exportación de más del 12 % del total de ventas al exterior del país en 2012.

El mercado mundial sigue creciendo y la Argentina tendrá un papel estratégico, aunque la industria se enfrenta a la creciente importación china de soja sin procesar y tiene impedido el acceso al ingreso temporario de soja de países vecinos.

Dos hechos, uno anecdótico y otro estadístico, revelan las razones profundas por las que las harinas proteicas, de las que la Argentina es el principal exportador mundial, en particular las originadas en la soja, tienen un horizonte de creciente demanda mundial por su valor estratégico. Y su relevancia económica: su exportación reporta a la Argentina anualmente el 12,16 % (casi 10 mil millones de dólares, el año pasado) del total de sus ingresos de divisas por ventas al exterior.

El hecho anecdótico: cuando el 16 de abril de 2012 se declaró “de utilidad pública” y sujeto a expropiación el 51% del patrimonio de la petrolera YPF, del grupo español Repsol YPF, y se suscitó así un conflicto que hacía presagiar sanciones europeas contra la Argentina en otros rubros comerciales, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) de España alertó, con preocupación, acerca del riesgo de que se bloquearan o entorpecieran las importaciones de harinas de soja de la Argentina ya que el 85 % de la alimentación de su ganado dependían de ellas. En sentido similar, la delegación de Castilla y León de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), que respaldó al gobierno ibérico si resolvía adoptar restricciones a los productos argentinos,  advirtió que España necesita la soja y otros productos proteicos para la alimentación animal y, por lo tanto, recomendó enfáticamente evitar cerrar la puerta a las importaciones argentinas de  harina de soja.

Otro factor, de índole estadística, confirma la tendencia. Según prevé la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), en 2014 la producción mundial de carnes será de casi 300 millones de toneladas, tras crecer casi un 20 % en nueve años, desde 2005, y aproximadamente un 50 % en 18 años, desde 1996. Usualmente, la recuperación económica mundial o el crecimiento de países que incorporan cada vez más habitantes a un mejor nivel económico que se refleja también en una alimentación más diversificada, provocan que la generación de carne y su incremento ocasione una simétrica mayor demanda de harinas proteicas para alimentar al mundo.

“El importante aumento en la producción y en el consumo mundial de carnes ha impulsado un fuerte y sostenido crecimiento en la utilización de harinas proteicas,” concluyó un reciente informe de la Dirección de Mercados Agrícolas del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

EL MERCADO

Del mencionado informe oficial se desprende que la producción mundial de las 12 harinas proteicas  (de soja, algodón, maní, girasol, colza, pepita de palma, copra, germen de maíz, harina de maíz, pescado, sésamo y lino) del ciclo 2012/13 es estimada en 292,63 millones de toneladas.

“La evolución de la producción, del consumo y de la exportación de las 12 harinas proteicas en los últimos diez años fue creciente, salvo durante el ciclo 2008/09 cuando se evidenció una fuerte caída en la producción mundial derivada de la fuerte baja registrada en las producciones de Estados Unidos y la Argentina, principales países productores de harinas,” puntualizó.

Del total de las 12 harinas proteicas, la de soja es la de mayor importancia representando el 64% del total, a la que le siguen, en orden de importancia, la harina de colza, algodón, girasol y el glutenfeed de maíz.

“La producción mundial de harina de soja para el ciclo 2012/13 se proyecta alcance 181 millones de toneladas, registrando un incremento del 0.9% con respecto al ciclo previo,” sostiene.

El consumo de harinas proteicas está fuertemente ligado al consumo de carnes en el mundo. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) estimó para el año 2012 que el consumo de carne bovina, aviar y porcina habría aumentado en 3,9 millones de toneladas con respecto al año anterior. La carne porcina es la que más se consume en el mundo, superando las 100 millones de toneladas en el último año. Luego le sigue la carne aviar que es la que registró el mayor crecimiento en el consumo y, por último, la vacuna, que alcanzó los 55 millones de toneladas en el 2012.

La demanda de la carne en los países en desarrollo continúa impulsada por el aumento en los ingresos y fortalecidas por los mejores hábitos alimentarios. Las harinas son una importante fuente de proteína indispensable para completar la dieta de los diferentes tipos de producción de carne, ya sea porcina, aviar y vacuna.

Los procesos industriales realizados sobre el grano también es un determinante de la calidad del subproducto.

PRODUCCIÓN, CONSUMO Y EXPORTACIÓN

El principal país productor de harinas proteicas es China que para la última campaña produjo un total de 68,27 millones de toneladas y tuvo un crecimiento constante en las últimas cinco campañas. En segundo lugar, se ubica Estados Unidos y en tercer lugar, la Argentina.

El principal país consumidor de harinas proteicas es China con el 33 % del total, luego le sigue la Unión Europea-27, con el 26 %, y Estados Unidos, con el 13,4 %. El informe del Ministerio de Agricultura subraya que “China aumenta su consumo año tras año, no evidenciándose incrementos de importancia en los demás países consumidores”.

El 70 % del volumen exportado de las 12 harinas proteicas se concentra en cuatro países. La Argentina ocupa el primer lugar, seguida por Estados Unidos, Brasil e India.

La producción de harinas proteicas oleaginosas en la Argentina totalizó las 27,8 millones de toneladas durante el año 2012, siendo la soja la principal harina ya que participa con el 93,5 % del total, seguida por la de girasol. En el transcurso de 2013, hasta agosto pasado, la producción de harinas proteicas acumuló 19 millones de toneladas, de las que el 94,5 % (18 millones) correspondieron a las provenientes de la molienda (“crushing”) de soja.

Más del 84 % de la producción de harina de soja se exporta posicionando a la Argentina como el primer país exportador mundial de harina de soja. En el caso de la harina de girasol, para esta campaña 2012/13, la Argentina comparte el segundo lugar con Rusia, luego de Ucrania que es el principal exportador mundial.

El volumen exportado en promedio durante los últimos cinco años superó las 23 millones de toneladas de soja, alcanzando un máximo de 25,1 millones en el año 2011.

Durante el año 2012 las exportaciones de harina de soja cayeron en 3,2 millones de toneladas con respecto al año precedente. La menor cosecha obtenida determinó un menor volumen de industrialización explicando esta fuerte declinación en el saldo exportable de harina, junto con la estructural importación de poroto de soja –sin elaborar- de China, la menor liquidación de los productores en términos relativos y la bloqueada admisión temporaria de soja de países vecinos que aliviaría parcialmente la falta de insumo de la industria durante los primeros meses del año.

Durante este año, las exportaciones de harina de soja acumuladas de enero a agosto del año en curso totalizaron 17,1 millones de toneladas, frente a 16,0 millones de toneladas vendidas en igual periodo del año pasado. El escaso incremento, si se considera el aumento que tuvo la producción de grano, se debe a una menor liquidación relativa de stocks de los productores locales, lo que redujo la provisión del insumo básico a la industria.

El principal destino de las exportaciones argentinas de harina de soja es la Unión Europea, mercado al que le siguen en orden de importancia Indonesia, Vietnam, Tailandia y Malasia.

CURIOSIDAD

A pesar de la relevancia de las harinas proteicas en el ingreso de divisas del país, en la nomenclatura comercial oficial, originada en 1999, se las continúa definiendo como un “residuo”.

De acuerdo con la normativa vigente en Argentina (SAGPyA, Norma XIX: 317/99), “se entiende por subproducto oleaginoso a los residuos sólidos resultantes de la extracción industrial del aceite de granos oleaginosos, obtenidos por presión y/o disolventes, provenientes de la elaboración de mercadería normal, sin el agregado de cuerpos extraños ni aglutinante”.

PERSPECTIVAS

Las perspectivas para los precios de las harinas proteicas son, a corto plazo, de valores sostenidos a firmes, evaluó el informe oficial. Los fundamentos alcistas que influyeron sobre los valores del poroto de soja durante el pasado mes de junio –analizó- se trasladaron al precio de la harina de soja, principal componente dentro del grupo de las harinas por presentar ésta el mayor porcentaje de extracción.

En el plano mundial se estimó para el próximo ciclo 2013/14 una producción de soja récord de 285.3 millones de toneladas, con elevados niveles de exportación y de uso total.

La recomposición de los stocks que se espera para el ciclo venidero traerá una mayor tranquilidad en los precios, la que se vería reflejada también en los valores de la harina de soja.

Fuente: Infocampo

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