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LA INDUSTRIA DEL BIODIESEL EN ARGENTINA TIENE UN FUTURO PROMISORIO A PESAR DE LOS VAIVENES DEL MERCADO Y LA POLITICA

El amplio horizonte que ofrece el biodiésel.Con menos de una década de existencia, la industria argentina del biodiésel tiene un futuro promisorio en el país independientemente de los vaivenes del mercado y la política. Es que debido a la necesidad creciente de sustitución de importaciones y la diversificación de la matriz energética nacional, los combustibles fósiles son mezclados con biocombustibles en proporciones cada vez mayores en la medida que la industria local se va afirmando. 

Este no es sólo un fenómeno argentino sino que en muchos países se ve al combustible orgánico como la solución en el futuro inmediato a las crisis causadas por los vaivenes petroleros a medida que este recurso se va haciendo más difícil y costoso de explotar. La Ley 26.093 (de promoción de los Biocombustibles, sancionada en 2006) abrió la puerta a un importante mercado interno y llevando al país al lugar de cuarto productor y primer exportador mundial dada la capacidad productiva instalada.

En Argentina el diesel mineral es cortado con un 7% de biodiésel y se pensaba llevarlo al 10% hasta que los precios de la soja se dispararon y como consecuencia del alza en el mercado internacional, los costos operativos subieron en la misma proporción. Continuar hacia la mezcla al 10 por ciento implicaría incrementos en los surtidores, situación que no coincide con el interés de la Casa Rosada. De todas maneras son medidas coyunturales y es seguro que el gasoil al 10% llegue a los surtidores de manera escalonada y sin que el usuario lo perciba mientras ya se avanza en el estudio técnico de la mezcla al 20%.

La iniciativa de elevar la cuota de corte del 7 al 10% fue inicialmente resistida por automotrices y petroleras, arguyendo que no serían responsables de eventuales fallas de los motores algo que no lograron demostrar fehacientemente en los bancos de pruebas ni en las rutas.

El respaldo final al corte lo dio un reciente informe técnico elaborado por la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio) tras la estatización de la petrolera YPF que señala que “el aumento del corte del biodiésel no sólo es positivo para el funcionamiento de los motores, sino que también ayuda al medio ambiente dado que reduce las emisiones contaminantes del gasoil al reemplazarlo parcialmente por un combustible más limpio.

¿QUE ES EL BIODIÉSEL?

El biodiésel es el único combustible alternativo que puede utilizarse directamente en cualquier motor diesel, sin requerir ningún tipo de modificación. Se presenta en estado líquido y se obtiene a partir de recursos renovables como aceites vegetales de soja, colza/canola, girasol, palma y otros, como así también de grasas animales. El proceso por el cual se obtiene el combustible biológico se denomina Transesterificación que básicamente consiste en el mezclado del aceite vegetal o grasas con un alcohol (generalmente Metanol) y un álcali (soda cáustica). Al cabo de un tiempo de reposo, se separa por decantación de su subproducto Glicerol.

La gran fortaleza que representa el Biodiésel como combustible radica en su posibilidad de generarse a partir de cultivos que en nuestro país son abundantes como la soja y el girasol entre otros, generando un rédito para el sector agrícola y consecuentemente un descenso del desempleo. Lo curioso es que el Biodiésel se conoce desde que se inventó el primer motor de combustión interna pero nunca llegó a un pleno desarrollo por lo barato de los derivados de petróleo y su mejor rendimiento calórico. A fines de Siglo XIX Rudolf Diesel utilizó fuel oil en su primer prototipo y a partir de allí implementó tempranas versiones de una máquina que utilizaba aceite de maní con el que iba “cortando” el combustible mineral pero en ese momento la idea no era atractiva sobre todo por el olor que desprendían estos motores. En 1970 cuando se produjo la primer crisis petrolera comenzó a desarrollarse nuevamente la línea de investigación abandonada décadas antes y en 1982 en Alemania se realizaron los primeros ensayos en ruta de motores alimentados con biodiésel puro hasta que en 1985 en Silberberg (Austria) se construyó la primera planta piloto productora de biodiésel a partir de las semillas de colza o canola. Actualmente Alemania, Austria, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Malasia y Suecia son pioneros en la producción, ensayo y uso de biodiésel en automóviles.

EN EL BANCO DE PRUEBAS

En estos momentos se están realizando ensayos en nuestro país con cortes al 20% para automotores, ya que en vehículos pesados el uso de ese porcentaje está aceptado de hecho. La prueba de factibilidad de B10 realizada a motores (gasoil grado 3 con 10% de biodiésel de soja) consiste básicamente en el rodaje de 600 hs en un banco de pruebas sometiendo al motor a diferentes tipos de cargas y regímenes de rpm representativos de condiciones estándar de durabilidad para este tipo de pruebas. Antes de homologar el 10% se hizo rodaje en un promedio diario de 12 a 14 hs durante 4 meses y durante el transcurso del ensayo se llevó un registro de valores característicos (presiones, temperaturas, rpm, caudales de combustible, carga del motor, etc.) totalizando 20 variables que son barridas y registradas para mantener un registro del estado del motor en cada instante y verificar su performance. El sistema permite el ajuste de límites a determinados valores operativos, como para interrumpir automáticamente la prueba situación que no llegó a darse en el banco. Uno de los principales indicadores de la evolución de la prueba es el estado del lubricante.

En un acuerdo con Exxon Mobil se extrajeron muestras de lubricante cada 50hs de rodaje, las que fueron analizadas química y físicamente para controlar la evolución del lubricante y también para establecer los períodos más convenientes de reemplazo. Este tipo de análisis es fundamental porque mediante el estudio del lubricante es posible establecer el estado general del motor, el desgaste de componentes específicos y la presencia de combustible crudo, entre otros.

¿BIODIÉSEL O COMIDA?

Una objeción común a la producción de energía de la biomasa es que podría desviar la producción agrícola de los cultivos alimenticios en un mundo hambriento, incluso provocando una hambruna masiva en los países pobres.

Sin embargo, lo que se llama controversia de “alimentos contra combustibles” parece que ha sido exagerado en muchos casos. El asunto es mucho más complejo de como se suele presentar, puesto que las políticas agrícolas y de exportaciones, y las políticas de disponibilidad de alimentos, son factores mucho más importantes. Según la Foundation for Alternative Energy de Eslovaquia “Este argumento debe contrastarse con la situación real de la oferta y la demanda de alimentos en el mundo: el aumento de los excedentes de alimentos en los países industrializados, la producción agrícola que alimenta al ganado en vez de a los humanos, el potencial de producción agrícola infrautilizado, el incremento de la productividad agrícola, y las ventajas y desventajas de los biocombustibles.

EL EJEMPLO BRASILEÑO

La escasez de alimentos y el encarecimiento de los precios que sufrió Brasil hace unos años, se achacó al programa ProAlcool para la producción de etanol combustible. Sin embargo, un estudio más detallado contradice la opinión de que la producción de bioetanol afectó negativamente a la producción de alimentos, ya que Brasil es uno de los mayores exportadores de mercancías agrícolas, y la producción agrícola ha crecido más que la población: en 1976 la producción de cereales fue de 416 kg per capita, y en 1987 de 418 kg per capita. De los 55 millones hectáreas dedicadas al cultivo de alimentos básicos, solamente 4,1 millones de hectáreas (7,5%) fue ocupado por caña de azúcar, lo que representa solo un 0,6% de la superficie total registrada para explotación económica (0,3% de la superficie total de Brasil).

De la superficie ocupada por caña de azúcar, solamente 1,7 millones de hectáreas se dedicó a la producción de etanol, por lo que la competencia entre etanol y alimentos no es significativa. «Además, la rotación de cultivos en las tierras dedicadas a la caña de azúcar permitió un aumento en la producción de ciertos alimentos, mientras que algunos subproductos como la melaza y la levadura seca sirvieron para alimentar al ganado. Algunos expertos creen que “de hecho, el potencial para producir alimentos junto con la caña de azúcar parece ser mayor de lo esperado y debe investigarse más”.

La escasez de alimentos y el aumento de los precios en Brasil fueron el resultado de una combinación de políticas que provocaron un gran aumento de la superficie dedicada a cultivos para exportación, hiperinflación, devaluación de la moneda, etc. En esa situación, cualquier efecto negativo que la producción de bioetanol pudiera tener debe considerarse como parte de un problema más general, no como la causa del problema.DIARIO NORTE.

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