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Grano rico, grano pobre

granoricopobreALIMENTACIÓN
Ante el rotundo aumento en la oferta de granos de destilería como subproducto de la producción de etanol y su consecuente inclusión en las dietas lecheras, vale preguntarse por su verdadera calidad nutritiva. ¿Oportunidad o desafío?

Cuando la coyuntura genera cambios, la supervivencia estará dada por la cintura de cada uno para saber adaptarse, y en especial por saber determinar cuándo una situación genera una oportunidad y cuándo un desafío. Si bien los granos de destilería no son una novedad en materia de alimento y ya han sido utilizados por más de cien años en América del Norte provenientes de la industria de bebidas alcohólicas, el explosivo incremento en la producción de etanol ha generado un aumento exponencial en la oferta de granos de destilería (GD) que, con su consecuente caída en los precios, se vuelven cada vez más populares como alimento para el ganado.

Tal es así, que en ciertas zonas de Estados Unidos éstos productos no valen más que su costo de transporte. Pero como suele decirse, no todo lo que brilla es oro y es necesario tener en cuenta que dentro esta tendencia no existen estándares de producción para los GD y, al ser subproductos, existe una gran variación dentro y entre plantas.

DEL MOTOR A LA DIETA

Desde que el maíz sale de la cosechadora y hasta convertirse en etanol el grano es molido, saturado, fermentado con levaduras y luego destilado; luego, el residuo es centrifugado para separarlo y producir los GD y el soluble. Actualmente el mercado para los solubles es muy limitado y, por lo tanto, éstos son reincorporados a los GD tras removerle el agua. Si bien lo ideal sería poder usar los solubles para la producción de biodiesel, por tener demasiadas impurezas resulta imposible.

Pero, como ocurre con tantas cosas, los GD no son lo que eran. Mientras que antes resultaban un subproducto de la industria de las bebidas, hoy lo es del etanol. Entonces, habría que preguntarse qué se le ofrece a las vacas luego del proceso de producción del combustible, ¿bajo costo o bajo octanaje en las dietas?

Si se toma en cuenta los análisis de composición hechos de las tablas de NRC Dairy 1986, NRC Dairy 2001 y del laboratorio de análisis de forrajes DairyOne 2006, pueden observarse coeficientes de variación muy disímiles. Por ejemplo, para los últimos análisis la proteína soluble mostró una variación del 45,6 por ciento y para el nitrógeno insoluble en detergente ácido (NIDA), un 45,3. La variación en NIDA esta directamente relacionada con el método y velocidad de secado y es particularmente preocupante ya que resulta indigestible para mamíferos y enzimas microbianas del rumen.

Los granos de destilería –como todo producto de maíz – son naturalmente bajos en lisina, el primer aminoácido limitante en dietas para rumiantes y monogástricos, y un compuesto muy sensible al daño por calor, por lo que puede esperarse con el incremento del valor de NIDA una disminución de los niveles de lisina y de su digestibilidad. Una práctica de secado pobre producirá un incremento en lignina lo cual demuestra como una mala práctica no sólo disminuye la disponibilidad de proteína sino que también nos afecta la digestibilidad de carbohidratos.

Por otra parte, debe aclararse que todos los todos los alimentos presentan variaciones dentro y entre plantas de elaboración. Por lo tanto, lo ideal es ubicar una planta de producción que tenga una baja variación interna y mejores valores de los componentes deseables que el promedio de la industria – en este caso, alta PB, bajo NIDA y bajo aceite). Si una planta logra ofrecer un producto con baja variación, podrá generar un pequeño diferencial de precio. Sin embargo, si se observa el promedio de GD que han entrado al mercado de los Estados Unidos, parece difícil que alguien pueda lograrlo.

CUANTO VALE Y CUANTO CUESTA

Cualquier subproducto usado como alimento presenta desafíos y oportunidades. Cuando el expeller de soja entró por primera vez al mercado, era un subproducto que presentaba muchas de las mismas inconsistencias y desafíos de aceptación que hoy enfrentan los GD. Por eso, hasta que se pongan en su lugar estándares que definan un GD mínimo garantizado, éstos serán y deben ser tratados como a todo subproducto.

Mientras que los GD tengan un nivel moderado de proteína y una FDN altamente digestible, consideraciones sobre la variabilidad y composición de los ácidos grasos van a limitar la difusión de su uso. En el aceite de maíz se observa un alto potencial de riesgo por tener un alto contenido de C18:2. Investigadores de la Universidad de Cornell han demostrado que ese tipo de ácidos grasos pueden ser precursores de la depresión de la grasa de la leche a través del isómero de ácido linoleico conjugado (CLA).

Además en dietas deficientes en FDN efectiva, como pueden serlo aquellas que son formuladas en presencia de acidosis, se magnifica el impacto de los CLA sobre la depresión de la grasa de la leche ya que el proceso es parcialmente mediado por el pH ruminal. Aquellas dietas fuertemente basadas en subproductos, en pastoreos tiernos o selectivos, pueden ser predisponentes a producir depresión de la grasa de la leche con la adición de GD altos en grasa.

El valor económico de un alimento puede ser determinado por múltiples métodos – precios de referencia, equivalente proteína y equivalente energía pueden ser algunos ejemplos-. Análisis más complejos, que incluyen el análisis completo de las contribuciones nutricionales, utilizan modelos matemáticos. Para los GD se lo calculó como el 51 por ciento del valor de mercado del expeller de soja, de alrededor de $540. Pero el método no tiene en cuenta la variabilidad del producto. Este 51 por ciento debe considerarse como el precio máximo en la relación entre GDS y el expeller. La alta variabilidad, en especial la relacionada con el NIDA y la grasa, nos sugieren que dicha relación debería ser aún menor.
Se trata, sin dudas, de un área donde el control de calidad in-situ y el uso de tecnologías como NIR –Espectrofotometría de Infrarrojo Cercano- acopladas con un software apropiado pueden ser herramientas en verdad poderosas que permitan que el valor pueda ser determinado a la entrega; sin embargo esta posibilidad debe ser negociada con el proveedor de los GD.

Varios estudios han sido publicados evaluando diferentes tasas de inclusión para los GDS en dietas de vacas lecheras y muchos han sugerido una inclusión de hasta el treinta por ciento del subproducto en la dieta. Sin embargo, en mucho de esos ensayos, el control positivo era deficiente en lisina y la grasa de la leche era en general baja (menos de 3,5 por ciento), lo cual sugería desbalances entre la FDN efectiva y otros nutrientes presentes. Por lo tanto y hasta que estudios bien controlados sean publicados, los especialistas aseguran que es difícil recomendar inclusiones en la dieta en proporciones mayores al diez por ciento.

Gentileza para http://www.biodiesel.com.ar/ de INFORTAMBO 

Fuentes:
Thomas P Tylutki, PhD. Presidente y CEO – AMTS
Rubén F. Gregoret, MS. Consultor Servicio Técnico – GEPSA Feeds

Granos de destilería: distintos para cada planta
Fuente: Universidad de Minnesota

                                     Planta 1 Planta 2     Planta 3
Proteína  Media                 31,05    30,1          30,7
Coeficiente de variación (%) 6,57      8,57         3,91

Mínimo                               27,2     24            28,8
Máximo                              35,3     34,1         32,7

Grasa Media                       15,24     11,5         11,9
Coeficiente de variación (%) 10,10     30,43       5,88

Mínimo                                12,2       3,2        10,5
Máximo                               19,0      15,7        12,6

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