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Buenas perspectivas para el girasol

Se señaló que por segundo año consecutivo recuperará su superficie de siembra; además, el mercado mundial de aceites, por el aumento del consumo humano y la mayor demanda para la producción de biocombustibles, mejorará los precios

BAHIA BLANCA.- A los directivos de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), la entidad que integra toda la cadena de valor de este cultivo, se los ve muy entusiasmados por varias razones. Una es que por segundo año consecutivo el girasol está recuperando parte de la superficie que perdió en los últimos años, y ya acumula un 20% respecto de la caída que sufrió en 2003. Por esto se pronostica que la próxima cosecha será de 4,2 millones de toneladas, un 14% más que en la campaña 2005/2006.

Otra razón de entusiasmo es que el mercado mundial de aceites, por el aumento del consumo humano y la mayor demanda para la producción de biocombustibles, arroja buenas perspectivas de precios para el año que viene.

Los demás motivos tienen que ver con nuevas funcionalidades del producto, como la utilización de pellets para alimentación animal y la creciente demanda de girasol oleico en la industria alimenticia.

Todavía lejos

Aunque lejos todavía de las 4,2 millones de hectáreas sembradas en 1998 -récord de la últimas tres décadas-, este año el cultivo cubrirá 2,36 millones de hectáreas desde el Chaco hasta el sur de Buenos Aires, con lo que habrá recuperado un 20% de superficie respecto de 2003, cuando se sembraron solamente 1,8 millones de hectáreas.

“Para esta campaña esperamos cosechar 500.000 toneladas más que en la anterior, por aumento de la superficie pero, además, porque esperamos mejores rendimientos que en la última cosecha, cuando hubo una fuerte sequía en el Norte y eso bajó mucho los promedios”, dijo Ignacio Lartirigoyen, presidente de Asagir, durante una visita que realizó, junto con otros directivos de la asociación y medios especializados, al complejo oleaginoso de la empresa Cargill en la localidad de Ingeniero White.

“Durante los últimos años, el girasol fue desplazado de los campos mejores para sembrarse en zonas más marginales y con poca incorporación de tecnología, y eso mantuvo los rendimientos en valores muy bajos; hay híbridos que en zonas agrícolas muy buenas, con la tecnología que el cultivo requiere, llegan a rendir 45 quintales por hectárea, pero en campos marginales y sin un buen paquete tecnológico, no pueden alcanzar su potencial y no llegan ni a 20 quintales. “Por eso en Asagir estamos dando charlas y haciendo jornadas permanentemente en el interior sobre siembra directa, aspectos sanitarios del cultivo, plagas y otros temas que tienen que ver con la producción, pero además brindamos información sobre las nuevas posibilidades que se están generando a partir del girasol alto-oleico y también sobre el impacto que genera la industrialización de otros aceites que se destinan para la producción de biocombustibles“, agregó Lartirigoyen.

El directivo también explicó que el aumento de la superficie que se da este año “se debe en parte a que los productores de la zona oeste de Buenos Aires y este de La Pampa han optado por el girasol en detrimento de la soja porque en esta región se pronostica una temporada más seca y el girasol resiste más el estrés hídrico”.

Sobre este punto, Carlos Feoli, coordinador técnico de la asociación, agregó que “también se está sembrando girasol en lotes donde no pudo sembrarse trigo por falta de humedad en su momento”.

¿Por qué muchos productores se quejan contra el sistema de comercialización del girasol, diciendo que no existen precios de referencia? Ante esta pregunta, Carlos Feoli contestó que “se registran pocas operaciones en las bolsas y la pizarra no siempre refleja el valor que el productor considera justo, y en general los contratos de entrega se conforman fijando al precio de pizarra y en eso no se tiene en cuenta el flete.

El tema es que muchos productores entregan el girasol al acopio ni bien lo cosechan, fundamentalmente porque es un producto difícil de almacenar por la alta acidez que tiene, y muchas veces el acopio se lo entrega a la industria sin haber fijado precio, y una vez que el acopio lo entregó y la industria lo procesó, el poder de negociación es diferente para el productor”.

Mercado en alza

Según se informó en la reunión, el mercado mundial es muy favorable. El incremento de la demanda del aceite de colza para la producción de biodiésel, generado por la industria de biocombustibles, fundamentalmente en Europa, está desabasteciendo paulatinamente al mercado alimenticio de ese continente, dejando estos espacios al aceite de girasol para el consumo humano.

“El aumento mundial del consumo promedio de aceites y grasas con destino a alimentos es del 3,5% anual y se espera una demanda extra, que no está muy clara pero puede ir de 1 a 3 millones de toneladas para la producción de biocombustible. El aceite de girasol no está siendo utilizado para biodiésel, pero los consumidores europeos están sustituyendo otros aceites, como el de colza, por éste que es de mejor calidad, y eso puede aumentar sensiblemente el precio”, apuntó Francisco Morelli, gerente de molienda de granos y aceites de la empresa Cargill y miembro del consejo directivo de Asagir.

FUENTE:DIARIO LA NACION

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