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Biocombustibles, faltan beneficios impositivos para impulsar el sector

etanol-biodiesel-biomasaFoto: Las inversiones en biodiésel siguen creciendo.

En el mundo se está imponiendo la reforma fiscal verde, que significa aliviar las cargas fiscales tradicionales al trabajo y a la renta, exigiendo tributos motivados en estrategias extrafiscales a quienes contaminan el ambiente.

Se busca disponer medidas de fomento con exenciones impositivas, deducciones, créditos fiscales y subsidios a las actividades que cuidan el ambiente para alivianar la crisis ecológica mundial.

Se deben adoptar instrumentos para estabilizar las emisiones atmosféricas de sustancias que contribuyen al efecto invernadero y al calentamiento global, y es aquí donde entra la temática de los biocombustibles.

El biodiésel se obtiene a partir de lípidos naturales como aceites vegetales o grasas animales, nuevos o usados, mediante procesos industriales y se aplica en la preparación de sustitutos del petrodiésel o gasóleo obtenido del petróleo.

El etanol se obtiene del almidón de maíz o de la caña de azúcar teniendo importantes ventajas medioambientales y económicas.

Por la vigencia de la mezcla obligatoria se están realizando fuertes inversiones al amparo de las exenciones impositivas establecidas en la ley 26.093.

Los beneficios fiscales son aplicables esencialmente a las personas o sociedades y cooperativas cuyo objeto sea la producción agropecuaria y sus activos e ingresos relacionados sean al menos del 50%, debiendo inscribirse para ello en el Registro de Empresas Petroleras.

Ante la compra de bienes de capital o la realización de obras de infraestructura para la actividad se permite la devolución anticipada del IVA pero sólo corresponderá una vez transcurridos como mínimo 3 ejercicios fiscales anuales, sujetos a exigentes condiciones entre ellas permanencia del bien y garantías especiales.

Unicamente se conseguirá así un alivio financiero relativo.

Ventajas impositivas

En forma alternativa el sujeto podrá en el impuesto a las ganancias adelantar la deducción parcial de las amortizaciones por desgaste de los bienes de capital incorporados al proyecto.

En el impuesto a la ganancia mínima presunta se eximen durante 3 ejercicios los bienes afectados, siendo irrelevante la prerrogativa porque igual las inversiones en bienes nuevos no abonan este impuesto por los primeros 2 años.

La producción de biodiésel y bioetanol está exento del impuesto sobre los combustibles, del impuesto al gasoil, y el fondo hídrico de infraestructura, pero la ley nada dice sobre los refinadores o comercializadores no estando definido el tratamiento impositivo a esas operaciones, generando inseguridad jurídica.

Respecto de los impuestos provinciales es amplia la exención en varias provincias, excluyendo del impuesto de sellos a todos los contratos vinculados por 10 años.

Por otro lado, se exime del pago del impuesto sobre los ingresos brutos a las ventas por la comercialización de los biocombustibles por un término de 15 años.

También se exceptúan del impuesto inmobiliario las propiedades utilizadas.

Estabilidad fiscal

En la provincia de Buenos Aires se dispone la estabilidad fiscal de los beneficiarios hasta un período de 15 años, donde la carga tributaria no podrá incrementarse a partir de la aprobación del proyecto.

Una sustancial mejora del medioambiente posibilitará la diversificación del riesgo del productor con una nueva demanda de producción y la incorporación de valor agregado a los granos y cereales así como el desarrollo de nuevos cultivos energéticos, como la colza, la palma, la jatropa y el tártago.

Es factible la producción del combustible de origen vegetal con cultivos oleaginosos no alimenticios que proporcionan fuentes de energía reciclables, promoviéndose de igual forma las innovaciones tecnológicas.

Los pretendidos beneficios fiscales son escasos y ausentes de contenido incentivador, salvo los aplicados por algunas provincias.

Otros países han logrado incrementar en 3 años fuertemente su producción de biocombustibles, disponiendo créditos impositivos, deducciones, desgravaciones y subsidios para facilitar la instalación de sistemas y equipos de producción de energías renovables, aplicando beneficios a las tecnologías solares, eólica, biomasa e hidroeléctrica.

Actualmente, la Argentina no cumple a la fecha estas pautas de reconocimiento mundial, teniendo un régimen limitado de incentivos al comercio exterior del biocombustible producido en nuestro país.

Por Santiago Sáenz Valiente

Para LA NACION

El autor es contador público nacional, especialista en temas tributarios

Fuente: La Nación

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