peligrosa simplificacion tributaria

Soja Argentina: prohibido dejar ingresar elefantes al bazar de la soja

soja argentina

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La Argentina es un país muy curioso en algunos ítems tributarios. Por ejemplo, la perversa estructura de impuestos “distorsivos” que todos le llaman “distorsivos” pero no se tocan. O el sistema de patentes de vehículos, en el que más tributan los 0 Km. cuando son los que menos contaminan y deberían obtener un premio por su mejor calidad ambiental y otorgarle trabajo a la industria. O la delirante idea de que exportar poroto de soja resulte más rentable que sumarle valor como aceite o harina.

La impericia de los burócratas es perjudicial para la sociedad en su conjunto. La desinformación de los tecnócratas es un desastre nacional.

El presidente Alberto Fernández entiende, sin duda alguna, que el sistema tributario es un mecanismo de redistribución de riqueza.

No se trata solamente de cómo se financia el Estado sino de cuáles actividades favorece o privilegia, y así también se definen intereses nacionales, mercados de empleo y aplicación de recursos.

Por ese motivo, la definición del sistema tributario no puede limitarse a la presión tributaria bruta sino a las características de esa decisión recaudatoria.

Gobernar es mucho más que fotografiarse por aquí y por allá, distribuirse retazos del organigrama y asignarse choferes y algunas prebendas.

Hacia junio de 2019, la carga tributaria de cada eslabón de la soja era:

Productores pagando 30% de derechos de exportación, con una ganancia por tonelada después de impuestos de US$ 32, porque vendieron la tonelada a US$ 287 promedio.

La industria aceitera (harina y aceite de soja) obteniendo US$ 365 por tonelada procesada pero debiendo pagarle al Estado más impuestos que si exportaran la soja sin procesar.

Entonces, por decisión de la autoridad tributaria, se castigó a los generadores de valor agregado local, la principal industria del país, provocándoles una pérdida US$ 2 por cada tonelada de las más de 45 millones de toneladas gestionadas al año.

Esto podría corregirse si la industria pagara menos retenciones que la materia prima sin procesar, tal como sucede con el trigo (12%) y la harina de trigo (9%).

¿Por qué el esquema del trigo no podría aplicarse a la soja? Inexplicable en los días de Macri. ¿Inexplicable en los días de Alberto F?

Si el Gobierno elevara el derecho de exportación del poroto de soja al 33% junto a la harina y aceite de soja, el Estado perdería US$ 120 millones anuales.

Sin embargo, si el Gobierno subiera únicamente el derecho de exportación de la soja pero mantuviera en 30% el de la harina y el aceite, recaudaría US$ 6.300 millones anuales, o sea US$ 1.000 millones más que en la última campaña de Mauricio Macri, y no provocaría ruidos políticos ni económicos con el campo.

El parque sojero

Algunos datos imprescindibles para saber de qué se habla.

El eslabón primario de la cadena de la soja se localiza principalmente en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Estas 3 provincias concentran el 80% de la producción total.

Para la campaña 2018/2019, se produjeron 55,2 millones de toneladas de soja.

Los rendimientos en Argentina, por hectárea fueron de 3,3 toneladas, con un total de 17 millones de hectáreas sembradas.

En 2016 hubo un total de 4.149 establecimientos dispuestos para el acopio de granos, predominando los extremos:

Pequeños acopios de hasta 2.000 toneladas de grano, con 35% de participación respecto del total, y grandes acopios, con capacidad de almacenar más de 10.000 toneladas, con 29% de los establecimientos.

Los acopios se localizan principalmente en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, coincidiendo con la localización del eslabón primario.

El eslabón industrial, con una capacidad teórica de procesamiento de grano de soja de 204.970 tn/h, en 2019 sumó 43 industrias, distribuidas en 5 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En Provincia de Santa Fe se registró la mayor cantidad de industrias: 21 empresas concentrando el 81% de capacidad teórica total del país (el “up-river”).

Teniendo en cuenta los destinos de la producción, y un promedio 2015-2019,

16% de la producción total de grano de soja es exportado sin procesamiento,

77% se aplica a la molienda en el mercado interno, y  8% es stock.

De la producción con destino a molienda, se obtiene aceite de soja, harina (pellets) y expeller.

De los subproductos, se exporta 64% del aceite de soja y 89% de la harina. El resto va al mercado doméstico.

En cuanto al mercado interno del aceite de soja, abastece a la producción de biodiesel (78% del total) mientras que el resto se dirige al consumo doméstico o queda como stock.

La producción de biodiesel se destina

Corte del gasoil y otras ventas al mercado interno (46%) y a la exportación (54%).

Así, del 77% promedio del grano de soja que va inicialmente al mercado interno para ser procesado, 80% termina exportándose con agregado de valor: aceite, biodiesel y harina de soja. Esto es lo que el Estado, además de recaudar impuestos, debería consolidar.

Importante: No dejar ingresar elefantes al bazar.

FUENTE: URGENTE 24

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