biodigestores

BIODIGESTORES PARA BIOGAS, OTRA SOLUCION PARA LA BASURA

Tecnología renovable y limpia. Reciclan basura y la transforman en energía. En localidades vecinas a Santa Fe funcionan desde hace años.

Especialistas de la UNL creen que con este sistema la ciudad de Santa Fe podría tratar los residuos orgánicos que genera y a la vez producir hasta 12.500 metros cúbicos de biogás por día.

Los cursos de biodigestión se desarrollan periódicamente en la ciudad de Santa Fe y convocan a personas de distintos lugares de Argentina y otros países Latinoamericanos.

Santa Fe, 2 marzo 2007.- La conocida experiencia de Emilia, una localidad ubicada 75 kilómetros al norte de esta capital, es un ejemplo en la producción de combustibles renovables y limpios. Desde hace cuatro años, funciona allí un biodigestor capaz de reciclar 250 kilos de basura orgánica (toda aquella que puede descomponerse: restos de comida, cáscaras de verduras) por día y transformarla en unos 25 metros cúbicos de biogás, equivalentes a 12 kilos de gas envasado. Exactamente la cantidad que usa la escuela agrotécnica Monseñor Zazpe de esa localidad cada jornada.

Si los números se multiplican según la cantidad de habitantes de nuestra ciudad, la cifra resulta elocuente: con 500.000 habitantes, Santa Fe podría producir 12.500 metros cúbicos de biogás todos los días y, a la vez, tratar los residuos orgánicos que genera la población. Todo, sin gastar otra energía que la que produciría la propia planta en base a la biodigestión.

El Grupo de Energías No Convencionales que funciona en la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) se encargó de asesorar en la construcción del biodigestor de Emilia y de muchos otros similares en el país. “Nosotros hacemos el aporte tecnológico: los proyectos y la asistencia para la puesta en marcha”, dijo el Ing. Eduardo Groppelli, responsable del área de Biogás en ese grupo.

En Humberto Primo y La Criolla -también en esta provincia- se llevan a cabo experiencias similares a las de Emilia, con singular éxito; y este año volverá a funcionar un biodigestor en Gobernador Crespo.

Un centro de capacitación

A fines de 2004, se puso en marcha en la Fundación PROTEGER un biodigestor que abastece las necesidades de su sede, así como un Centro de Capacitación en Tecnologías Socialmente Apropiadas, donde periódicamente se realizan cursos sobre esta temática, también con el asesoramiento técnico de los especialistas de la FIQ.

“Los desarrollos crecerán en magnitud en la medida en que se logre financiamiento para mayores emprendimientos”, indicó Groppelli. Y aprovechó para subrayar que la alternativa de la biodigestión puede ser llevada a grandes conglomerados, como ya ha ocurrido en grandes centros urbanos del mundo. “En Barcelona -contó Groppelli-, funcionan los llamados Ecoparques, donde están instalados biodigestores que reciclan la basura de toda el área metropolitana”.

Si bien en la ciudad de Santa Fe sólo funcionan hasta ahora “tres o cuatro experiencias demostrativas, el sistema puede funcionar a gran escala. Muchos creen que sólo puede emplearse en comunidades chicas, pero no es así: cuanto más grande es la escala de aplicación, más se mecaniza, más se automatiza y más conviene”, agregó el especialista.

Gestión Integral de Residuos

Además de resolver el problema de los residuos, el equipo que funciona en Emilia abastece de biogás a la escuela agrotécnica (produce 12 metros cúbicos por día) y genera abono que se utiliza en una plantación de frutales, ubicada al lado de estas instalaciones.

“Si uno lo analiza, el círculo cierra perfectamente: se recicla la basura, el biogás es utilizado por la escuela y el abono va a los árboles”, contó Groppelli. Los gastos de instalación (unos 45 pesos por habitante) se amortizan después de 6 años de la instalación del equipo, que casi no tiene mantenimiento.

Lo que sí se requiere es que la población separe los residuos según sean orgánicos e inorgánicos. “Eso es parte de una buena gestión de residuos y no es nada complicado -dijo Groppelli. Así como la gente se acostumbró a parar en el semáforo rojo, se puede acostumbrar a separar los residuos”.

Cómo se hace

Los biodigestores son grandes tanques cerrados (su tamaño depende de la cantidad de basura a tratar) que trabajan con una tecnología sencilla. Por una boca de entrada se introduce la basura (sólo orgánica) y las salidas son dos, una para el abono y otra para el biogás.

En el interior del biodigestor hay algo más que basura: también existen millones de bacterias, que son las que “trabajan” para la descomposición de los residuos. Estas bacterias son anaerobias porque “funcionan” sin oxígeno; su mecanismo de respiración genera una mezcla de gases conocida como biogás (compuesto por gas metano, combustible, y dióxido de carbono) y, además, un efluente líquido rico en nutrientes y materia orgánica estabilizada, que se utiliza como abono de plantas.

“Estas bacterias están en la naturaleza, en el fondo de los pantanos, en los intestinos de los mamíferos… Y pueden utilizarse para el tratamiento de nuestros residuos, contribuyendo al saneamiento del ambiente y a la producción de energía limpia y renovable”, concluyó Groppelli.

Fuente: Diario El Litoral, Santa Fe

MAS INFORMACIÓN: http://www.proteger.org.ar/tecnologia

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