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Soja: la hora de aumentar los rendimientos

soja-biodiesel-acsoja-rossiLa expansión de la frontera agrícola tiene a la soja como principal responsable, avalada por su adaptación a diferentes regiones agroecológicas, la incorporación de biotecnología, alta tecnología y menores costos.

La principal variable para mantener el crecimiento de la soja es lograr un mayor rendimiento. Esto es, por lejos, lo que nos permitirá afrontar las demandas futuras. El cultivo y la producción de soja han crecido en forma significativa en los últimos años. La expansión de la frontera agrícola tiene en la soja a su principal responsable, avalada por la buena adaptación a las diferentes regiones agroecológicas, el destacado desarrollo varietal, la incorporación de biotecnología, alta tecnología y los menores costos de producción, en relación a otras actividades agrícola-ganaderas. 

La producción global de soja sigue creciendo y la demanda de los diferentes subproductos la acompaña. Desde la temporada 2002-03, la producción regional superó por primera vez a Estados Unidos, lo que marca un punto de inflexión muy relevante para la región y el agro negocio sojero internacional.

Un análisis prospectivo para el año 2020 en el mundo, supone una producción de 310 millones de toneladas sobre la base actual de 225 millones.

Para cumplir el pronóstico, deberíamos sumar 22% a la producción actual y el Brasil 64%. Los principales insumos para lograr estas cifras son la nueva superficie y el mayor consumo de energía, con las lógicas controversias que esto genera. El mayor uso de agroquímicos y fertilizantes, los problemas de erosión, son efectos directos de la mayor demanda. Sin embargo, hay estudios que demuestran que en los últimos años el menor uso de energía, agroquímicos y agua, es una constante en los principales países productores de soja.

La variable para mantener esta tendencia es el logro de un mayor rendimiento. Basar el incremento en la mayor superficie es una solución fácil, rápida, no tecnológica y no intensiva. La productividad es lo opuesto. Se estima que para 2030, el consumo de pollo y cerdo crecerá en 120 millones de toneladas, un 67% de la cifra actual, lo que demandará aumentar la producción de harina de soja en un 65%, requiriendo a estos niveles de rendimiento mundial (2350 kg/ha) 60% más de superficie sobre las 95 millones actuales.

Escenarios diferentes

Pero es en función de los rendimientos medios mundiales que los escenarios pueden ser bien diferentes. Rendimientos de 3000 kg por hectárea suponen una fuerte desaceleración del crecimiento en superficie. Estos niveles son perfectamente alcanzables. El efecto que sobre la demanda impulsa el uso del aceite de soja en el mercado del biodiésel, agrega un ingrediente más a esta situación.

La Argentina ha basado su crecimiento productivo en mayor productividad asociada al rendimiento. Mientras la superficie creció un 120%, la producción lo hizo en un 250%, aún con un avance en la frontera agrícola hacia regiones submarginales.

Es el rendimiento el componente más importante para decidir qué cultivo sembrar, qué rotaciones encarar, y una suma de otros en función de los beneficios económicos que resulten.

La ganancia genética en rendimiento de la Argentina ha sido estudiada y ha demostrado ser superior a los países más avanzados. Se confirma además que los rendimientos de la soja en la Argentina no están limitados por el nivel de rendimiento de sus variedades sino por factores asociados al ambiente y al manejo agronómico del cultivo.

La introducción de la resistencia a glifosato contribuyó a la interacción con el ambiente. También ha hecho su aporte la incorporación de materiales más precoces, de menor altura y alto índice de cosecha, la siembra directa y el oportuno lanzamiento de variedades con resistencia al Cancro del Tallo. Nuevos desafíos son necesarios frente a la difusión de nematodos y enfermedades como la roya de la soja, y otras que son producto de nuevas situaciones de manejo y la falta de rotaciones. La resistencia a insectos, nueva promesa de la biotecnología, no solamente impactará en el rendimiento, sino en una producción más saludable.

En el futuro, la tasa de incremento de los rendimientos por ganancia genética será similar, en base al trabajo permanente de los programas. Sin embargo, para que esto se concrete, es urgente promover una justa normativa en cuanto a la propiedad intelectual en semillas. La agregación de valor en la Cadena de la Soja se hace imperiosa en la Argentina para la creación de fuentes de trabajo. Con sólo un 40% de mayor producción, el Brasil genera 10 veces más mano de obra. Las nuevas tendencias del consumo más sofisticado de la harina de soja necesitan de nuevas variedades. La modificación de la calidad de aceite en soja para consumo humano e industrial, es un objetivo mayor en los programas de mejora en el mundo.

El contenido de aceite en la soja está compuesto por 5 ácidos grasos mayores. Cambiar la proporción de estos ácidos grasos, reduciendo palmítico, incrementando oleico y reduciendo linoleico, mejorará las aplicaciones y usos para alimento, biodiésel, y otras aplicaciones del aceite.

Las empresas biotecnológicas internacionales vienen trabajando fuertemente con nuevas variedades convencionales y se anuncian novedosas variedades transgénicas que cambiarán los mercados. Las novedades anunciadas incluyen: bajo linoleico -alto oleico, aceite omega 3, alto esteárico y aumento en la cantidad de aceite. Dado que estos eventos son patentados, en principio serán producidos fuera de la Argentina.

Incremento

En base a la información disponible, los rendimientos de la soja seguirán incrementándose a nivel de predio y en el promedio de país, en una conjunción cada vez más fuerte entre variedad y manejo.

Hoy, las nuevas variedades han mostrado saltos en rendimiento superiores al 10%. Las mismas comenzarán a estar en mano de los productores en la próxima campaña. Por rendimiento y adaptación a condiciones de menor productividad como la sequía, permitirán aumentar el rendimiento promedio nacional. La ecuación económica en el final de proceso de industrialización de la soja necesita de una calidad balanceada. Es difícil predecir cuál componente será más importante para determinar los beneficios finales.

La demanda de biocombustibles ha valorizado el componente aceite, sin embargo, es en las harinas proteicas a donde radica el principal sustento a largo plazo. Hay que incentivar el uso de variedades seleccionadas con alto valor de Profat (proteína + aceite).

La cadena sojera continuará creciendo, sustentable y responsablemente, en un contexto local en que todas las producciones se potencien.

El autor es presidente de la Asociación Argentina de la Cadena de la Soja (ACSOJA).

Por Rodolfo Rossi para La Nación

Fuente: La Nación

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