energías renovables

Construir pensando en el planeta

paneles-solares-suizaLos edificios que ahorran energía son una tendencia en el Primer Mundo; cuestan un 15 % más que los tradicionales, pero la inversión se amortiza en tres años.  

Puede ser que la ecoarquitectura parezca una cosa del futuro o exclusiva de países de Primer Mundo, pero la aplicación de sus conceptos es más técnicamente viable y económicamente interesante de lo que se imagina.

El simple hecho de orientar la planta en función de la incidencia del sol, y elegir una vegetación adecuada, por ejemplo, son medidas altamente eficientes para reducir el consumo de energía para climatización, y su costo es nulo. Y los paneles solares para calentar agua o calefaccionar, que tienen un costo inicial superior al de un equipo convencional, se amortizan en dos o tres años, y siguen durando unos 15 o 20 más.

¿Por qué no se desarrollan estos conceptos en América latina?

En países del norte europeo como Finlandia, Suecia, Alemania y Suiza, además de su adelanto tecnológico, se destaca la conciencia ecológica de sus habitantes y gobernantes: en estos países aumentó la demanda de viviendas ecosustentables, pero también los entes gubernamentales establecieron bases reglamentarias propicias para este desarrollo, ofrecieron ventajas fiscales y otros beneficios para los que invirtieran en este segmento.

Ventaja competitiva

Estas condiciones permitieron a los desarrolladores inmobiliarios explotar nuevas fórmulas para diferenciarse de la competencia. En un mercado tradicional y con bajo nivel de innovación de productos, la ecoarquitectura les permite ofrecer uno nuevo que sus competidores no poseen. Mientras la construcción de viviendas ecológicas tenga un costo adicional mínimo en el orden del 10 al 15% respecto de las viviendas comunes, a largo plazo tendrán la ventaja de ahorrar costos sobre la energía que proporcionan.

Para el gobierno argentino, ésta sería una medida eficiente para atenuar los efectos de la crisis energética: en un ejemplo hipotético, si todos los hogares en la Argentina tuvieran un panel solar térmico de 2 metros cuadrados, se podría ahorrar de 15 a 25 mil GWh de energía, correspondientes al 15-25% de la energía eléctrica total consumida en el país.

La experiencia italiana, por ejemplo, demuestra que por un costo adicional de aproximadamente 15 euros por m2, se generan ahorros en consumo de energía de 5-7 euros por m2 por año, resultando en un payback de 2 a 3 años. Como es natural con cualquier tendencia, también la concientización ambiental ganará fuerza en la Argentina después de haberse consolidado en todo el Primer Mundo, y con ello el aspecto ecológico tendrá cada vez más importancia para el consumidor como factor de elección de su vivienda. Si no es por el factor ecológico, y sí por el económico, los que tomen la delantera en la explotación de este mercado tendrán una ventaja competitiva respecto de la competencia.

Por Luca Bosetti
Especial para LA NACION

El autor del artículo es engagement manager de la consultora estratégica multinacional Value Partners.

Fuente: La Nación

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