biocombustibles

Maíz, entre el etanol y las granjas

DDGS-Glicerina-etanolJames Pettigrew expuso sobre los DDGS utilizados en la producción de carne.

El Grupo de Intercambio Tecnológico en Explotaciones Porcinas (Gitep) fue creado con el objetivo de mejorar los parámetros productivos y económicos de la producción porcina mediante el intercambio de experiencias prácticas y capacitación técnica.

Cumpliendo con su rol fundacional, el Gitep realizó en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, el congreso que cierra un excelente año para el sector porcícola.

Representantes de las 40 empresas y establecimientos más importantes del país, junto a especialistas nacionales y extranjeros, se dieron cita para conocer las últimas novedades que los expositores de renombre tenían para contar.

Como corolario de dos jornadas en las que el ambiente general dejaba ver un clima de optimismo por el crecimiento que registra la actividad, el doctor James E. Pettigrew, de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), brindó una conferencia magistral sobre el uso de los subproductos de los biocombustibles para la industria porcina.

Según el especialista, hay dos tipos de procesos distintos de los que se obtienen actualmente subproductos aptos para la nutrición animal: el biodiésel y el bio etanol.

El biodiésel se produce en mayor medida en Europa, de lo que se obtiene como subproducto glicerina. La glicerina es utilizada en la alimentación animal como fuente de energía.

En los Estados Unidos se produce en mayor escala etanol, para lo que se utiliza como materia prima maíz y sorgo. La producción de maíz con destino al biocombustibles ha crecido casi un 150 por ciento en los últimos años en el país del norte.

El crecimiento del volumen de producción de la materia prima ha sido acaparado casi en su totalidad por los biocombustibles, por lo que el gran desafío de los productores de cerdos es evaluar cuál es la mejor alternativa para los enormes volúmenes de subproductos que hay actualmente en el mercado.

DDGS, el nuevo alimento

Según explicó Pettigrew, lo que se utilizaba del maíz para el alimento porcino era el almidón. Dado que ahora éste se transforma en alcohol para conformar el etanol, el desafío es determinar cómo se va a utilizar esta gran masa de subproductos que pueden ser fuente de otras sustancias también necesarias para la nutrición.

En la actualidad, las empresas han conseguido transformar los restos sólidos y líquidos que se desprenden del almidón en granos solubles disecados en destilería (DDGS: Distillers Dried Grains with Solubles).

Según explicó el especialista, para obtener los DDGS “la materia sólida (granos) se seca y se transforma en DDG; los líquidos pasan a una fase de evaporación que permite eliminar el agua y obtener solubles condensados, que se unen a los DDG para conformar los DDGS”.

El valor energético de este producto es igual de alto que el que contiene el maíz, ya que posee alta concentración de materia grasa y fibra. La diferencia radica en que bajan los niveles de proteína en relación con lo que se suministra a los animales cuando se agrega el maíz completo.

“Utilizamos el DDGS como fuente de proteína, aminoácidos y de energía; es decir, en vez de almidón tenemos fibra y proteínas. Todo esto concentrado tres veces, porque el almidón constituía dos tercios, y ahora ha desaparecido”, agrega el catedrático.

En las granjas se ha observado que no es bueno agregar en las raciones más de un 10 ó 20 por ciento de DDGS en la fase de terminación, dado que el producto agrega grasa y en la industria no es considerada buena la performance de un animal con estas características; por el contrario, lo que se pretende son carnes magras.

En mayor porcentaje, cerca del 40 por ciento puede ser suministrado en la etapa de gestación, y no es recomendable introducir este producto en los lechones en etapa de pos destete.

En cuanto a los problemas que supone la ingesta de este alimento, Pettigrew señaló que la principal complicación es el proceso de digestión, por la dificultad propia del aparato digestivo de los animales para procesar la fibra. Esto implica que los niveles de energía que asimilan los cerdos sean menores a los que les son suministrados.

Desafíos para el futuro

Si bien el procesamiento de las materias primas para ser transformadas en etanol está muy desarrollado en el mundo, se espera que se perfeccionen cada vez más los procesos de extracción para hacerlos más eficientes, lo que impactará por efecto dominó en los productos restantes.

En cuanto a los subproductos, se está trabajando en la etapa de procesamiento pos fermentación, para eliminar la fibra y la grasa en la fase líquida, y en el procesamiento pre fermentación, para eliminar el germen y fibra. “El producto resultante va a ser muy distinto que el actual”, resaltó el especialista, seguro de que el mayor desafío es mejorar la digestibilidad y la calidad final de los DDGS.
Fuente: La Voz del Interior

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