biocarburantes

PRODUCCION DE BIOCOMBUSTIBLES EN PERU

Cada vez son más las empresas que apuestan por producir biocombustibles.

La actividad sigue creciendo a pesar de que se requiere de una gran inversión y del cumplimiento de exigentes normas técnicas.Domingo 25 de abril de 2010 – 11:41 am
Por Iana Málaga

Puede que caminen sobre terrenos resbalosos pero en el Perú —al igual que muchos países donde se trata de combatir los efectos del cambio climático— existen empresas que están apostando por producir y comercializar biodiésel como una alternativa más ecológica que otros combustibles.

Como explica Fernando Acosta, coordinador del área de Bioenergía de ITDG, el biodiésel puede elaborarse a partir de cualquier aceite vegetal (como semillas de girasol o palma aceitera) para obtener un combustible que no solo se utiliza para movilizar automóviles y vehículos a petróleo, sino también para que funcionen tractores, embarcaciones, calderas y maquinarias de uso industrial.

Claro que no es fácil para una pequeña empresa invertir en este rubro pues, como indica Acosta, se trata de un negocio de gran escala e inversión a largo plazo en el cual se necesita trabajar con un buen número de proveedores de materia prima (aceite de cocina) para poder abastecer a determinado segmento del mercado. Este es el caso de Lubricantes Marte, una empresa que desde el 2000 se dedica al reciclaje y al refinamiento especial de aceites usados para la elaboración de biocombustibles. “Recogemos los insumos de talleres mecánicos, mineras o empresas pesqueras para transformarlo en biodiésel, que luego es comprado por fábricas y talleres que lo requieren para sus maquinarias”, dice Ángela Serna, jefa de planta de Lubricantes Marte.

Hoy esta empresa cuenta con más de 100 proveedores de aceite en Lima y 40 en provincias y con eso logra producir alrededor de 200 cilindros de biodiésel (11.000 galones) al mes. Si bien existe un mercado negro de personas que compran aceites usados y pueden llegar a pagar hasta S/.140 soles el cilindro, Lubricantes Marte sí tiene los permisos de Osinergmin para realizar esta actividad y paga a sus proveedores un promedio de S/.40 el cilindro. “Muchos proveedores prefieren recibir un pago menor, pues nosotros les otorgamos la garantía de que trabajamos con permiso de Digesa y les entregamos un certificado de buen manejo de residuos sólidos que exige Osinergmin”, refiere Serna. Además explica que para obtener ganancias a partir del biodiésel, la empresa tuvo que invertir mucho en maquinarias y camiones de distribución.

Como agrega Freddy Flores, gerente general de la Asociación Peruana de Productores de Azúcar y Biocombustibles, para la elaboración de biodiésel hay una responsabilidad muy grande de por medio. Así como Lubricantes Marte, las empresas que buscan dedicarse al reciclaje de aceite y procesamiento de biodiésel “deben garantizar que cumplen con todas las normas técnicas exigidas por Indecopi para comercializar una sustancia que no dañará el motor de los vehículos o maquinarias”.

PASAR LAS PRUEBAS

José Márquez, gerente del Comité de Biocombustibles de la Sociedad Nacional de Industrias, indica que si una empresa pretende obtener biodiésel a partir de aceite reciclado, también debe tener en cuenta que hay que pedir autorización a la Sunat, pues se trata de un producto que muchas veces se compra a informales y otras empresas que no emiten factura por la venta de aceite. “Y ese proceso puede demorar largos meses de espera”, explica.

En Lima existe un buen número de talleres, fábricas o restaurantes de comida rápida que pueden abastecer de materia prima, pero no sucede lo mismo en provincias. “Fuimos los primeros que empezamos a elaborar biodiésel en el Cusco a partir de aceite reciclado y por la calidad de nuestros servicios, ya hemos copado el mercado”, dice Erick Velarde, gerente de Biocusco, una pequeña empresa que desde el 2008 recoge aceite usado de restaurantes y hoteles para convertirlo en biodiésel que se vende a estos mismos clientes para la combustión de calderas de agua caliente.

Actualmente Biocusco tiene un total de 34 proveedores y a la semana recoge 50 galones de aceite que se procesan en máquinas fabricadas por sus dueños. Velarde agrega que para ser rentable, su empresa necesita vender unos 400 galones de biodiésel al mes. “Pero estamos en un negocio estacional que depende del turismo de la región y a veces no logramos obtener la cantidad de aceite necesario para procesar biodiésel”.

Por otro lado, Márquez añade que las empresas inmersas en este mercado están sujetas al precio del aceite, un commoditie que puede variar de precio en cualquier momento. Precisamente, Biodiésel Perú es una compañía que cuenta con toda la maquinaria necesaria para elaborar biocombustibles y hasta el 2006 compraba aceite importado de Estados Unidos y otros países. “Este lo convertíamos en biodiésel que vendíamos a Gloria y otras empresas de transporte”, cuenta Diego Gamero, gerente general de Biodiésel Perú.

Pero si en ese momento esta firma llegó a producir 4.000 galones diarios de biodiésel, hoy su producción se ha detenido. “En el 2006 el aceite importado se compraba a US$400 la tonelada, pero hoy su costo está por encima del diésel, lo que nos impide seguir elaborando biodiésel”. Por eso, actualmente Biodiésel Perú se encuentra haciendo todas las pruebas del caso para cultivar semilla del piñón blanco (jatrofa Curcas) en Pucallpa y así seguir elaborando combustible orgánico para el mercado interno.

COMPLETAN CADENA

Tal como sucede con Biodiésel Perú, en el país hay otras empresas interesadas en tener sus propios terrenos de cultivos para ya no reciclar aceite o importarlo. “Aunque somos un país deficitario de aceites oleaginosos, en la selva tenemos campos de cultivo aptos para cosechar semillas de palma aceitera, jatrofa Curcas e higuerilla con las cuales se puede obtener biodiésel de alta calidad”, indica Jaime Gianella, gerente general de la consultora Monder.

Pero en ese terreno también uno debe andar con cuidado, pues para eso se requiere invertir grandes sumas de dinero y realizar todo un estudio técnico (que puede durar varios años) para lograr que la semilla cultivada logre rendir. “Desde hace cuatro años venimos desarrollando un proyecto en la zona de Altomayo, Tarapoto, para producir biodiésel a partir del piñón blanco y así abastecer la demanda interna de este combustible, tanto para el parque automotor como el sector industrial”, dice Ari Loebl, gerente de LS Biodiésel, empresa peruana que a partir del 2011 espera producir 12.000 toneladas de biodiésel al año.

Pero eso sí, para sacar este proyecto adelante LS Biodiésel requiere de la participación de unos 400 agricultores de la zona a quienes se capacitará para lograr la cantidad de cultivo de piñón blanco que necesitan. “Para el 2016 esperamos haber integrado a unos 2.000 productores a la cadena”, dice Loebl, quien para ese año espera cultivar 50.000 hectáreas de terreno para lo cual se requiere una inversión final de US$110 millones.

Como se ve, ingresar al negocio de los biocombustibles no es nada fácil pero, tal como indican los entrevistados para este informe, la idea es que los que apuesten por este mercado (grandes o pequeños) busquen la innovación tecnológica. Por otro lado, nuestros especialistas indican que la demanda del biodiésel va ir creciendo, a medida que el petróleo aumente de precio y sea un recurso más escaso. Además esto irá de la mano con una mayor conciencia ambiental por parte de las empresas.

CLAVES

LA LEY 28054 rige la promoción del mercado de los biocombustibles en el Perú y entró en vigencia en el año 2003.

EL BIODIÉSEL es una sustancia hidroscópica. Esto significa que a diferencia del etanol este no se deteriora al contacto con el medio ambiente.

FUENTE: EL COMERCIO 

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