biotecnologia argentina

UN PAIS MODELO BIOCERES

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La empresa Bioceres de biotecnología como líder en I+D, que es punta de lanza para la economía del futuro.

Foto: Federico Trucco, director y CEO de Bioceres.

La nota de tapa de esta edición de Fortuna, la primera de 2019, es una entrevista al biólogo Federico Trucco, director y CEO de Bioceres, una novedosa empresa líder en biotecnología aplicada al agro y a las Ciencias de la Vida.

Trucco tiene 41 años; en noviembre, fue distinguido con el Premio Konex en el rubro Empresarios Innovadores, durante la última década.

En resumen, Trucco sostiene, y lo prueba en Bioceres, que el conocimiento aportado por la ciencia y la tecnología es el camino para que la Argentina dé un salto de calidad, para que evolucione hacia estadios de progreso e inclusión social, en sintonía con lo que marca nuestra mejor historia y la dotación de recursos naturales y humanos.

“La ciencia es la mejor inversión”, sostiene. En su opinión, no hay que apostar a “los sueldos baratos” para lograr saltos de competitividad; “se necesita coraje” para elaborar políticas de largo plazo, algo que en la Argentina brilla por su ausencia: en varias provincias ni siquiera podemos asegurar que los alumnos tengan la cantidad de días de clase que marca el calendario escolar.

Bioceres no se dedica solo al agro pero es ahí donde más se destaca, al menos por ahora, al punto que se convirtió en líder en la región en soluciones agro biotecnológicas de segunda generación.

Hay otras áreas, como la medicina, la energía eólica, el shale gas, el litio y el turismo, donde la Argentina parte con ventajas comparativas considerables. Pero, es en el agro donde una nueva clase de empresarios, una nueva burguesía, más se destaca a nivel regional: todo lo que sirve y es útil en nuestro país también lo es en los países de América latina y también, de otros lugares del mundo.

Esas condiciones son tan favorables que el Estado solo tendría que facilitar el despliegue de estas fuerzas productivas, en lugar de obstaculizarlo, como hace frecuentemente.

Pensemos en los beneficios que traerán el trigo y la soja resistentes a la sequía lanzados por Bioceres. Para eso, recordemos el estrago que la sequía provocó este año en la economía en general y en los ingresos fiscales en particular: se calcula una merma de 8 mil millones de dólares que fueron poco menos que decisivos para que la Argentina se quedara sin financiación y detonara el plan llamado “gradualismo”.

Si miramos el país desde la perspectiva de Bioceres, y de tantas otras empresas como ella, el futuro no se nos presenta tan incierto como si lo hacemos desde los números fríos de la economía modelo 2018.

tadios de progreso e inclusión social, en sintonía con lo que marca nuestra mejor historia y la dotación de recursos naturales y humanos.

“La ciencia es la mejor inversión”, sostiene. En su opinión, no hay que apostar a “los sueldos baratos” para lograr saltos de competitividad; “se necesita coraje” para elaborar políticas de largo plazo, algo que en la Argentina brilla por su ausencia: en varias provincias ni siquiera podemos asegurar que los alumnos tengan la cantidad de días de clase que marca el calendario escolar.

Bioceres no se dedica solo al agro pero es ahí donde más se destaca, al menos por ahora, al punto que se convirtió en líder en la región en soluciones agro biotecnológicas de segunda generación.

Hay otras áreas, como la medicina, la energía eólica, el shale gas, el litio y el turismo, donde la Argentina parte con ventajas comparativas considerables. Pero, es en el agro donde una nueva clase de empresarios, una nueva burguesía, más se destaca a nivel regional: todo lo que sirve y es útil en nuestro país también lo es en los países de América latina y también, de otros lugares del mundo.

Esas condiciones son tan favorables que el Estado solo tendría que facilitar el despliegue de estas fuerzas productivas, en lugar de obstaculizarlo, como hace frecuentemente.

Pensemos en los beneficios que traerán el trigo y la soja resistentes a la sequía lanzados por Bioceres. Para eso, recordemos el estrago que la sequía provocó este año en la economía en general y en los ingresos fiscales en particular: se calcula una merma de 8 mil millones de dólares que fueron poco menos que decisivos para que la Argentina se quedara sin financiación y detonara el plan llamado “gradualismo”.

Si miramos el país desde la perspectiva de Bioceres, y de tantas otras empresas como ella, el futuro no se nos presenta tan incierto como si lo hacemos desde los números fríos de la economía modelo 2018.

Por Ceferino Reato

FUENTE: FORTUNA

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