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Argentina se ilusiona con un auge del biodiésel

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Tras la reapertura de Europa, el Gobierno se ilusiona con un auge del biodiésel.Esperan ahora superar el veto de Estados Unidos antes de fin de año.

La UE acató la decisión de la Organización Mundial del Comercio y dio marcha atrás con los aranceles antidumping que había aplicado en 2013. Ese mercado clave se reabre, pero no será fácil retomar el viejo nivel de exportaciones. Expectativa por las negociaciones con el Gobierno de Donald Trump.

Negociaciones. Horacio Reyser, en Bruselas. La decisión sobre el biodiésel lo encontró allí, en el marco de reuniones UE-Mercosur.

La decisión de ayer del Comité de Defensa Comercial de la Unión Europea (UE) de dar marcha atrás con los aranceles antidumping que había impuesto en 2013 al biodiésel argentino reabre un mercado clave para ese producto, genera la posibilidad de compensar en parte el cierre del de Estados Unidos y entusiasma al Gobierno con un posible auge de un producto que es la principal apuesta a ponerles valor agregado a las exportaciones del complejo sojero.

Ese organismo de la UE acató la decisión del año pasado de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que puso fin a un litigio de cuatro años al señalar que las retenciones a las exportaciones de soja con constituyen un subsidio a la producción del biodiésel. Lo que había argumentado Europa en 2013 era que esa imposición abarataba la materia prima para producirlo, el mismo planteo que hizo el mes pasado Estados Unidos al imponer aranceles compensatorios de entre el 50% y el 64%.

Así, la UE renunció a los derechos antidumping del 24,6% que había aplicado, y se espera que en las próximas dos semanas defina una reducción a un nivel del 4 al 8%, le dijo a Ámbito Financiero Horacio Reyser, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, desde Bruselas, donde participa de una ronda de reuniones comerciales entre ese bloque y el Mercosur.

A esas alícuotas, los productores nacionales deberán sumar otro 6,5%, que es el arancel habitual que el bloque europeo fija para el producto.

La persistencia de los gravámenes de, se supone, el 4% al 8% no se sostiene en teoría en el dictamen de la OMC, pero habida cuenta de los cuatro años que demandó llegar al fallo, se prefiere no llevar la cuestión otra vez a ese foro. Según Reyser, el Gobierno considera que esas alícuotas resultan aceptables en términos de una reapertura de ese mercado y sabe, pragmático, que “ellos podrían justificarlas de algún modo”.

De hecho, los productores nacionales, que estaban en alerta tras el cierre del mercado estadounidense, ya planifican los embarques a Europa para el biodiésel que ya está a la espera en los depósitos fiscales. La necesidad es grande: del sector dependen 2.000 empleos en forma directa y 6.000 más de manera indirecta, con un peso del 80% en la provincia de Santa Fe.

La Argentina era el principal proveedor del producto a la UE hasta 2013, con exportaciones por unos u$s1.500 millones de dólares, casi un 90% del total. El castigo aplicado ese año encontró una compensación en Estados Unidos, país al que se llegó a exportar prácticamente lo mismo, unos u$s1.240 millones el año pasado, pero que se cerró súbitamente.

Con todo, los cuatro años que pasaron y la carga arancelaria que deberán afrontar los productores nacionales no permite pensar en que las exportaciones a la UE recuperen los valores de entonces. “Ese mercado fue tradicionalmente el más grande para nuestro país y puede volver a serlo por las políticas de corte de biodiésel que aplican muchos de sus países. El potencial está, pero hoy no contamos con el sistema de preferencias que teníamos en 2013”, explicó Reyser. “En función de las charlas que tuvimos con el sector privado, consideramos que ese mercado se va a reabrir, pero el volumen de las exportaciones va a depender de la competencia. Es muy prematuro hacer pronósticos”, agregó con cautela.

En lo que respecta al conflicto con Estados Unidos, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales explicó en diálogo con este diario que “hubo una reunión esta semana con gente del Departamento de Comercio, de la que surgió la posibilidad de que evalúen un acuerdo de suspensión (de la investigación por dumping). Si hay éxito, lo que no es seguro, tenemos la expectativa de destrabar la cuestión en los próximos sesenta días”.

Claro que esa no será una decisión libre de las autoridades comerciales del Gobierno de Donald Trump, ya que el lobby del sector privado de ese país jugará fuerte.

Así, aunque no hay garantías, el Gobierno se entusiasma con la posibilidad de que el año termine con optimismo para un sector estratégico en la agregación de valor al poroto de soja, con los dos mercados, el europeo y el estadounidense, reabiertos.

“Es posible que estemos ante un escenario impensado cuando se conoció la decisión de Estados Unidos. Ahora hay que comunicar y convencer de que el complejo sojero argentino no está subsidiado y que su competitividad está fuera de discusión”, señaló Reyser.

Marcelo Falak

Editor Jefe de Mundo

Fuente: Ambito

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