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Argentina: Los Biocombustibles disparan el precio de los campos

camposOtros de los motivos de peso son la gran demanda de granos, la rentabilidad por las buenas cotizaciones, y el interés de los contratistas por las inversiones seguras. En 2002, la hectárea rondaba los 3 mil dólares.

Los números, como los chicos, no mienten. En 2002, la hectárea de tierra productiva rondaba los 3.000 dólares, en 2004 saltó a 5.300 y en 2007 superó los 10.000. Las razones son múltiples, pero hay una fundamental: la gran demanda mundial de granos para alimentos y biocombustibles.

Pablo Bercetche, de la consignataria Alzaga Unzué, confirmó a Hoy la tendencia: “La hectárea en la zona núcleo -por ejemplo en Pergamino (provincia de Buenos Aires)- ronda los 10 mil y 11 mil dólares”.

“El auge de los biocombustibles es una realidad, pero hay muchas otras razones para explicar el fenómeno. En primer lugar hay mucha gente que está líquida (que tiene dinero para invertir) y quiere resguardar el capital en un negocio seguro. Esto es posible, por otra parte, porque la agricultura ha tenido excelentes cosechas y precios muy buenos”, explicó Bercetche a Hoy.

Para el ingeniero Enrique Cortelletti especialista en valuación de campos, “el incremento remite a que la agricultura es un excelente negocio por la demanda de granos para los biocombustibles y alimentos”.
Señaló a Hoy que: “Pese a la suba de los campos la rentabilidad sigue siendo buena: entre un 4% y 5%”.
“Si tomamos los últimos cinco años, es una rentabilidad muy buena. El año pasado estuvo en el 3,5% y 3,75%. Pero hay que tener en cuenta que es una inversión de muy bajo riesgo”, indicó.

Los alquileres de los campos también aumentaron. La hectárea para agricultura alcanza los 250 dólares, un 20% más que en la campaña de soja anterior.
Cortelletti indicó que aún hay negociaciones por los precios para la nueva campaña, pero que la tendencia sigue en alza. El año pasado, los alquileres estaban entre los 15 y 17 quintales de soja por hectárea y ahora podrían llegar a los 20 y 22.

Cortelletti, ex presidente de UPAV (Unión Panamericana de Asociaciones de Valuación), estimó que con el auge de los biocombustibles es de esperar que los precios de los granos sigan en alza y el de los campos también. “Además hay poca oferta de tierras y una gran demanda”, explicó.

Un factor clave dispara los precios: los grandes capitales y pooles son capaces de pagar fortunas por una hectárea porque el negocio parece no tener techo.

Sin embargo, la situación de los pequeños productores es diametralmente opuesta. “Aparecen contratistas cada vez más fuertes y los pequeños productores quedan sin protección”, admitió Bercetche.

El escenario es voraz: la Unión Europa y los Estados Unidos necesitarán granos para la producción de biocombustibles y China e India “empezaron” a comer y la Argentina los está alimentando: la batalla por los alimentos comenzó ya.

Pero la pregunta es ¿hasta cuándo podrá sostenerse este escenario que podría derivar en un aumento explosivo de los precios de los granos?

Una solución sería que la Argentina reinvirtiera el excedente para inyectar valor agregado a los bienes, sortear el estigma de granero del mundo y dar así un verdadero salto cualitativo.

“El Amazonas será la Arabia Saudita del biocombustible”

El brasileño que en la década del 70 inventó el biodiesel, Expedito Parente, señaló en una entrevista que publicó el diario O Globo que “el Amazonas será la Arabia Saudita del biocombustible”. Esto es: Brasil podría competir con el primer exportador mundial de petróleo. Además, contaría con una gran ventaja: “Mientras el petróleo está cayendo, el biodiesel está subiendo”, indicó Parente.

“Tenemos 80 millones de hectáreas en la región amazónica que van a convertirse en la Arabia Saudita del biocombustible”, vaticinó el ingeniero.

¿Qué debe hacer Brasil para que el Amazonas pueda llegar a ser la Arabia Saudita de los biocombustibles que Parente pronostica?

Según el ingeniero, la receta radica en la “reforestación energética equilibrada”, ya que la selva amazónica atraviesa un proceso de deforestación y degradación.

La semana próxima, el presidente de los EEUU George W. Bush visitará Sao Paulo.
Será el puntapié de una “asociación estratégica” entre Estados Unidos y Brasil en el campo de biocombustibles.

El 9 de marzo, Bush y Lula da Silva firmarán un importante acuerdo bilateral para mejorar la cooperación en biocombustibles en el sector privado, promover el uso de etanol en la región (latinoamericana) y empezar a convertir el etanol en una commodity global.

Indonesia y un plan ambicioso

Indonesia anunció un ambicioso proyecto para aumentar la producción de biocombustibles.
Brasil, China, Hong Kong, Malasia, Japón, Corea del Sur… empresas de todo el mundo acuden a Indonesia con los ojos puestos en uno de los mercados de mayor crecimiento: el negocio de los aceites naturales y la conversión en biocombustibles, un producto cada vez más demandado por los países europeos “verdes”.

En enero, el gobierno de Indonesia firmó acuerdos por valor de 12.400 millones de dólares (9.422 millones de euros) con varias compañías para convertir aceite de palma, yuca o azúcar de caña en biodiesel y bioetanol.

Yakarta tiene como objetivo que el 17 por ciento de las necesidades energéticas del país sean cubiertas con recursos naturales en 2025, y los biocombustibles serán la pieza clave para cumplirlo. En los próximos ocho años serán plantadas en Indonesia entre cinco y seis millones de hectáreas de cosechas destinadas a la producción de biocombustibles, pero la tierra necesaria para estas plantaciones no sale de la nada porque, en la mayoría de las ocasiones, para cosechar palma es necesario sacrificar árboles.

Es ahí donde empieza la paradoja de los biocombustibles: para generarlos muchas veces hay que modificar la naturaleza, sobre todo en los países donde la ecología queda subordinada a los intereses económicos. En los últimos 50 años ha desaparecido en Indonesia un área de bosque tropical equivalente a España y Portugal juntos.

La clave está en la glicerina

De producirse en forma masiva, el biodiesel podría sustituir al gasoil. El reemplazo traería, además, grandes ventajas: este combustible es ecológico y biodegradable. Está comprobado que el biodiesel reduce el monóxido de carbono neto en un 78% comparado con el diesel del petróleo.

Pero, todavía Argentina no está en condiciones de producir la cantidad necesaria de aceite vegetal para fabricarlo en cantidades industriales. Esto encarece el precio, aunque algunos especialistas proponen alternativas para subsidiar la producción.

El investigador de la facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP, Daniel Jorajuría Collazo, impulsa incrementar el uso de la glicerina que se obtiene cuando se produce biodiesel. Se calcula que por cada tonelada de biodiesel, se generan 100 kilos de glicerina. Este subproducto suele ser utilizado en cosmética y farmacia.

“Si se buscara una alternativa para el uso de la glicerina, se podría subsidiar al biodiesel, haciendo que sea más barato“, señaló el ingeniero a Hoy.
“Tiene el mismo precio que el gasoil, pero el biodiesel es un producto que tiene mucho menos efluentes contaminantes que los combustibles fósiles. Es decir, estratégicamente su utilización masiva significará que el país vaya cambiando su matriz energética, ya que es un combustible que puede producirse a nivel local”, agregó.

Qué hacer con la glicerina es una pregunta que se hacen hoy en Europa, en donde cada vez crece más la producción de biodiesel. En Alemania, la fabricación ya alcanzó los 8 millones de toneladas. Esto significa 800 mil toneladas de glicerina, más que el total del consumo mundial, estimado en 500 mil toneladas.

La preocupación está instalada porque creen que la industria cosmética y alimenticia es incapaz de absorber la “montaña de glicerina” que parece venir.
El departamento de Bioquímica e Ingeniería Química de la Universidad de Dormund (Alemania) está buscando formas alternativas para utilizarla o eliminarla, con el apoyo del ministerio de Agricultura de Alemania, asociaciones de consumidores y de la industria.
La intención es utilizarla como materia prima en plantas químicas para generar productos de mayor interés y valor comercial.

La glicerina podría utilizarse para obtener ácido oxálico o succínico, que se emplea para fabricar plásticos. Además, se podría mezclar con otros compuestos y obtener productos para fabricar detergentes.

Fuente: http://www.diariohoy.net/

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