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La revolución del shale gas en Estados Unidos

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La producción de#shalegas en Estados Unidos ha reducido sus costos entre un 40% y un 50% en los últimos 2 años. Incluso en algunos estados, ante todo #Texas, ha logrado costos de extracción propios de Arabia Saudita (U$S 2,5 por barril), al tiempo que ha comenzado el envío de #gas liquido (LNC) estadounidense a los mercados de Dubai, Kuwait y Emiratos Arabes.

Los costos de la energía renovable, en especial los de nuevo tipo (#solar, #eólica,#biocombustibles), han caído 20% anual en los últimos 6 años, lo que implica un precio de U$S 0,03 por kilowatt/hora en la energía #solar.

Aún así, la energía renovable proveyó solo 2,5% de la demanda mundial en 2015. Pero se multiplican los indicios de que está en marcha un giro estratégico fundamental, con un vuelco acelerado hacia los combustibles renovables. Las grandes trasnacionales prevén que serán los insumos primordiales en tres décadas.

El incentivo principal de este vuelco estratégico es la irrupción del cambio climático, sobre todo tras el acontecimiento geopolítico que fue la Cumbre de París (diciembre de 2015), en la que participaron 195 países.

El shale en Estados Unidos no existía hace 10 años, y ahora encabeza nuevamente el proceso de innovación energética mundial. Si el barril de petróleo trepa a U$S 60 en los próximos 2 años más de 65% de la producción de shale vuelve a ser competitiva a escala global, por encima de los precios de Arabia Saudita.

En los campos de Eagle Ford (en el sur de Texas y en el norte de México), el shale se torna competitivo a U$S 48 el barril, en tanto que en la Cuenca del Permian (oeste de Texas) basta un barril a U$S 39.

Medio Oriente ha perdido su condición de eje de la producción petrolera global en los últimos 6 años y su lugar lo ha ocupado Estados Unidos, shale mediante.

Arabia Saudita produce 10,6 millones de barriles por día. Hace 2 años, dejó caer deliberadamente el precio del crudo (U$S 27 por barril en febrero de 2016), con el objetivo de aplastar al shale estadounidense, cualquiera fuera el costo financiero.

La política saudita ha fracasado. Pero más de U$S 200.000 millones de nuevos proyectos han sido postergados indefinidamente y 46 de los principales han resultado cancelados, en especial en las aéreas de altos costos de extracción (por ejemplo en Rusia, Golfo de México, pre-sal de Brasil, entre otros).

Un indicio de la excepcional productividad del shale de Estados Unidos es que la producción ha aumentado 35% en los últimos 3 años, a pesar de que más de 30% de los pozos han sido clausurados en ese período.

Arabia Saudita es el mayor petroestado del mundo. El FMI estima que el déficit fiscal saudita alcanzaría a 20% del producto (U$S 140.000 millones) en 2016.

El petróleo provee más de 90% de sus ingresos fiscales; y el punto de equilibrio del precio del petróleo que necesita es U$S 106 el barril (el precio de equilibrio en Venezuela es U$S 150/barril). Las reservas del Banco Central de Saudi Arabia ascendieron a U$S 672.000 millones en mayo de 2016, y caen un promedio de U$S 12.000 millones mensuales.

Lo que está ocurriendo en el negocio petrolero mundial es uno de los grandes cambios geopolíticos del siglo XXI y tiene una enorme influencia en el agro porque impacta en las cotizaciones de los granos, en el mercado de los fertilizantes y es un insumo estratégico.

Por Jorge Castro

Fuente: Diario Clarín/Clarín Rural

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