En el comienzo de la segunda década del siglo XXI, el mundo globalizado se transforma en un mar de oportunidades y más países demandan productos agroindustriales. La clave para ocupar un espacio importante estará en el capital conocimiento: harán falta más profesionales que piensen, operen, ejecuten y creen valor.
Desde sus orígenes, la actividad productiva del campo requirió de conocimientos específicos, que se orientaran a la lógica y al funcionamiento eficiente de los sistemas vegetal y animal. Con el tiempo, nuevas disciplinas se fueron sumando, especializando, e interconectando en eslabones más o menos integrados. Así nacen la agronomía y las ciencias agropecuarias organizando su marco teórico y dando lugar a la tecnología aplicada. Leer más »