biocombustibles

Poniendo un argentino en la luna

Vienna-biofuelsPor Carlos St. James*

En el año 1961 el presidente estadounidense John F. Kennedy propuso una visión que dejó sin duda su habilidad como comunicador y líder: pidió a sus ciudadanos que trabajaran juntos para poner a un estadounidense en la luna antes del final de la década y de esa manera ganarle también a los rusos en la carrera al espacio.

La idea era enorme, un reto increíble en una época en que las computadoras todavía ocupaban cuartos enteros.

Pero lo que vale la pena recalcar aquí es el poder de una idea que cautivó la imaginación de un pueblo e inspiró a trabajar hacia una meta común.  Miles de jóvenes entraron a universidades a estudiar ingeniería gracias a esa idea.

Según el Dr. Chip Heath, profesor de comportamiento de organizaciones de Stanford University en California y autor de Make it Stick: Why Some Ideas Survive and Others Die (New York: Random House, 2007) (“Pegajoso: Porqué algunas ideas sobreviven y otras mueren”), el mensaje de Kennedy era perfectamente “pegajoso”.  Era fácil de entender y recordar e incluía una meta concreta.  Era una idea sorprendente y pegaba en lo emocional, dada la competencia con los rusos.  Y por sobre todo, efectuó cambios en la manera de actuar de un país entero, enfocándolos hacia una meta común. 

La Argentina está viviendo tiempos que se prestan para una visión pegajosa en la industria naciente de biocombustibles.  Es por eso que nuestra Cámara ha incorporado a pensadores como Luis Rosales, presidente de la Fundación Universitaria del Río de la Plata, a nuestro directorio.  La FURP existe hace ya más de 30 años y es una verdadera fábrica de líderes jóvenes en el ámbito político.  Egresado del prestigioso Fletcher School of Law and Diplomacy en Massachussets, Luis es de la idea de que la industria de biocombustibles tiene las características apropiadas para crear un mensaje pegajoso que puede transformar al país. 

Se propone que la Argentina establezca como meta convertirse en el mayor productor de biodiesel del mundo en los próximos diez años, puesto que hoy tiene Alemania y cuyo liderazgo se encuentra amenazado por la falta de materia prima como la soja a precios razonables y a altos costos operativos.

La idea tiene los elementos necesarios para ser considerada “pegajosa”.  Es un reto muy grande, pero concreto y fácil de entender.  Causa sorpresa: los países desarrollados tienen tecnología de punta, capital en abundancia, y están acostumbrados a pensar a largo plazo — y los argentinos no.  En realidad, al que hay que ganar no es una potencia extranjera sino nuestro peor enemigo: los argentinos mismos, un pueblo que ha perdido la costumbre de soñar. Pero si este va ser el siglo de las energías renovables a nivel global, la Argentina parte con unas ventajas competitivas enormes sobre cualquier otro país, facilitando la meta. No hay razón para que la Argentina no pueda volver a ser el país rico, serio, admirado y respetado que fue hace cien años, y el único vehículo que nos puede llevar funciona a biodiesel.

Hay indicios de que la industria ya está encaminándose hacia algo muy grande y solo falta el líder que lo describa de una manera que nos cautive. Hay buenos antecedentes. La provincia de Santa Fe ya viene trabajando hace varios años en desarrollar su industria de biocombustibles y tiene la mejor ley provincial que continúa atrayendo la mayoría de la inversión en biodiesel.  En Córdoba, la industria también ha tenido avances importantes gracias a los esfuerzos de la cámara de biocombustibles de esa provincia, que ha logrado que las universidades, el sector público y privado trabajen juntos para impulsarla.

Y ahora la provincia de Buenos Aires tiene gobernador nuevo, conocido por su pasión por el potencial de los biocombustibles, y que busca mejorar la ley provincial del sector.  Ya ha empezado a simplificar la burocracia para atraer inversión.

Solo falta que nuestros líderes del gobierno nacional desarrollen un mensaje pegajoso como el de Kennedy para inspirar a todos y poder alcanzar esa Argentina que nos merecemos.

Gentileza del Sr. Carlos St James para www.biodiesel.com.ar

*Presidente de la Cámara Argentina de Energías Renovables

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