biocarburante

Biocombustibles: ¿Salvación o perdicíon?

biocombustibles-africa-biofCon la producción de biocombustibles, África superaría la crisis energética que afecta a muchos de los países del continente. Al mismo tiempo, y aprovechando el desarrollo de la llamada energía verde, las economías africanas podrían convertirse en grandes exportadoras de etanol. ¿Pero a qué costo? La producción a gran escala de biocombustibles agravaría la hambruna que ya afecta al continente, alentaría la deforestación y aumentaría el desempleo entre los productores rurales.

 ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con el desarrollo de biocombustibles en África?

Las condiciones están dadas. Con la producción masiva de biocombustibles, África dejaría atrás para siempre el déficit energético que caracteriza a las empobrecidas economías y podría adoptar una fuente de energía limpia y renovable. Además, se convertiría a mediano plazo en un importante exportador de etanol, principalmente al continente europeo, China e India.

De esta manera, se podrían generar numerosos puestos de trabajo e ingresarían cuantiosas divisas al continente, lo que elevaría la calidad de vida de sus habitantes. Asimismo, cualquier país africano puede convertirse en mediano o gran productor de la llamada energía verde, y exportarla poniendo fin a los monopolios de producción de energía, representados por los países productores de petróleo.

Esta visión próspera de la nueva revolución energética africana la sostienen los defensores de la producción de etanol, entre los que se encuentran los países carentes de hidrocarburos (Europa, India y China) y los que propician su elaboración y comercialización (China y Brasil).

Sin embargo, expertos de Naciones Unidas y ecologistas de todo el mundo ponen en duda la ventaja social y ambiental de cuantificar exponencialmente la producción de biocombustibles en el continente africano.

VENTAJAS PARA LOS INVERSORES

El bajo costo de la mano de obra africana, territorios fértiles sin cultivar y un clima tropical propicio son los principales estímulos que las empresas productoras de combustible de origen vegetal vislumbran en África.

Además de la seguridad energética que supone utilizar una fuente renovable, la menor emisión de gases de efecto invernadero, con respecto a los combustibles fósiles, es otra de las cualidades que destacan los inversores en este sector.

El monopolio de los biocombustibles lo ostenta EE.UU., con el 46 % de la producción, y Brasil, con el 42 por ciento. Las compañías brasileñas se han establecido en por lo menos quince países africanos para desarrollar este combustible, con el fin de exportarlo a la energéticamente pobre Unión Europea.

Los únicos países africanos que iniciaron una producción nacional con escasa participación extranjera en la elaboración de etanol son Mozambique, Zambia y Sudáfrica. El resto de los países africanos alquilan sus tierras para que las empresas brasileñas, chinas, indias y europeas cultiven caña de azúcar, maíz, trigo y tapioca, que luego van a ser transformados en combustible.

Brasil, que desde hace más de treinta años elabora biocombustibles, y por ende se encuentra en una posición más avanzada que los productores europeos, pretende aprovechar esta ventaja para exportar el etanol producido en África a cambio de transferirle tecnología a los países de la región.

Desde el ministerio de relaciones Exteriores de Brasil se apela a argumentos altruistas para justificar el crecimiento de la inversión en etanol. “Los países no se pueden desarrollar sin energía.  Hoy en África sólo el 30 % de la población tiene acceso al combustible”. Por su parte, el presidente de Brasil Lula da Silva alentó a los países europeos, desde la I Conferencia Mundial sobre biocombustibles, celebrada en San Pablo el año pasado, a que compren los biocombustibles africanos: “Los países ricos pueden aprovechar las ventajas de la producción de biocombustibles. Esta es una forma de ayudar al desarrollo de África y de resolver el problema de la inmigración”.

Europa pretende que en 2020 por lo menos el 10 % de los automóviles utilicen biocombustibles.

DEGRADACION AMBIENTAL, HAMBRE Y DESOCUPACION

Sin embargo, los detractores de la producción a gran escala de la energía verde esgrimen sólidos argumentos. El profesor Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el Derecho de la Alimentación dejó en claro en un documento oficial que el 55% de la población africana depende de la agricultura, que además constituye el 60 % de las exportaciones del continente. Por eso, concluye que destinar parte del espacio que se utiliza para la producción de alimentos para elaborar biocombustibles “es un crimen de lesa humanidad”.

Las sequías que en los últimos años azotaron a Etiopía han dejado menos terrenos cultivables. Precisamente en este país se va a otorgar parte de la tierra a la producción de etanol, lo que agravaría la hambruna que afecta a millones de personas.

Además, la producción de biocombustibles demanda la utilización de enormes cantidades de agua, un bien escaso en gran parte del continente africano. Para elaborar un litro de biocombustible, se necesitan 4 mil litros de agua.

Por otra parte, con esta nueva modalidad de producción energética se alentaría la deforestación, para aprovechar al máximo las tierras, y la producción de monocultivos, hecho que según los expertos afectaría a la fertilidad del suelo y a la biodiversidad.

Además, aumentaría la desocupación entre los productores rurales. Por ejemplo, en Tanzania los agricultores que cultivan arroz están siendo desplazados forzosamente por el gobierno para que compañías europeas y chinas se establezcan esas áreas para la elaboración de etanol.

Con el aumento a mediano plazo de la producción de etanol en África se resolvería parte de la escasez energética que sufren los países industrializados y se estaría utilizando una fuente de energía renovable y menos contaminante, pero el costo humano y social sería superior, ya que al haber menor cantidad de tierras para la producción de alimentos, los precios de los productos agrícolas básicos se dispararían a nivel mundial, agravando de manera alarmante la crisis alimentaria.

por Maximiliano Sbarbi Osuna

Fuente: Observador Global

Comentar esta noticia

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias más leídas

To Top
0 Compartir
Twittear
Compartir
Pin
Compartir