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EE.UU: el desafío energético del próximo presidente

usa-eeuu-obama-maccainNueva York. — Cada contienda electoral tiene sus frases populares que pasan a quedar en la memoria colectiva por largo tiempo. En el caso de la actual campaña estadounidense, una de las más pegadizas la inventaron los republicanos: “Drill, baby, drill” (“Perfora, pequeño, perfora”). El partido de John McCain ha convertido la frase en un lema en defensa de la perforación de reservas de petróleo y de gas natural de Estados Unidos.

Un hecho que refleja la importancia del problema energético que sufre el país y que se presenta como uno de los grandes retos que tendrá que afrontar el próximo inquilino de la Casa Blanca. La dependencia energética de Estados Unidos es altísima: el 60 por ciento del crudo que consume es importado. La cifra supone, según James Woolsey, asesor en materia de energía de McCain y ex director de la CIA, que el país “pida prestado u$s 1.000 millones diarios para financiar el petróleo”.

En carne propia

El problema económico lo sufrieron los estadounidenses en su propia piel cuando hace sólo unos meses el precio del combustible superó los 4 dólares por galón (equivalente a 3,78 litros). Un año antes apenas superaba los dos dólares. Por eso, la “independencia energética” es uno de los asuntos de la campaña que mejor entienden los ciudadanos, y algo en lo que inciden continuamente tanto el demócrata Barack Obama como McCain. Y no sólo por una cuestión económica, sino también por razones de seguridad nacional. Ambos candidatos formulan el tema de manera parecida: Estados Unidos no quiere depender de países como Venezuela o de la región conflictiva de Medio Oriente para alimentar, entre otros, los más de 200 millones de vehículos de sus ciudadanos.

El cómo hacerlo es donde radican las diferencias. El programa de McCain sostiene que para bajar la importación hay que aumentar la producción doméstica, es decir, hay que perforar más. Aunque no rechazan la perforación, los demócratas prefieren centrarse en energías renovables y limpias que ayuden a combatir el cambio climático. Para Woolsey, el programa de Obama es “poco realista”, mientras que para Kenneth Berlin, asesor de energías del candidato demócrata, McCain sólo “habla de perforar y perforar”.

La mira en Alaska

Según Woolsey, pasar a una etapa donde se utilicen energías alternativas como biocombustibles necesita de una transición y, por eso, habrá que seguir dependiendo del crudo para “no entrar en conflicto con las industrias y consumidores”. Por eso, dice, “los republicanos defienden perforar en casa, aunque aún hay puntos de discordia de dónde hacerlo, como es el caso de la reserva natural de Alaska”.

La defensora más acérrima de la perforación de esta zona con reservas de petróleo y gas natural, cuyas dimensiones se desconocen, es la candidata a vice republicana y actual gobernadora de Alaska, Sarah Palin. Por el momento, sin embargo, McCain no dio luz verde al proyecto de perforar allí, y se queda con la explotación de zonas marítimas. Los demócratas prometieron gastar en los próximos diez años u$s 150 mil millones para que las industrias desarrollen energías alternativas y se reduzcan las importaciones de crudo.

Obama plantea la inversión, según Berlin, como “la reconstrucción de un sistema económico” que vigile el cambio climático. Al mismo tiempo, opta por aplicar impuestos a la industria petrolera en virtud de sus beneficios: a más ganancias, más impuestos. El objetivo es que parte del dinero revierta en la ciudadanía para aliviar el costo energético. Los republicanos se oponen porque, según Woolsey, “con esos impuestos se desmotiva a las empresas nacionales y se incentiva a las extranjeras”.

Ambos programas defienden iniciativas para promocionar el uso de vehículos híbridos o eléctricos, y reducir el efecto invernadero. También coinciden en el uso de la energía nuclear. Actualmente, las instalaciones atómicas proporcionan el 20 por ciento de la electricidad del país. Los ecologistas no lo ven con buenos ojos, pero “ante la gravedad del cambio climático, la consideran una alternativa al crudo”.

Fuente: La Capital

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