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Argentina, la energía renovable viene viento en popa y a pleno sol

parques-eolicos.gifAsí como sembró pesadas herencias, el kirchnerismo le dejó picando al gobierno de Macri el desarrollo de una industria eólica y solar que no sabían hacer arrancar y ahora se perfila como de avanzada en el mundo. También gracias a la baja del precio internacional de crudo le legó una factura del importado 40 % más económica. El ministro Aranguren, que venía a los tumbos por los tarifazos repartidos a troche y moche, se lució esta vez con la reglamentación de la ley K que no iba ni para atrás ni para adelante, sedujo a inversores y ya licitó con singular éxito proyectos de recursos renovables que multiplicarán por cuatro en dos años la exigua participación actual en la matriz eléctrica. Y en 10 años, la idea es llevar al 20%.

Energía renovable, un negocio impresionante.

Antes de ser lanzada esta semana la licitación pública para el desarrollo de proyectos de energías renovables, el grupo Dow Argentina, filial de Dow Chemical, había anunciado -previo a la reglamentación de la ley- inversiones por US$123 millones para desarrollar un parque eólico en cerro Policía, próximo a El Chocón, junto con la empresa estatal de provincia INVAP.

Marcelo Mindlin también proyectó, en el medio de la megaoperación que armaba con Pampa Energía para quedarse con Petrobrás Argentina y desprenderse de TGS, de construir en dos años cerca de Bahía Blanca lo que será el mayor parque eólico de la Argentina, para lo cual invertiría 200 millones de dólares.

La visita del presidente de EE.UU., Barack Obama, a la Argentina y la gira que emprendiera por el País del Norte una comitiva de energía encabezada por el ministro del área, Juan José Aranguren, abrieron el cerrojo que había encerrado durante la gestión kirchnerista la expansión de las energías que aprovechan los vientos del Sur y el sol norteño.

Por eso, esta vez la caridad bien entendida no tuvo que empezar por casa, sino por afuera, ya que la ley 26.190 que se sancionó en 2006 para impulsar las energías no renovables, como la eólica, la fotovoltaica, la hecha a partir de biomasa, no funcionó: cuando el año pasado debería haber ocupado 8% de la matriz eléctrica nacional, apenas llegó al 1,8%. En realidad, la participación de la renovable había retrocedido desde 2003, de tal modo que, mientras la generación eléctrica aumentó un 60%, el consumo de hidrocarburos para generar esa energía creció un 180%. El resultado fue que se acentuó la dependencia de los hidrocarburos.

El balance energético al día de hoy requiere cubrir con energía importada la diferencia entre una capacidad de generación de 25 GWh y una demanda de 28 GWh. La factura de ese abastecimiento externo descendió el año pasado a US$ 5.659,1 millones, luego de registrar US$ 10.154,1 millones en 2014. La gestión saliente de Cristina Kirchner debería darle las gracias del ahorro de divisas del 44% en tapar el bache energético, al brutal retroceso internacional del petróleo, que fija también los valores de sus derivados, como el gasoil y el gas natural, productos de los que el mercado doméstico depende ampliamente, y otros combustibles como el fueloil y las naftas, porque los volúmenes importados ni se movieron.

El ex Ceo de Shell captó que las regulaciones contenidas en la reforma de la norma legal que se llevó a cabo el año pasado requerían de un replanteo y las reglamentó. Garantizó la financiación de los proyectos con la creación de un Fondo Fiduciario de Energías Renovables para cubrir eventualidades de los inversores, a quienes otorgó incentivos fiscales, como la excepción de impuestos a las importaciones para los proyectos, la devolución anticipada del impuesto al valor agregado o la excepción del tributo sobre los dividendos.

En la actualidad, la República Argentina cuenta con una capacidad instalada cercana a los 800 megavatios para la generación de energía renovable. La Ley 27.191, sancionada en marzo, tuvo por objetivo la contribución de fuentes de energías renovables hasta alcanzar el ocho por ciento (8%) del consumo de energía eléctrica nacional para el 2018 y el 20 por ciento para el 2025.

Transición

Como apresto en pos de un boom inversor, el ITBA y la embajada de Estados Unidos llevaron adelante un programa de transferencia de conocimiento de expertos norteamericanos en temáticas de energías renovables y medio ambiente. En el marco del convenio que firmaron, organizaron la mesa debate “La transición hacia las Energías Renovables”, con la presencia de expertos internacionales que le aseguran repercusión en los medios especializados. La idea podría resumirse como un relanzamiento del país a la cresta de la ola de la Revolución de la Industria Energética que se da a nivel mundial.

Lo contextualizó Angelina Galiteva, referente del metier y fundadora de Renewables 100 Policy Institute: “Actualmente, las energías renovables lideran las inversiones a escala mundial por sobre las fósiles”. Y al mismo tiempo, el objetivo de que el sector energético sea 100% libre de emisiones y 100% renovable “es compartido tanto por organismos internacionales, como la UNESCO, como también por un amplio abanico de empresas globales, como Google”, añadió.

Mencionó la presencia de nuevos jugadores en el campo: microrredes, ordenanzas, empresas de seguridad, de informática y de Software, y hasta se está considerando a las comunidades como generadoras de energía.

Similar al panorama que describía hace dos años Luis Rotaeche, consultor egresado de Harvard, en el libro: “Energías renovables en Argentina, una propuesta para su desarrollo”, al destacar que casi la mitad de las nuevas inversiones eléctricas en el mundo son en energías renovables.

Apenas conocidas las nuevas reglas de juego y presentadas las ofertas en la licitación aparecieron otras opciones más sofisticadas. Como la de Natura Cosméticos, que anunció la adquisición de 70 mil bonos del mercado voluntario de carbono correspondientes al Parque Eólico Rawson de Genneia, el mayor de la Argentina. La operación, cerrada en más de $ 4 millones, le permite a Natura certificar una reducción de 70 mil toneladas de C02 y compensar así las emisiones generadas en el país en el período 2013-2016, como parte de su programa de carbono neutro lanzado en 2007.

El anuncio cobra especial relevancia al ser no sólo la mayor compraventa de bonos de carbono entre empresas privadas en el país, sino también el primer proyecto argentino de energía eólica registrado y comercializado en el mercado voluntario de bonos. Las reducciones fueron certificadas a través del standard VCS (Verified Carbon Standard), el principal mercado voluntario de bonos de carbono a nivel mundial.

A esta inmediata inserción argentina en el ámbito de una de las vedettes de la inversión internacional no financiera se arribó apenas el gobierno atacó directamente las causas por las que se había llegado a un callejón sin salida con la Ley 26.190 sancionada en 2006 y con el GENREN, programa de compras que se puso en marcha tres años más tarde para apuntalar a los productores. En ambos casos, la situación del sector, el marco regulatorio y la falta de financiamiento habían jugado en contra.

La primera licitación del Plan RenovAr lanzada esta semana permitirá recuperar parte del tiempo perdido, al agregar a la oferta energética del país 1.000 megavatios de potencia para dentro de dos años, con una inversión estimada entre US$ 1.500 millones y US$ 2.000 millones, que se sumarían a la oferta energética del país, divididos de la siguiente manera: 600 megavatios Eólicos, 300 megavatios Solares, 65 megavatios de Biomasa, 20 megavatios de Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos y 15 megavatios de Biogas. Así se alcanzarían los 10 mil megavatios renovables en 10 años.

Con estas nuevas incorporaciones, el país ahorraría unos US$ 300 millones al año en importación de combustibles para generación eléctrica, calculados al precio internacional actual del petróleo que se encuentra en el orden de los US$ 50 por barril. Asimismo, estos emprendimientos evitarían la emisión de casi 2 millones de toneladas de CO2 (dióxido de carbono) a la atmósfera en forma anual, lo cual sería el equivalente a la contaminación de unos 900.000 autos.

Otra repercusión inmediata la hizo conocer el “ristretter” Claudio Destéfano en su carta del jueves 19/05: ejecutivos del fondo BVR de Estados Unidos vienen al país el 14 de junio en busca de proyectos de energía renovable, especialmente solar. Los trae Cross Finanz, que en Argentina la lidera Jorge Romero Vagni.

Distintos precios para equilibrar

Uno de los principales temas a resolverse fue la disparidad de valores que caracteriza a la energía no renovable: el internacional es de US$ 180 el MW, el vigente para la industria estaba en torno de los US$ 65 y los usuarios domiciliarios pagaban US$ 40, cuando el costo de producción equivalía a unos US$ 90 el MW. Equilibrarlos implica ejecutar una política como la que detalla la resolución MINEM 71 que salió en el boletín oficial y Juan Bosch presidente de San Anastasio Energía (SAESA, trader de energías renovables y otras), cuya relación con los futuros contratos explica: “CAMMESA funcionará como comprador de energía renovable -sólo porque estamos en emergencia eléctrica-. En la medida que finalice esa emergencia, parece claro que la facultad de comprar energía será devuelta a los agentes del MEM Distribuidores, o Subdistribuidores y Comercializadores. Entre tanto, para estas licitaciones y contrataciones de CAMMESA (realizados para la demanda de distribuidores según el artículo 12), queda previsto, igual que en el caso de las licitaciones térmicas, que los contratos de compra de energía renovable que celebre CAMMESA con los generadores serán transferidos a los compradores finales (distribuidores ). Expresamente se prevé que el precio que surja de estas licitaciones integran el precio de referencia de los distribuidores. El artículo 13, a su vez, prevé que el generador puede solicitar a CAMMESA que le emita certificados de deuda de los agentes demandantes del MEM para ocurrir directamente contra ellos a opción del generador. No se prevé en esta norma cuál será el mecanismo de determinación de esa prorrata, seguramente se siga un lineamiento similar al que se está previendo en las licitaciones térmicas”.

Mientras la crisis internacional de crudo perjudica a la industria petrolera local (sobre todo al sector exportador que opera en la provincia de Chubut), la brutal depreciación del valor del barril en el mundo beneficia a las arcas de la Argentina, importadora neta de energía.

En el primer trimestre de este año se compró por US$ 643 millones en energía, 40% menos que en igual período del año anterior sin que hubieran disminuido las cantidades traídas.
El ministro de Energía, Juan José Aranguren, interpreta en consecuencia que, como los aumentos en los combustibles afectarán el consumo, “el ahorro y la eficiencia serán otra fuente de la matriz energética de largo plazo”.

En tal sentido, Carlos Tanides, de Fundación Vida Silvestre, recuerda que “ahorrar energía cuesta por lo menos un décimo que generarla. Por eso, la prioridad debe estar en el lado de la demanda y el consumo. Hay mucho para hacer con muy bajo costo”, enfatiza, y cita como medidas posibles -algunas ya implementadas- a los sistemas de etiquetados y de estándares de eficiencia en electrodomésticos y equipos industriales, que podría extenderse a los medios de transporte, que es “el principal foco de consumo energético del país”.

Variante empleo

“Las energías renovables generan desarrollo económico, calidad de vida y fuentes de trabajo”, es el otro costado que le encuentran los actores de este proceso de transformación de las fuentes energéticas, como Juan Bosch, presidente de San Atanasio Energía S.A, firma intermediaria entre los grandes usuarios de energía y los vendedores, que se dedica a negociar precios y cantidades para un potencial de 8.500 grandes usuarios de energía eléctrica y unos 3.000 de gas, entre los que se encuentran Aluar, Petrobras, YPF, Total, Dow, Pioneer, Wintershall, Pampa Energía, Compañía General de Combustibles, Avon, Loma Negra, y Siderar.

“Acuerdo con el Presidente en la generación de empleos que la aplicación de la Ley traerá al país. La Ley 27.191 y su respectiva reglamentación, contenida en el decreto 531/2016, marcan el rumbo hacia una matriz energética sustentable y competitiva, integradora del conjunto de la economía productiva, del desarrollo industrial, del trabajo y del consumo. Según los cálculos de la Cámara Argentina de Energías Renovables (Cader), en los próximos cinco años, el sector de las energías renovables podría crear alrededor de 60.000 nuevos empleos. En este sentido, si las energías renovables despegan en nuestro país, también lo hará la generación de puestos de trabajo, la mano de obra calificada y las oportunidades de desarrollo industrial –en especial para las PyMes-, al explotar la excelencia y abundancia de los recursos naturales que poseemos”.

Y finaliza diciendo: “La nueva política en materia de renovables subirá a la Argentina al tren de los países que mejoran la inserción de energías verdes en su matriz, cuidando el medio ambiente y desarrollando una industria local fuerte y dinámica, con miles de puestos de trabajo. Desde Saesa aportamos nuestra experiencia facilitando que los Grandes Usuarios alcanzados por la Ley sean parte de este cambio y puedan asegurarse su abastecimiento de energía verde en condiciones competitivas y flexibles, adecuadas a sus posibilidades”.

Fuente: Urgente 24

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