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La soja ya está presente en salchichas, bioplásticos y disolventes biológicos

La soja, asociada en la Argentina con el ingreso de divisas mientras prácticamente no se la consume, es considerada genuina fuente de proteínas, un producto alimenticio clave para combatir la desnutrición y el origen de las harinas proteicas y el aceite, los dos principales productos argentinos de agroexportación, y el biodiésel. 

Según pudo confirmar NA en fuentes de la agroindustria, la soja comienza a ser también el yacimiento de múltiples aplicaciones industriales, que van desde pegamentos hasta plásticos, aceites para el automóvil, tintas de impresión y hasta suministros para la construcción. 

En Canadá, McDonald´s emplea el aceite de soja como uno de los secretos del sabor de sus papas fritas mientras Bridgestone Firestone, el conglomerado mundial de neumáticos, se propone fabricar una cubierta construida con 90 libras de aceite de soja renovable y 8,5 libras de poroto.

La multinacional Bridgestone Americas lanzó al mercado neumáticos que incluyen un 10% de aceite de soja en su composición -la línea “Firestone Agro“- y fueron diseñados para tractores de doble tracción con ocho ruedas: un modelo, como el Radial Deep Tread 23, pesa 900 kilos y contiene alrededor de 90 kilos de aceite de soja.

También Goodyear podría lanzar el año próximo una cubierta (“llanta ecológica” la denominan) que reemplaza el aceite basado en el petróleo por aceite de soja, lo que aumentaría la vida útil del producto en un 10%.

El gigante de las marcas de alto consumo Unilever, que destina un capítulo completo en su sitio oficial en internet sobre las bondades de la soja y tiene una amplia gama de productos basados en ella, destaca que “diversos estudios epidemiológicos han evaluado el consumo de soja y de sus posibles efectos benéficos en la mejora del humor”.

Pero también en la sensación de “bienestar psicológico de las mujeres en la etapa del climaterio, en la prevención del cáncer de mama, próstata y colon, en poblaciones asiáticas cuyo consumo per cápita corresponde a 25-40mg/día”.

LA INDUSTRIA DE LA SOJA 

Cuando el poroto de soja llega al polo agroindustrial del Gran Rosario (con capacidad de molienda para más de 62 millones de toneladas anuales), se estima que este año 73% de la cosecha (40 millones de toneladas sobre una producción calculada en 55 millones) se industrializará, para producir los principales productos de exportación de la agroindustria: aceite de soja, harinas proteicas y biodiésel. 

Este año se proyecta que el complejo de la soja aporte ingresos a la Argentina, incluyendo al biodiésel, que ascenderían a casi 25.000 millones de dólares.

El procesamiento o molienda del grano de soja, que implica atravesar diversas y sofisticadas maquinarias, consiste en la extracción del aceite del poroto de soja, obteniendo por un lado, el aceite de soja y, simultáneamente, las harinas proteicas.

El paso siguiente es producir el biodiésel, de cuya producción surge asimismo la glicerina (empleada en la pasta dental, otros usos cosméticos e industriales).

Antes de la industrialización, el poroto de soja con su alto valor en proteínas (un kilo equivale a dos de carne vacuna y once litros de leche) ya genera una larga lista de aplicaciones comestibles.

De los porotos verdes, surgen ensaladas, platos calientes, conservas, encurtidos, sopas, salsas, guisos, locro, puchero, rellenos dulces, mermeladas, tortas y licuados. De los porotos secos se obtiene leche de soja (con ella se realizan además bebidas, queso, dulces, flanes, budines, papillas, tortas, postres, salsas, etcétera), con sus remanentes se cocinan otros productos (masitas, panqueques, croquetas, budines, tortillas) y con la soja tostada se prepara un sustituto del café.

El proceso industrial del aceite de soja genera aceite envasado, lecitina de soja, margarina, mayonesa y biodiésel. 

De este último surge también la glicerina, empleada por las industrias farmacéutica y cosmética, la plástica y la fabricación de pinturas epóxicas y celofán, aditivo para productos horneados conservante, emulsionante, elaboración de filtros para tabaco y alimento balanceado para animales.

Las harinas proteicas de soja, el otro co-producto de la molienda de la soja, se aplican fundamentalmente para alimento balanceado de animales, las cuales han sido cruciales para solventar la gran expansión mundial de la carne porcina y aviar, particularmente de Europa, siendo así un aliado estratégico en la generación de carne para consumo humano.

Pero también son empleadas en panadería (el American Institute of Baking, de Estados Unidos, planteó que la utilización de la harina de soja lecitinada como alternativa al huevo reduce el costo de materias primas en un 25 %), alimentos infantiles y para diabéticos (es hipoglucémica y previene enfermedades cardíacas), fideos, salsas, pizzas, rellenos, polvos para helados y pastas alimenticias.Noticias Argentinas/Terra.

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