biocombustibles

Las idas y vueltas del Gobierno que destruyeron la industria de biodiesel en Argentina

BIODIESEL-B10-ARGENTINA.gifDe 2007 a 2012 el kirchnerismo implementó políticas de promoción para el sector. En ese periodo se generaron inversiones por u$s 1000 millones y se crearon más de 2000 empleos directos en las fábricas. Pero todo cambió a partir del ascenso de La Cámpora en el poder y la llegada de Axel Kicillof a Economía. Las consecuencias de la expropiación de YPF y las retenciones. 

Julio de Vido, Axel Kicillof y Débora Giorgi, al anunciar el aumento de corte de biocombustibles.  

La industria de biodiesel argentino ya es a esta altura un caso de estudio a nivel mundial. Es que a tan sólo 6 años de haber sido creada ha tenido una serie de altibajos propios de la volatilidad de los tiempos políticos que se viven actualmente.  

De 2007 hasta comienzos de 2012 el sector venía creciendo de manera sostenida producto de las políticas de promoción que había diseñado el Gobierno nacional de la mano del ex presidente Néstor Kirchner y el ministro de Planificación Julio De Vido.

Más de 30 plantas de biodiesel, con una capacidad instalada de 3,5 millones de toneladas, se crearon en la zona de influencia de Rosario generando en ese período inversiones por más de u$s 1000 millones, 2000 puestos de trabajo directo y más de 4000 empleos indirectos.

La demanda de las petroleras locales producto del sistema de corte obligatorio de biodiesel con gasoil (en ese momento del 7%), y las crecientes importaciones por parte de Estados Unidos, Brasil, Indonesia y la Unión Europea, hicieron que el sector registre niveles de crecimiento inéditos.

Los precios locales e internacionales ayudaban a generar más empleos y divisas para el país. Las grandes empresas, inclusive, vieron la necesidad de agruparse y crearon así la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) que se ocupa de la promoción del producto.

Todo venía muy bien hasta el ascenso de militantes de La Cámpora en el poder a partir de 2011. Pero la llegada de Axel Kicillof como viceministro de Economía y los cambiantes estados de ánimo del ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, complicaron las cosas para la industria.

El primer golpe de gracia para el sector fue la expropiación de YPF que el kirchnerismo presentó como un logro de gestión. Kicillof fue la figura política principal de la medida que luego trajo represalias por parte de la Unión Europea que bloqueó hasta hoy el ingreso de biodiesel argentino.

Luego la estocada final: el 10 de agosto de 2012 el actual ministro de Economía anunció un aumento del derecho de exportación nominal del biodiesel del 20% al 32%. La medida provocó que el negocio sea inviable para las Pymes nacionales justo en un contexto de precios internacionales en descenso.

A fines de septiembre de ese año finalmente (a poco más de un mes del anuncio), y luego de intensas gestiones de los directivos de CARBIO, el Gobierno dio marcha atrás con la medida y anunció un esquema de retenciones móviles para el sector.

Pero para ese entonces ya había plantas de biodiesel que habían cerrado sus puertas. El caso más emblemático fue el de Biocombustibles Tres Arroyos S.A. que dejó en la calle a cientos de trabajadores en septiembre del año pasado.   En este contexto, la enorme salida de dólares para pagar las crecientes importaciones de energía hizo preocupar al Gobierno que decidió dar un giro esta semana. Es que si bien Kicillof y Moreno venían trabando el aumento al 10% del corte obligatorio, De Vido finalmente ganó la pulseada.

Así las cosas, hasta el propio presidente de YPF, Miguel Galuccio, quien antes también se oponía al aumento del corte, tuvo que salir este martes a dar una señal al sector. “Argentina será otro país si desarrolla energía no convencional”, señaló en la conferencia de la UIA.

Lo concreto es que, si bien especialistas consultados por La Política Online remarcaron la medida, lo cierto es que si se permitiera aumentar el corte de manera gradual hasta llegar al 25% (como en Brasil) se podría afrontar de mejor manera el déficit energético y mejorar la situación de la industrial.

Cabe aclarar que actualmente se están introduciendo casi 80.000 toneladas mensuales de biodiesel en el mercado interno de combustibles. El objetivo sería incrementar el cupo interno para llevarlo a unas 90.000 toneladas en enero y 100.000 en febrero (lo que representaría un corte de un 10%).

En este contexto, en noviembre pasado se declararon exportaciones argentinas de biodiesel por 204.453 toneladas a un valor promedio ponderado de u$s 878 por toneladas versus un promedio de u$s 1018 por tonelada en noviembre de 2012.

FUENTE: LA POLITICA ON LINE

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