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Biocombustibles, energéticos sin fuelle

La producción mundial de etanol ha tenido un declive en los últimos dos años, dicen analistas; las metas optimistas de EU no son suficientes para promover el consumo tras la crisis financiera.Por: Gregory Meyer.

FINANCIAL TIMES — Cada bomba de gasolina tiene una doble identificación en la tienda de conveniencia de Neal Hoff. Un lado lleva el conocido logotipo de escudo de Phillips 66, la refinería de petróleo. El otro lado, que dispensa la gasolina mezclada con etanol al 15% o más, lleva una advertencia color rojo brillante: “No es un producto Phillips 66 Fuel”.

La tienda de Hoff, en Lexington, Nebraska, está a más de tres kilómetros de una refinería que convierte la cosecha local de maíz en etanol. Así que saltó hacia la oportunidad de vender más de lo mismo. Phillips 66 no lo hizo. Al igual que el resto de la industria petrolera, considera que demasiado etanol puede dañar los motores de automóviles y exigió las etiquetas de advertencia.

“La razón de fondo es que afecta sus ventas de gasolina”, dice Hoff.

La producción mundial de biocombustibles se está estancando. El evidente enfrentamiento en Nebraska es una de las razones. En Estados Unidos, que produce el 60% de etanol del mundo, las metas optimistas que emanan de Washington están estrellándose contra una realidad poscrisis financiera de debilidad de demanda de gasolina y carreteras vacías.

El vertiginoso ascenso del etanol y el biodiésel en la década anterior transformó el comportamiento de los productos básicos, enganchó los mercados energéticos de Londres y Nueva York a los futuros agrícolas de Chicago. También sembró tensiones entre los países ricos y los pobres importadores de alimentos afectados por las alzas en los precios de granos en 2007-08, 2011 y 2012, a medida que las naciones ricas siguieron forjando políticas que, en palabras de Bill Lapp, un ex economista en jefe de ConAgra Foods, “ordenaban la quema de nuestros alimentos”.

Estados Unidos no es el único país donde los biocombustibles se han estancado. Brasil, pionero en la producción de etanol, alcanzó su punto máximo en 2010. Mientras tanto, Europa está analizando un límite al uso de etanol a base de granos. La producción mundial de biocombustibles “ciertamente se está aplanando”, dice Christoph Berg de la consultora FO Licht, una autoridad en el sector. “El motor está chisporroteando, por decir lo menos”.

Después de años de crecimiento de dos dígitos, la producción mundial de etanol cayó 2011 y 2012, y -con excepción de Brasil- probablemente se reducirá de nuevo este año, de acuerdo con FO Licht. El menor mercado de biodiésel aumentó 1% el año pasado.

Estados Unidos es la principal cámara de combustión de biocombustible para motor. Washington será crucial para determinar si recobra impulso. Sin cambios en la política, algunos analistas ven una serie de escenarios nefastos desde precios altos de la gasolina hasta un estrechamiento del suministro de aceite vegetal a nivel global. Las industrias del petróleo y de los combustibles renovables, dos de los grupos de presión más poderosos en Estados Unidos, están discutiendo la mejor manera de evitar estos escenarios.

Los partidarios de la meta de biocombustibles en Estados Unidos la vieron como un paso hacia la independencia energética y el alejamiento del petróleo. Desde entonces, el auge del petróleo de esquisto (shale oil) ha golpeado a las importaciones de petróleo crudo de Estados Unidos a un mínimo de 15 años, mientras que los ecologistas están alarmados sobre la cantidad de tierra vulnerable arada y sembrada con maíz.

“A los ambientalistas les gustó, los intereses agrícolas lo apoyaron claramente y hubo un problema de seguridad con la autosuficiencia”, dice Greg Page, presidente ejecutivo de Cargill, el agronegocio estadounidense. Ahora, “los ambientalistas se han ido, y todo el tema de la exposición de la industria energética estadounidense a las importaciones ha disminuido. Así que va a ser un grupo de votantes enfocados en una única cuestión quienes lo apoyen”.

La historia se entrelaza con la crisis económica de Estados Unidos. En diciembre de 2007, el Congreso promulgó la Ley de Seguridad e Independencia Energética (EISA, por sus siglas en inglés). La ley dicta alzas pronunciadas en las cantidades de biocombustibles comercializados en las gasolineras, de 9,000 millones de galones en 2008 a 16,550 millones de galones este año y 36,000 millones de galones en 2022.

La Norma de Combustibles Renovables (RFS, por sus siglas en inglés) hizo llover dinero a los estados productores de maíz, como Nebraska. Las plantas de etanol propiedad de compañías como Archer Daniels Midland, Koch Industries, Poet y Valero Energy aumentaron su consumo de maíz de 2,100 millones a 5,000 millones de fanegas entre 2006 y 2011. Los precios del maíz se duplicaron. Los ingresos agrícolas batieron récords.

Estados Unidos ya estaba en recesión, cuando el Congreso aprobó la EISA, y nueve meses después se hundió en la peor crisis financiera desde la Gran Depresión. La demanda de gasolina en Estados Unidos no se ha recuperado desde entonces. Este año, la Agencia de Información de Energía de Estados Unidos proyectó que los conductores cargarán 133,000 millones de galones, 6% por debajo del máximo de 2007. Sin embargo, la meta requiere de incrementos anuales de etanol independientemente de la demanda.

Las gasolineras podrían cumplir la meta añadiendo más etanol por cada galón. Pero la industria petrolera se niega a mezclar más de 10%, aproximadamente 13,000 millones de galones. La tienda de Hoff es uno de los únicos 23 lugares en Estados Unidos que venden la mezcla de etanol ‘E15’ años después de que la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) aprobara su uso en vehículos fabricados después de 2000.

Jeff Lautt, presidente ejecutivo de la productora de etanol Poet, dice: “A la gente le gusta decir que tenemos esta meta de etanol. En realidad, lo que tenemos en este país es una meta de 90% de gasolina. Estamos tratando de obtener acceso a 15% del galón de gasolina, pero en última instancia, nos gustaría tener acceso al 100% de ese galón y dejar que los consumidores decidan. Por primera vez en la historia de este país, estamos creando una alternativa viable a la gasolina, y eso es bueno para los consumidores”.

Sin embargo, los consumidores no están pidiendo etanol exactamente. AAA, la organización de automovilistas estadounidense, recomienda suspender la venta del E15 debido a que muchos conductores no son conscientes de que no es apropiado para todos los vehículos. En la tienda de Hoff, en el corazón de un condado donde los agricultores típicamente cultivan 180 fanegas de maíz por acre, la gasolina pura es, por mucho, la más vendida a pesar de que cuesta más en la bomba. El volumen de E15 comprado es “de poco menos de 100 galones” al día, dice. “Podemos producir la cantidad requerida bajo la RFS. Pero el RFS no es un estándar de producción. Es un estándar de consumo. No es posible consumir las cantidades requeridas”, dice Berg.

A falta de más mezcla de etanol, las compañías de combustible pueden compensar la brecha entre las ventas reales y las obligatorias de biocombustibles comprando créditos conocidos como Números de Identificación Renovables o RIN, por sus siglas en inglés. La explotación de los mercados de RIN muestra el dramático impacto de la política de biocombustibles estadounidense, que se estrella contra la realidad del mercado de la gasolina.

Un RIN es emitido junto con cada galón de etanol o biodiésel cuando es producido. Las refinerías de petróleo e importadores de productos derivados del petróleo que no puedan cumplir sus obligaciones de biocombustibles pueden comprar entonces un RIN en el mercado secundario para cumplir con la ley.

Con la obligación de mezcla creciendo pero el consumo de gasolina permaneciendo estático, un pánico virtual sobre la escasez de créditos ha impulsado los precios RIN de cinco centavos a más de 90 centavos de dólar. Aunque el valor de los créditos depende de la política del gobierno, los costos son reales. Valero, el mayor refinador independiente de petróleo, así como productor de etanol, advirtió a los analistas de costos por entre 500 millones y 750 millones de dólares en RIN este año. En CHS, un agricultor que coopera con las refinerías de petróleo, los gastos de RIN se han triplicado respecto al año anterior.

Las acusaciones vuelan hacia todas partes. Mike Jennings, presidente ejecutivo de la refinería de petróleo HollyFrontier, dijo el mes pasado que el mercado RIN se había convertido en un “casino” para los corredores de materias primas y los fondos de cobertura. Bob Dinneen, el longevo jefe de la Renewable Fuels Association, dijo a la prensa: “Las compañías petroleras están negociando estas RIN entre sí”, en un “esfuerzo cínico e inmaduro por alimentar la histeria” sobre la RFS. Un consultor contratado por la asociación de cabildeo de gasolina American Petroleum Institute calcula que los gastos previstos de diésel aumentarán 30% en 2015 a medida que las empresas petroleras pelean por los escasos créditos.

En un giro potencialmente perverso, la desaceleración de la demanda de etanol a base de maíz, podría incluso tener el efecto de agotar los suministros de aceites vegetales y grasas animales, la principal fuente de biodiésel utilizado en camiones, según los economistas de la Universidad de Illinois. A medida que las reservas de RIN de etanol se agotan y la demanda de gasolina vacila, las compañías de combustible podrían ser obligadas a cumplir con la meta de biodiésel en su lugar.

“En 2015, Estados Unidos tendría que utilizar cada galón de grasas y aceites en la producción de biodiésel para cumplir con la meta, con tremendas presiones sobre los precios del aceite vegetal y grasas en todo el mundo”, dice Scott Irwin, presidente de comercialización agrícola de la Universidad de Illinois. Se recomienda congelar la meta a los niveles de 2013 para los próximos dos años.

Incluso la Renewable Fuels Association ha reconocido que algunos elementos de la meta de combustibles por los que aboga serán inalcanzables, al menos hasta que el E15 gane aceptación. En comentarios presentados este mes, el organismo de cabildeo recomendó que la EPA reduzca por primera vez la meta general para considerar las impredecibles importaciones de Brasil, cuyo combustible de caña de azúcar es una fuente de biocombustible “avanzado” que no se destila a partir del maíz.

Las empresas con una participación en biocombustibles dicen que los altos precios de los RIN son una palanca fundamental para impulsar a las renuentes empresas petroleras hacia su producto. En la antigua ciudad industrial de Newark, New Jersey, los empresarios formaron una empresa llamada Grease Lightning en 2010 para recolectar aceite de cocina usado para venderlo a las refinerías de biodiésel. Sus grasosos camiones cisterna adornados con rayos, ahora aprovechan los excedentes de bares, cafeterías, hospitales y restaurantes, incluyendo el Russian Tea Room de Manhattan para obtener materia prima.

“En el gran esquema del mundo del biodiésel en el que estamos, somos una especie de perforadores de frontera, extrayendo aceite de la tierra y enviándolo a las refinerías”, dice Jamie Hutson, director de desarrollo de negocios.

Los biocombustibles están bajo ataque en Europa, fuente del 41% de biodiésel en el mundo y 5% de su etanol, de acuerdo con FO Licht. Proyectos de ley en Bruselas limitarían la participación de los biocombustibles a base de cultivos de alimentos al 5% del consumo total de combustibles para el transporte en medio de las preocupaciones de que la siembra de cultivos para combustible esté afectando los objetivos de gases de efecto invernadero.

Rob Vierhout, secretario general de ePure, el grupo industrial del etanol en Europa, dice: “Hemos visto el gran crecimiento. Ahora se está estancando. La curva es menos pronunciada. Tal vez pueda recuperarse de nuevo, pero ciertamente no a los mismos grandes números que habíamos visto en el pasado. Todos los grandes proyectos han sido construidos”. Las nuevas inversiones probablemente serán biocombustibles de “segunda generación” no probados comercialmente a partir de fuentes tales como madera o paja, opina.

El auge de los biocombustibles ya ha unido mercados de materias primas previamente inconexos. En un artículo reciente, Fernando Ávalos, economista senior del Banco de Pagos Internacionales de Basilea, encontró que la relación entre los precios de los cultivos y los del petróleo se fortaleció después de que la RFS fue establecido en Estados Unidos en la década de 2000. “La RFS parece haber cambiado las tuberías que conectan los precios del petróleo y de los cultivos”, dijo en el Fondo Monetario Internacional el mes pasado.

Puede que los biocombustibles estén perdiendo fuerza, pero no están en retirada. La industria del petróleo depende del etanol para aumentar el octanaje de la gasolina y mejorar el escape de los automóviles, lo que indica que su relación de amor-odio con la industria de los biocombustibles persistirá. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) estima que de los proyectos de producción de biocombustibles en los grandes mercados mundiales crecerá entre 30 y 40% entre 2013 y 2022, aunque “a un ritmo más lento que en los últimos años”, ya que la expansión depende de las políticas de biocombustibles que ahora están bajo ataque.

Otros son menos optimistas. “Ha habido una desaceleración, si no es que un estancamiento completo o disminución” de los biocombustibles, dice Abdolreza Abbassian, economista senior de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura en Roma. “A menos que los precios de las materias primas bajen bruscamente, y los precios del petróleo se disparen, realmente no veo una mejora significativa en la producción de etanol”.

Caña de azúcar, Brasil lanza un salvavidas a los productores

Los productores de caña de azúcar en São Paulo, el epicentro de la industria en Brasil, que es el mayor exportador del mundo de esta materia prima, han estado mirando intensamente el cielo.

Las fuertes lluvias estaban retrasando lo que se espera sea una de los mayores cosechas en los últimos tiempos, proyectada por Bloomberg New Energy Finance en entre 580 millones y 600 millones de toneladas de caña molida en comparación con 532 millones de toneladas del año pasado. La semana pasada, el clima mejoró, los molinos giraron y comenzó la molienda.

“En condiciones óptimas en las que obtienes una buena cosecha estupenda, una gran molienda y una alta producción de azúcar, entonces se prevé un aumento de la producción de etanol hidratado y anhidro”, dice Harry Boyle, analista de BNEF.

Analistas brasileños prevén que una gran parte de esta cosecha sea destinada a los motores ‘flex-fuel’ del país, su flota de vehículos que pueden funcionar tanto con gasolina mezclada con etanol anhidro (biocombustibles con un contenido de agua insignificante) o sólo con etanol hidratado (combustible con entre 3y 4% de contenido de agua).

Parte de la razón de esto es que Brasil va a aumentar la mezcla de etanol en el combustible del 20% al 25% el 1 de mayo; y ha anunciado recortes de impuestos sobre el biocombustible para lanzar un salvavidas a los productores en dificultades.

“La cosecha de este año en comparación con la del año pasado va a favorecer la producción de etanol”, dice Antonio de Padua Rodrigues, de Unica, la asociación industrial de productores de caña de azúcar  brasileños.

La industria ha estado luchando por competir en los últimos años, en parte debido a la política del gobierno de mantener los precios de la gasolina bajos en las bombas como un instrumento para reprimir la inflación.

Petrobras, la productora petrolera estatal de Brasil, ha estado importando parte de las necesidades de gasolina de la nación y vendiéndolos a precios internacionales inferiores, perjudicando no sólo sus propias ganancias, sino también los de la industria del etanol.

El otro aspecto que favorece al etanol este año son los precios de azúcar más débiles, que impulsarán a los productores a convertir más de los resultados de su producción de caña en producción de biocombustible.

En cuanto a las exportaciones, mucho dependerá del acalorado debate en Estados Unidos, pero Rodrigues predijo este año que se mantendrán constantes en alrededor de 3,000 millones de litros.

FUNENTE: CNN EXPANSION FINANCIAL TIMES

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