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BIOCOMBUSTIBLES POR LAS NUBES

ECO-SKIES-BIOFUELS.gifPor JACK NICAS/Muchos conductores están acostumbrados a tener un porcentaje de etanol en los tanques de sus autos. Ahora, desechos de estanques y grasa de papas fritas podrían ayudar a proveer el combustible para su próximo viaje en avión.

Hace poco, United Airlines voló de Houston a Chicago con una mezcla de 40% de biodiesel fabricado con algas, el primer vuelo comercial en usar biocombustible en Estados Unidos. Dos días después, Alaska Airlines realizó el primero de 75 vuelos que usarán una mezcla de 20% de biodiesel fabricado con aceite de cocina usado.

Un empleado de United Continental Holdings Inc. sube una maleta a un avión con el logo de Eco Skies, su iniciativa de biocombustibles.
En los últimos años, los científicos han descifrado la forma de fabricar combustible para aviones derivado de grasa animal, desechos y decenas de otras sustancias. Pero a medida que los nuevos combustibles pasan del laboratorio a los 10.000 metros de altura, los cálculos económicos están resultando complicados.

“Esto es costoso. Es alrededor de seis veces más de lo que normalmente pagamos por gasolina”, afirmó Bill Ayer, presidente de Alaska Airlines. “La esperanza es entonces que a medida que esta industria se desarrolle, y adquiera escala, el precio baje”.

Las aerolíneas están ansiosas por volar con combustible que pueda reducir en hasta 80% sus emisiones de carbono y a la vez diversificar el suministro de lo representa su mayor costo. El precio del combustible para aviones ha aumentado 87% desde 2009 a casi US$3,11 por galón. Pero debido a la producción a pequeña escala, el combustible renovable para aviones cuesta aún más.

“La capacidad existe”, indicó el químico José Olivares, director ejecutivo de la Alianza Nacional para Biocombustibles y Bioproductos Avanzados, un consorcio estadounidense de empresas privadas, universidades y laboratorios. “El desafío es si lo podemos hacer económicamente y al mismo precio que los combustibles de petróleo”.

Alaska Air Group Inc., con sede en Seattle, EE.UU., empresa matriz de Alaska Airlines, compró más de 28.000 galones de biocombustible —a US$17 por galón— a Dynamic Fuels, con sede en Geismar, estado de Louisiana, una empresa conjunta de Tyson Foods Inc. y la empresa de combustible sintético Syntroleum Corp. Dynamic fabrica principalmente diesel renovable derivado de partes de animales no aptas para el consumo humano de las fábricas de Tyson y aceite de cocina usado proveniente de restaurantes de la zona. Pero su combustible renovable para aviones —que debe poder soportar temperaturas más extremas que el diésel o la gasolina— se fabrica sólo a pedido, y la planta no aumentará la producción si no hay demanda asegurada.

En el corto plazo, Alaska Air no tiene planes de ir más allá del proyecto piloto. “No es factible económicamente”, afirmó Ayer. “Pero sin duda esperamos que esto añada entusiasmo a esta industria en crecimiento”.

Las aerolíneas están ingresando tímidamente al mercado, con acuerdos no vinculantes con proveedores, según fuentes.

En América Latina, empresas como Aeroméxico y Avianca se han unido al Grupo de Usuarios de Combustible de Aviación Sostenible (SAFUG, por sus siglas en inglés) con la idea de promover una industria más ecológica, pero hasta ahora no han registrado vuelos con biocombustible.

United prometió comprar unos 20 millones de galones de biocomustible al año desde 2014, o 0,6% del consumo total de combustible de la aerolínea en 2010, a Solazyme Inc., la empresa con sede en San Francisco que cultivó las algas para el biocombustible del vuelo de United. La aerolínea estipuló que el biocombustible debe reducir las emisiones de carbono en al menos 50% y ser “competitivo en costos”.WSJ.

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