Bio-Region

Santa Fe sienta las bases de una bio región

La provincia busca los negocios de la biotecnología.Con la concreción del Indear y el avance por la llegada del Cebigeve, la ciudad se para como un gran polo biotecnológico a nivel nacional.

Santa Fe es pionera en el desarrollo biotecnológico nacional y Rosario es su máxima insignia, a partir de la concreción de notables obras de infraestructura en la materia y el anuncio de otras también relevantes. Estos recursos de capital, sumados una reconocida calidad en la formación de recursos humanos y a una importante base de insumos, dan como resultado un panorama muy prometedor para la región en cuanto a los negocios vinculados con la biotecnología.

El desarrollo de cultivos mucho más resistentes al calor, frío e insectos, el mejoramiento de suelos y la producción de enzimas industriales en plantas, son apenas algunas de las tareas que se llevan a cabo en laboratorios provinciales cuyos productos son requeridos a escala internacional.

POTENCIAL LOCAL

¿Qué ventajas tiene la región y en especial Rosario como para constituirse en un polo relevante en materia biotecnológica? “Canalización del río Paraná, un puerto desde donde sale el grueso de la producción nacional de soja, el principal polo de fabricación de maquinaria agrícola y una históricamente importante Bolsa de Comercio”, fueron los argumentos que encontró Víctor Trucco, presidente de Bioceres, para valorar el papel de la ciudad e inaugurar aquí el Instituto de Agrobiotecnología Rosario (Indear), la planta de I+D del grupo inversor. Bioceres cuenta con más de 200 accionistas, en su mayoría empresarios agropecuarios innovadores y distintos actores del sector agroindustrial, y es accionista mayoritario del flamante edificio emplazado en el Parque Científico Tecnológico de Rosario, dentro de la Siberia. Con Indear, se propone hacer foco en dos áreas temáticas: el mejoramiento de cultivos para aumentar su productividad y sustentabilidad ambiental (Molecular Breeding), y la producción de enzimas industriales en plantas (Molecular Farming).

Mediante estos métodos la idea es mejorar, incrementar y diversificar la producción local, además de avanzar en la generación de nuevos biocombustibles. Dentro del edificio del Indear también funcionará durante un período máximo de cinco años el Centro Binacional de Genómica Vegetal, que ocuparía unos 400 metros cuadrados ociosos y que contó con aportes del Conicet. Este proyecto implicó una inversión de $17 millones, de los cuales el BID aportó $7 M mediante un crédito. Además, hicieron falta u$s2 M para el equipamiento.

Pero al Indear está próximo a sumarse el Centro Binacional de Genómica Vegetal (Cebigeve), ya que a mediados de diciembre el gobernador Hermes Binner y el secretario de estado de Ciencia, Tecnología e Innovación, David Asteggiano participaron del convenio de colaboración entre el ministerio de Ciencia e Innovación del reino de España y el ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Argentina, donde quedó definida la creación de la Fundación del Cebigeve. El mismo comenzaría a funcionar en el edificio del Indear antes de junio de 2011, aunque la idea es trasladarlo luego a una estructura propia pero ubicada en el mismo Parque Tecnológico.

“Entendemos que estas obras marcan un hito de importancia fundamental en el desarrollo del Sistema BIO en la provincia, por la potenciación que significará tanto en lo que hace a la creación de conocimiento como a su transferencia al sistema privado”, destacó al respecto el secretario del Sistema de Empresas de Base Tecnológica de Santa Fe, Rubén Giorgetti. En esto coincidió Trucco, aunque advirtió sobre el aporte importante pero limitado de estas obras y enfatizó en la necesidad de complementarlas con la creación de otras y en avanzar en acuerdos estratégicos con organizaciones tanto públicas como privadas. La búsqueda de alianzas en biotecnología se justifica en la complejidad de la tecnología empleada, donde el conocimiento y los recursos necesarios para competir son muy diversos, sofisticados y dinámicos. En este marco, es muy difícil reunir bajo un mismo techo todos los elementos necesarios, y entonces se buscan afuera de la empresa aquellas cuestiones que no se tienen adentro.

Es por eso que Giorgetti resaltó la importancia de conformar “un conjunto de científicos y tecnólogos trabajando nucleados en aspectos genéricos y específicos de una rama del saber, redes de conocimiento y vinculación, y eficientes mecanismos de transformación de conocimiento en nuevas empresas y nuevos y mejores productos de empresas existentes”. En su opinión, la conjunción de estos elementos “actuará indudablemente como un círculo virtuoso del desarrollo socioeconómico y tecnológico territorial”. Pero esto sólo puede ser logrado articulando esfuerzos entre capacitación y producción. “En este sentido, Santa Fe tiene un posicionamiento excelente porque cuenta con una notable cantidad de conocimiento científico producido en la UNL, UNR y en los Centros de Investigación de ambas. A este paso, en el corto plazo se podrá hablar de Santa Fe como la ‘Bio-región de economía del conocimiento’”, agregó.

Aunque el aporte intelectual de ambas ciudades sea similar, Rosario comienza a sacar ventaja en la materialización del mismo. La mitad de la docena de empresas biotecnológicas de la provincia ya se radica en la ciudad, a las que se suman los centros de investigación más importantes. “Cuando era director del Centro Regional de Investigación y Desarrollo Rosario (Cerider) el primer paso fue conseguir aportes para consolidar el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR). Luego la gente de Bioceres se sumó al desarrollo y posibilitó más tarde la aparición del Indear y ya con estos importantes centros España se interesó para sumar el Cebigeve”, analizó el ahora Secretario de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio de Ciencia de la Nación, Hermenegildo Alejandro Ceccatto. “Es como una suerte de embudo: la cantidad de instituciones que van apareciendo en Rosario acarrea más interés y por ende más inversión”, agregó pero aclaró que para el avance de nuevos proyectos hace falta más apoyo del sector privado.

OBSTÁCULOS AL DESARROLLO

La dificultad más importante que encuentran los empresarios del sector radica en la falta de inversores. El acceso al crédito bancario para este tipo de iniciativas es casi nulo, lo cual reduce su financiamiento al capital propio o algún subsidio o crédito del sector público. “La gente todavía no confía demasiado en la biotecnología y por eso Rosario es una buena plaza pero a futuro. Cuando aparezcan mayores fondos de inversión y se concreten proyectos más ambiciosos, entonces pasará a ser una realidad”, pronosticó Trucco. Otra clave que encontró el titular de Bioceres y director del Indear fue el de poner a resguardo la propiedad intelectual. “Hay que empezar a valorar el conocimiento generando una cultura de pago por la propiedad intelectual, porque si la inversión no se recupera, no hay negocio”, razonó.

Para Julio Ferrarotti, consultor de Agrosciences, esto sólo es posible con apoyo estatal. “Todos estos emprendimientos tendrán futuro en tanto que los instrumentos del Estado acompañen. Es imprescindible revisar el marco regulatorio y la ley de patentes para que estos desarrollos generen divisas en el menor tiempo posible, y a su vez permitan el necesario recupero de la inversión”, expresó y también hizo un llamado de atención al sector privado. “Parecería ser que se van a concentrar una gran cantidad de trabajos aquí, pero para eso también será necesario que los instrumentos financieros comprendan la importancia de aportar recursos a estos modernos desarrollos”, consideró.

Algunos datos aportados por el estudio de la Cepal y del Ministerio de Producción pueden servir para convencer a algunos hombres de negocios para apostar en el sector. De acuerdo a los datos recabados en 2008, el conjunto de empresas biotecnológicas santafesinas facturó alrededor de $370 millones, correspondiendo un poco más de $180 millones a la venta de productos biotecnológicos propios, lo que representa el 51% de las ventas. Una característica a resaltar es que las empresas biotecnológicas ostentan una balanza comercial superavitaria, ya que exportan cerca del 15% de su producción biotecnológica, y se abastecen mayoritariamente de insumos de origen local. En cuanto a los mercados de exportación, el latinoamericano es el más relevante, lo que reduce notablemente tiempos y costos de envío. Ferrarotti también aportó su argumento: “Es importante que se entienda que estamos hablando de un negocio, pero que lejos de beneficiar a unos pocos, tiene la intención de convertirse en un engranaje muy importante del desarrollo social”, resaltó.

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