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Biodiesel, barrera pararancelaria o doble discurso

En, el principal mercado para la Argentina es la Unión Europea. Nuestros competidores allí son Malasia e Indonesia, que producen biodiesel de palma, pero por el momento, no afectan significativamente nuestro negocio, explicó Claudio Molina.

Según el experto, el mayor desafío que debe afrontar la industria nacional es cumplir con la exigencia de certificación de sustentabilidad de los biocombustibles, medida que está impuso la UE y que podría convertirse en una barrera pararancelaria en contra del biodiesel de soja.

“Se están realizando importantes gestiones entre el sector público y la Cámara Argentina de Biocombustibles para demostrar que nuestro producto es sustentable en lo técnico, económico, ambiental y social, a partir de que la producción argentina de soja se desarrolla en praderas naturales de clima templado, con siembra directa, en un radio de producción de 300 kilómetros alrededor de Rosario, con una logística de avanzada y con la utilización de plantas industriales con tecnología de última generación”, añadió.

Todo surge a partir de la Directiva Comunitaria 28/30/EC, de cumplimiento obligatorio para los países de la UE.

Molina abundó: “Hoy se trabaja para la homologación de los protocolos sobre los que se realizarán las certificaciones. Hay varias iniciativas pero por ahora hay bastante confusión, ya que no hay un único protocolo. La mejor manera de superar este desafío es negociar y demostrar por todos los medios lícitos posibles que la agricultura argentina es sustentable”.

St James, consideró que el tema es muy complejo porque al tiempo que los europeos pusieron requerimientos muy estrictos para los combustibles, sin el biodiesel argentino “no llegarán ni cerca de esa cuota”.

“Por un lado quieren asegurarse y saber de dónde viene cada poroto, pero es muy difícil saber si alguien cortó un bosque nativo para plantar soja. La idea conceptualmente no está mal, pero llegar a tener un certificado con algo de credibilidad es un reto tremendo. Es algo que empezó técnicamente el 1° de enero pero lo están demorando porque el mundo no está listo. Se puede seguir vendiendo biodiesel sin certificar, sólo que lo pagan menos”, concluyó.

¿Doble discurso? ¿Barrera pararancelaria? El tiempo lo dirá.

FUENTE: LA NACION

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