biodiesel

UNA ENERGIA ESTRATEGICA

El autor recuerda las ventajas de la incorporación de biocombustibles a los combustibles minerales en Argentina. Y afirma que este cambio en la matriz energética responde a un proceso que comenzó hace diez años y que generó inversiones constantes desde 2007. Agrega que se seguirá expandiendo el porcentaje de corte obligatorio de nafta y gasoil.

Por Claudio Molina /Director De La Asociacion Argentina De Biocombustibles E Hidrogeno.

La incorporación de biocombustibles a la matriz energética argentina se presenta en sintonía con el nuevo paradigma energético al que asiste el mundo en su conjunto.

No se trata de un hecho aislado y extraordinario, sino del resultado de un proceso que se gestó a lo largo de diez años. En sus inicios parecía una utopía, pero hoy es una realidad que no solo persistirá en el tiempo, sino también, crecerá significativamente en los próximos años.

Estamos en presencia de una política de Estado que, como tal, debe trascender a un Gobierno. El proceso que se inició este año con la puesta en marcha del Programa Nacional de Biocombustibles y de la aplicación de la ley 26.093 -esto es, el corte de la nafta y gasoil expendida en el mercado interno con un mínimo de 5% de bioetanol y biodiesel respectivamente-, si bien requiere un perfeccionamiento, representa un avance importante que sirve de tracción permanente. También lo es la utilización de fuentes renovables en la generación de energía eléctrica, en el marco de la ley 26.190 y sus normas complementarias.

El mercado interno de combustibles demanda aproximadamente 15 millones de metros cúbicos anuales de gasoil y 6 millones de metros cúbicos anuales de naftas. El parque refinador de petróleo está operando muy cerca de su frontera de posibilidades para atender la creciente demanda y en las refinerías de petróleo se carga petróleo cada vez más pesado, hecho que potencia la falta de destilados livianos -naftas, entre otros- y medios -gasoil, entre otros-. La producción de petróleo viene cayendo constantemente desde 1998 a la fecha. Las importaciones de gasoil para abastecer la demanda son crecientes y, en poco tiempo más, será necesario importar naftas de calidad para atender una demanda muy intensa.

Con este panorama, la incorporación de biocombustibles a los combustibles minerales por mandato legal, que parecía una medida antipática, pasa a ser estratégica.

Al finalizar este año se computarán más de 600.000 toneladas de biocombustibles incorporadas, cantidad que permitió, en gran medida, atender el fuerte consumo de combustibles que se generó con relación a los registros del año pasado. Además, en el caso del biodiesel, las exportaciones se ubicarán alrededor de las 1,4 millones de toneladas, consolidando por otro año más el liderazgo de nuestro país como principal exportador mundial.

Durante el próximo año probablemente se implemente el corte de gasoil con hasta un 10% de biodiesel. Y a partir de 2012 es muy probable también que se eleve el corte de nafta con hasta un 10% de bioetanol. Además, se estudian programas de corte especiales para determinados segmentos de mercado. Estas medidas generan una mayor demanda de biocombustibles por parte de las compañías petroleras, operaciones que deben ser atendidas de manera muy eficiente para consolidar el proceso.

Desde 2007 hasta la fecha las inversiones han sido constantes, y ahora estamos asistiendo a una segunda ola que permitirá aumentar la capacidad instalada desde 2,5 millones hasta 3,5 millones de toneladas anuales de biodiesel, y permitirá al mismo tiempo aumentar la capacidad de producción de bioetanol de caña de azúcar, mejorar la eficiencia de los ingenios, incorporar la cogeneración eléctrica y las instalaciones existentes para el tratamiento de las vinazas, por ejemplo, como así también permitirá la incorporación masiva de bioetanol de cereales al mercado de biocombustibles.

Semejante proceso fue resultado, en parte, de la existencia de ventajas comparativas de nuestro país para la producción de biocombustibles, pero también de la existencia de incentivos concretos promovidos desde el Gobierno Nacional, para que los inversores involucrados satisfagan sus requerimientos al momento de apoyar proyectos de producción de biocombustibles.

En el plano internacional, a partir del año próximo, en la Unión Europea -que es el principal mercado para el biodiesel-, se exigirá que los biocombustibles consumidos en la zona comunitaria sean sustentables en lo técnico, económico, ambiental y social, a través de una certificación que deberá exhibir el exportador, la cual establecerá que los biocombustibles involucrados reduzcan no menos del 35% de los gases de efecto invernadero que correspondería a la emisión generada por la quema de combustibles minerales. Considerando que la agricultura argentina tiene importantes ventajas por la masiva adopción de la siembra directa, por las menores distancias que los cereales y oleaginosas, en promedio, deben recorrer para llegar a los puertos y lograr su transformación industrial y por la eficiencia de su agroindustria, es muy probable que el país pueda sortear con éxito esta barrera que le impone Europa.

La consolidación del negocio de los biocombustibles en Argentina tiene efectos positivos que se trasladan a todos los agentes económicos involucrados, desde productores primarios pasando por contratistas rurales, servicios de acopio, industrias de transformación de materias primas y una gran cantidad de empresas prestadoras de servicios. Surgió así una cadena de valor que trasciende en forma horizontal a varias actividades económicas, compuesta por una gran cantidad de profesionales y de empresas de los más diversos tamaños y estructuras de capital, que acompañan todo el proceso, revitalizándolo.

Argentina debe profundizar esta política y para ello resulta muy importante que se asignen recursos a la investigación y desarrollo, que se establezcan programas de financiamiento de largo plazo para proyectos de inversión y que se profundicen las acciones para que los biocombustibles nacionales sean sustentables a largo plazo y cumplan estrictos requisitos en materia de calidad, seguridad y medio ambiente. Además, se debe revisar la legislación en la materia para adecuarla a los cambios propios de una industria dinámica en un marco de sostenimiento de reglas de juego claras y a largo plazo.

 FUENTE: DIARIO CLARIN SUPLEMENTO RURAL

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