biocombustibles

UNA NUEVA ENZIMA ACELERA Y ABARATA LA PRODUCCION DE BIOCOMBUSTIBLES

También podría reducir el uso de cultivos alimenticios con fines energéticos.

Un grupo de ingenieros y científicos noruegos ha desarrollado una nueva enzima capaz de acelerar la descomposición de la biomasa, provocando un importante abaratamiento en la producción de biocombustibles. Al mismo tiempo, el nuevo enfoque lograría reducir el empleo de cultivos alimenticios en la producción de combustible, una de las principales críticas que reciben actualmente los biocombustibles desde el punto de vista ecológico. Por Pablo Javier Piacente. 

Investigadores de la University of Life Sciences (UMB) de Noruega han logrado acelerar el proceso de descomposición de la biomasa mediante el empleo de una nueva enzima. Esta novedad permite abaratar la producción de biocombustibles, además de facilitar la disminución del empleo de cultivos con importancia alimenticia en la generación de combustibles.

De esta manera, diferentes residuos, ramas y hasta cáscaras de gambas podrían emplearse como materias primas para la generación de biocombustibles más económicos que los actuales. Según los ingenieros noruegos, esto permitiría además reducir la práctica actual con respecto al uso de variedades vegetales valiosas a nivel alimenticio para generar combustibles.

Los prometedores resultados del estudio fueron publicados recientemente en la revista Science, como así también en notas de prensa de la University of Life Sciences (UMB) y del organismo The Research Council of Norway, que aportó la financiación para el proyecto.

A través de la nueva enzima y la descomposición de la biomasa rica en carbohidratos, tanto de origen marino como terrestre, se obtiene etanol y metano. Las fuentes potenciales de materias primas para este proceso pueden ser múltiples, incluyendo mariscos y madera, por ejemplo.

La nueva enzima podría llegar a revolucionar el campo de los biocombustibles.La nueva enzima podría llegar a revolucionar el campo de los biocombustibles. 

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Hallar un medio rápido y eficiente de conversión de biomasa para la generación de biocombustibles no es tan sencillo, por eso gran parte de los producidos en la actualidad son derivados de especies vegetales con utilidad alimenticia, como caña de azúcar, maíz o colza, entre otras.

Según los investigadores de la University of Life Sciences (UMB) de Noruega, autores del artículo publicado en la revista Science sobre este trabajo, la generación de los procesos necesarios para el desarrollo de biocombustibles resulta sencilla en teoría al observar el comportamiento de la naturaleza, pero en la práctica resulta todo un desafío.

Una de las partes más complejas del proceso es la descomposición de los polímeros de hidratos de carbono, que gracias a la nueva enzima se torna mucho más sencilla. El diseño de la enzima resulta clave para esta función, logrando una mayor efectividad y una actividad sostenida en el tiempo.

La enzima descubierta por este equipo de investigación ayuda a descomponer los distintos tipos de azúcares en diferentes biomateriales, como por ejemplo la quitina, que se encuentra en las cáscaras de gambas. La nueva enzima rompe la estructura de los azúcares, exponiendo las cadenas que lo conforman y facilitando así su degradación.

Nuevos biomateriales podrían lograr además que la nueva generación de biocombustibles sea más sostenible. Una nueva generación de biocombustibles

Los investigadores son optimistas, y creen que la nueva enzima puede simplemente revolucionar la producción de biocombustibles en el futuro, ayudando en el desarrollo de nuevas tecnologías para una mejor utilización de todo tipo de materiales vegetales con fines energéticos.

La nueva generación de biocombustibles deberá considerar especialmente la cuestión ecológica, ya que actualmente gran parte de la producción de bioetanol y otras variedades resulta poco amigable con el medio ambiente, al emplearse cultivos cuyo fin primordial es la generación de alimentos para el consumo humano.

Es así que resulta urgente el uso de otro tipo de biomateriales, como por ejemplo paja, madera, algas y residuos de alimentos como base para los biocarburantes. Nacería así un nuevo tipo de biocombustibles, denominados de segunda generación y caracterizados por su mayor sostenibilidad ambiental.

En términos generales, la superación de estos desafíos técnicos incrementará la capacidad del hombre para utilizar los materiales vegetales con fines energéticos, incluyendo también distintos productos de desecho. La nueva generación de biocombustibles estará entonces más cerca de reemplazar a los combustibles fósiles, cambiando quizás para siempre la matriz energética mundial.

FUENTE: TENDENCIAS 21

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