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CALENTAMIENTO GLOBAL, CAMBIO CLIMATICO Y LA TASA DEL CARBONO

¡La belleza de la tasa del carbono!

El calentamiento global es el problema más difícil que enfrenta la humanidad hoy en día. La tasa sobre el CO2 es una manera sencilla y eficaz para abordar este problema y reducir el uso de combustibles fósiles.

De fácil aplicación

Actualmente todos los países cuentan con algún tipo de fiscalidad de la energía, por lo tanto administrativamente es fácil de introducir una nueva tasa sobre el carbono a nivel usuario.

Sencillo

Si la bioenergía, u otra energía, se produce con la entrada de los combustibles fósiles, estos “inputs” se gravarán de acuerdo a la tasa sobre el carbono normal, y por lo tanto será automáticamente incluido en el costo de producción de bioenergía. De esta manera, los cálculos de captación y emisiones de carbono en la producción de energía con biomasa no serán necesarios, y habrá un incentivo económico por producir energía de forma eficiente y medioambientalmente sostenible.

Tasa neutral

La tasa sobre las emisiones de carbono no tienen que conducir a una mayor presión fiscal en general. La tasa al carbono puede incrementarse al tiempo que otros impuestos se rebajan.

Economía

La tasa del carbono hará que sea más rentable utilizar los combustibles fósiles de manera eficiente. También hará más rentable cambiar a fuentes de energía renovables e incluso, abstenerse de utilizar energías fósiles. La tasa del carbono dirigirá recursos financieros hacia la creación de empleo local, pues consume combustibles locales. Las cuentas son fáciles: se reducen los gastos al reducir las importaciones de energía para pasar a ser exportadores de energía, lo que favorece la creación de empleo.

Eficiencia

El propósito de la tasa del carbono no es castigar a las personas por su estilo de vida o el equipamiento técnico actual, sino ayudarles a tomar las decisiones correctas en las inversiones de futuro.

Fundamentos y teoría

El principio de “quien contamina paga” y la tasa sobre las emisiones de carbono.

– Según el principio de quien contamina paga (PPP), los emisores de CO2 deben pagar una tasa por sus emisiones y así compensar los costes actuales y futuros causados por las mismas. De esta forma, los costes ambientales (costes externos) se internalizan y forman parte del coste total de la actividad contaminante.

– La tasa del carbono debe ser proporcional a la emisión de CO2 producida por los distintos combustibles fósiles y relación directa con el contenido del carbono de cada combustible.

– La tasa del carbono deberá ser introducida en todos los sectores de la sociedad. En el caso de las industrias incluidas en el sistema de derechos de emisiónes de CO2, cap-and-trade, se adiciona la tasa de carbono.

– El nivel de exigencia de la tasa del carbono no es el aspecto más importante en su inicio, sino la aceptación general de su aplicación. Una vez que la tasa esté introducida, se puede incrementar gradualmente, haciendo posible que las empresas y las personas tengan la oportunidad de reducir el uso de combustibles fósiles.

– El objetivo de esta tasa no es incrementar la imposición tributaria, sino orientar el sistema hacia una economía sostenible. Como compensación, otras cargas fiscales pueden ser reducidas en una estrategia denominada “cambio verde”.

Las emisiones de CO2 provenientes del uso de combustibles fósiles provocan daños en el medio ambiente a corto y largo plazo. El costo futuro para las sociedades será alto. El cambio climático hará estragos en generaciones venideras, aun sin haber usado jamás combustibles fósiles. Esto hace que países del Tercer Mundo se vean afectados por el aumento del nivel del mar y sus agricultores padezcan los cambios en los patrones del clima.

La aplicación de la tasa del carbono es la forma más eficiente de imponer la estrategia PPP en relación con el cambio climático. La tasa del carbono es una medida mejor incluso que el existente sistema “cap-and-trade”, por el que se paga por las emisiones de CO2.

Cómo se aplica la tasa y sus consecuencias

La tasa del carbono puede ser aplicada a todos los sectores, mientras que el sistema “cap-and-trade” sólo sirve para limitar las emisiones provenientes de grandes industrias.

La tasa de carbono se aplica a todos los niveles. Es pagada por los grandes productores: petroleras, minerías de carbón y compañías de gas natural, quienes a su vez la repercuten en el precio final del combustible. Esto hace que el incremento del costo por la imposición de la tasa del carbón, sea añadido al precio final y así los consumidores de combustibles fósiles como; gasolina, gasoil, gas natural, carbón… paguen más.

Todos los países tienen ya un algún tipo de impuesto energético, lo que hace sencilla la introducción de una tasa del carbono añadida a estos.

El peso de la tasa del carbono debe tener una relación directa con las emisiones de CO2 que provoque cada combustible. Los combustibles fósiles utilizados para la producción de electricidad, en hornos o en motores, convierten prácticamente todo el carbono que contienen en CO2. Por lo tanto, en función de la cantidad de carbono de cada combustible utilizado, puede ser calculado el gravamen de la tasa del carbono. Por ejemplo, los carbones Bituminosos tienen un contenido de carbono mayor que el petróleo y que sus subproductos, mientras que el gas natural, por ejemplo, contiene menos carbono en relación con su valor
energético.

La bioenergía no paga tasa del carbono, dado que el CO2 liberado en la combustión de biomasa es equivalente al CO2 captado por las especies vegetales utilizadas como biomasa. Si la bioenergía es producida con ayuda de combustibles fósiles, sobre estos se aplicará la tasa del carbono y será incluida de forma directa en los costos de producción de la misma. De esta forma los cálculos sobre la cantidad de biomasa utilizada en la producción de energía no serán necesarios y se incentivará el uso de biomasa de forma sostenible.

La tasa del carbono hará que sea más rentable usar los combustibles fósiles de forma eficiente. Además, hará más rentable la producción con energía renovable. Fomentará, el uso de la bicicleta en vez del automóvil. La tasa del carbono hará que el consumo de los combustibles fósiles descienda. La dimensión de esta reducción dependerá de la presión tributaria que provoque la tasa del carbono y de la existencia de tecnología alternativa.

La tasa del carbono fomentará el desarrollo de tecnologías para la reducción de emisiones de carbono, estimulando el crecimiento de un nuevo mercado y de nuevos empleos. Las tasas verdes como la del carbono, no deben conducir a un aumento generalizado de los impuestos. Esta puede ser incrementada a la vez que otra tasa sobre la energía se reduce. Este sistema de cambio se conoce como “alternancia de tasas”.(“Tax switch”) y se está aplicando desde hace años, exitosamente, en Suecia.

A medida que la tasa del carbono incrementa, las otras tasas energéticas se reducen. De esta forma serán primadas las viviendas con menor consumo de combustibles fósiles y pagarán más aquellas que sobrepasen la media.

La tasa del carbono no tiene que ser elevada en su origen. El principal objetivo es que sea aceptada. Una vez introducida será incrementada de forma gradual, siguiendo un plan acordado. Esto permitirá a las industrias y a las personas tomar decisiones a favor del medio ambiente. De esta forma cuando tengan que decidir sobre futuras inversiones, deberán evaluar la existencia de la tasa del carbono y el futuro escenario del incremento del precio de los combustibles fósiles.

El propósito de aplicar la tasa del carbono no es el de castigar el estilo de vida de la gente o la tecnología actual, sino incentivar la toma de decisiones correcta y las inversiones adecuadas.

¿La tasa del carbono u otros métodos?

AVEBIOM y SVEBIO recomiendan el uso de la tasa del carbono por comparación con el sistema “cap-and-trade” u otros sistemas administrativos como las cuotas y tarifas. Con el sistema de “cap-and-trade” el precio de la emisión no puede ser calculado de antemano, y por lo tanto tampoco la rentabilidad de la inversión alternativa. La tasa del carbono es siempre la misma –aunque pueda ser alta en el futuro, si así se decide-, generando con esto un alto grado de certidumbre para el inversor. Un sistema tarifario es bueno para los inversores y productores de energía, pero no implica a la sociedad en su conjunto de la igual forma que la tasa del carbono. Además, los políticos tendrán que decidir qué tecnologías estimular. Con la tasa del carbono estas decisiones serán del mercado.

La tasa del carbono en los distintos países

Este tipo de tasa ya está funcionando en Suecia, Finlandia, Países Bajos, Noruega y Canadá. En éste último tienen un sistema de “cambio verde”, el cual implementa un incremento paulatino de la tasa del carbono mientras se reducen otros. Suecia tiene la tasa del carbono más alta con 10 céntimos de euro (€) por kilo de dióxido de carbono emitido.

Fuente: AVEBIOM

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