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Colza, la cenicienta invernal

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Hasta ahora no se siembran más de 20.000 hectáreas, pero el ingreso de jugadores como Cargill y ACA, la tentación del biodiésel y un buen precio abren paso al optimismo. Poco difundida en la Argentina, la colza es el segundo grano oleaginoso en importancia en el mundo, luego de la soja y por delante del girasol. Anualmente, en el mundo se producen más de 46 millones de toneladas (Mt), con la Unión Europea como responsable del 33%, China con el 28% y Canadá con el 20%, aproximadamente.

Esta especie pertenece al género de las crucíferas y es un pariente muy próximo de la maleza nabo (Brassica napus). La colza no sólo se destaca por la muy buena calidad de su aceite, comparable al del girasol, sino por ser la principal fuente para la producción de biodiesel en la Unión Europea.

En la Argentina, los primeros esfuerzos importantes para difundir el cultivo se realizaron a comienzos de los 90, pero problemas agronómicos y de comercialización hicieron que el área de esta oleaginosa invernal se haya mantenido hasta el presente en niveles de unas pocas miles de hectáreas.

Sin embargo, al inicio de este 2007 se esperan vientos de cambio para el cultivo. Para José Luis Alberó, director del semillero Al High Tech, esta campaña el área se podría triplicar y llegar hasta las 60.000 hectáreas.

El semillerista, que en los últimos años inscribió tres cultivares en el Instituto Nacional de Semillas, incluido el híbrido Pulsar, basa su expectativa en la demanda de la Unión Europea para satisfacer el corte obligatorio de diésel con biodiésel y en el hecho de que el mercado local está operando bien en lo comercial.

En este sentido, Cargill fue pionero en hacer contratos de colza sobre el puerto de Quequén, a los que siguió la Asociación de Cooperativas Argentinas. Ahora se habla de que Glencore, dueño de Oleaginosa Moreno, y Molinos Río de la Plata se han sumado también a la demanda.

Omar Valetti, un ingeniero agrónomo y asesor radicado en Tres Arroyos, comentó a Infocampo que el precio de la colza logró tomar vuelo propio –antes estaba muy vinculado al del girasol, sostiene- y que eso posibilitó buenos contratos para los productores. Al inicio de la campaña pasada, los productores podían cerrar contratos a 190 y 200 u$s/t, pero según Valetti hay quienes llegaron a poder negociar 250 u$s/t. Hoy se habla de que los precios podrían ubicarse en torno de los 220 a 230 u$s/t, 10% arriba del valor de la soja.

En cuanto a lo productivo, Alberó confía en que las nuevas variedades introducidas en el mercado, de tipo invernal pero adaptadas en sus requerimientos de frío y días cortos (vernalización) a las condiciones argentinas, podrán aportar rendimientos más altos a los chacareros.

“El objetivo es que el productor logre un rinde equivalente al 60% del trigo. A comienzos de los 90, con las variedades primaverales había un techo de 2.000 kg/ha. Hoy, con las invernales, ese techo pasa a estar en torno de los 4.500 a 5.000 kg/ha”, sostiene el semillerista.

Hablando de rendimientos, Valetti hizo un seguimiento, en la última campaña, de unas 8.000 hectáreas de colza en su zona. En una campaña climáticamente complicada en Tres Arroyos, con un noviembre muy caluroso y seco, el rinde medio fue de 1.500 kg/ha, con un 55% de los lotes con promedio de 1.800 kg/ha y el 45% restante ubicado en 1.100 kg por hectárea.

“Son promedios comparables con los de Canadá o Australia”, opina Valetti. Efectivamente, según el informe mensual de la cerealera Toepfer, el promedio nacional de Australia ronda los 1.400 kg/ha y el de Canadá, los 1.800.

Una de las características resaltadas por el profesional es la falta de estabilidad en los rendimientos. La variabilidad en esta última campaña llevó a que hubiera lotes de 2.000 kg/ha conviviendo con otros de 400 kg/ha.

“Sin embargo, con lo mal que le fue al trigo acá en la zona, hubo casos en que se ganó más con la colza que con el cereal”, opinó Valetti.

Otro polo de desarrollo del cultivo parece haberse instalado en Gualeguaychú (Entre Ríos), donde Juan Rusinek siembra unas 800 hectáreas de colza para fabricar aceite, que vende localmente con la marca Krol. La actividad de Rusinek, saliendo a comprar la producción zonal de la colza generó una levantada de los precios que, según se asegura, llegaron a 280 u$s/t.

Desde Tandil, Pablo Casalá, un ingeniero agrónomo y asesor de productores de colza, opina que en 2007 el cultivo puede estabilizarse y prepararse para un despegue a partir de 2008.
En la región conocida como Mar y Sierras, que abarca el eje Tandil-Azul-Mar del Plata, el planteo apunta al doble cultivo con la soja. “Dos más dos” es la fórmula, porque apuntan a sacar 2.000 kg/ha con la colza y otros 2.000 kg/ha con la soja.

Un aspecto importante que señala Casalá es que hace unos años la enfermedad conocida como black leg, causada por el hongo Phoma, quebró la resistencia de la mayoría de las variedades de mercado, en la región al sur de la Ruta 5.

Ahora, hay disponibilidad de materiales nuevos, de tipo invernal, pero sin mucho antecedente de campo. Por eso, este asesor apunta a que los rindes se estabilicen esta campaña con un crecimiento del área nacional, para iniciar el despegue definitivo a partir de la campaña 2007/08.

También hay que destacar un dato: el estudio Cazenave & Asociados lanza este año una red de evaluación de colza en doce localidades, coordinado por el ingeniero Jorge González Montaner. El hecho de que este reconocido estudio agronómico se lance a estudiar la factibilidad del cultivo es indicio de que algo puede estar cambiando.

Data Básica

Producción mundial: 46,6 Mt

Superficie mundial: 27,2 Mha

Rinde promedio: 1.713 kg/ha

Superficie argentina: 20.000 ha

Producción argentina: Sin datos

Aceite exportado: 4.300 toneladas

Compradores: Cargill, ACA, Glencore, Molinos Río de la Plata

Precio: Por contrato. Hoy se habla de entre 220 y 230 u$s/t.

Impulso energético

El boom global del biodiésel, con una ley en la Argentina que establece el corte obligatorio a partir de 2010, es otra fuente de expectativas para la difusión de la colza en el país, incluso con destino a la exportación.

Por un lado, la Federación Agraria Argentina viene impulsando un plan de desarrollo del biocombustible a partir de colza, llamado BioFAA, en conjunto con el semillero santafesino Don Atilio.

También en el entorno del ministro agrario bonaerense, Raúl Rivara, miran a la oleaginosa como fuente para el desarrollo de proyectos de autoconsumo, orientado a los mismos productores.

En Mendoza, en tanto, hay intención oficial de propiciar la siembra de colza para la generación de energía. Iniciativas similares se han escuchado en provincias extrapampeanas como Neuquén y Santiago del Estero.

Javier Preciado Patiño
[email protected]

Fuente: http://www.infocampo.com.ar/

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